EL BEBE DE ROSMARY se convirtió en un éxito rotundo por varios motivos, pero lo que analizaremos hoy es como logro convertir el cine de TERROR, sea dicho de paso, un género infravalorado por la crítica y los premios, en una especie de genero de culto.
Para el año 1968, año en el que se estrenó la película, el cine de terror tenía como principales referentes a los mostros más conocidos, como Frankenstein, Drácula, El hombre lobo, entre otros. Todo alejado de la realidad o puesto en el lugar de la fantasía. Pero EL BEBE DE ROSMARY logra llevar el terror a lo cotidiano, como pueden ser tus vecinos y hasta tu propia pareja. Esto viéndolo en los tiempos que corren no es novedad, pero para la década del 60 fue todo un icono que marcaría las próximas décadas del cine de terror.
Hablemos un poco de cómo se creó esta película. Para 1967 llega a las puertas de Paramaunt Pictures la novela homónima aun no publicada creada por Ira Levin. Inmediatamente los productores notaron el potencial de la novela para ser adaptada a la pantalla grande y se pusieron manos a la obra para conseguir un director que pudiera llevarla a lo más alto.
Para el rol de director barajaron varias opciones, pero el que más logro llamar la atención fue un director que estaba arrancando su carrera en Europa. ROMAN POLANSKI, oriundo de Polonia, en su catálogo tenía 2 películas que eran “REPULCION” (1965) y “LA DANZA DE LOS VAMPIROS” (1967). El director obtuvo una copia de la novela que para esta altura ya se había convertido en el éxito rotundo. Polanski se obsesiono con la novela al punto de que no solo se quedó con el rol de director, sino que decidió que haría el guion.
“EL BEBE DE ROSAMARY” cuenta la historia de una pareja que buscando mejores oportunidades se muda a un departamento en New York, sin sospechar que sus vecinos pertenecen a una secta. La pareja interpretada espléndidamente por dos nombres que resonarían por el resto de la historia del cine, como son MIA FARROW interpretando a la indefensa e inocente Rosemary y John Cassavetes interpretando al egoísta y cínico de su marido, Guy Woodhouse.
Luego de instalados en el departamento la pareja comienza una especia de amistad con sus vecinos, un poco extraños pero serviciales y compañeros por ahora. Luego de una pesadilla donde Rosemary sueña que es violada por su marido (spoiler: es violada por su marido) queda embrazada. Esto más allá del tema de que es una violación lleva a Rosemary a dudar tanto de su entorno, como de su propio marido y hasta de su propio hijo.
Lentamente Polanski nos mete en la mente de la indefensa Rosemary y como comienza a dudar de todo, pasamos de un cine fantasioso y alejado de la realidad, a que los mostros vivan en nuestras casas, pueden ser tus vecinos, tu marido, un médico de confianza y hasta tu propio hijo. Esto es lo que además de todos sus aciertos como suele tener la carrera de Polanski (no así su vida personal) llevo al film a resonar para siempre en la historia del cine, a partir de esta película el cine de terror nunca fue el mismo, los espectadores habían quedado totalmente traumados por la historia de Polanski.
La película además de tornar lo cotidiano como algo aterrador, logra llenar de incertidumbre al espectador, que no entiende absolutamente nada hasta el final, donde se nos desvela la verdad. Durante todo el film, el espectador así como Rosemary no entiende si se trata de una locura de ella, o si es real. El director dijo que esto fue buscado y que no busco influenciar al espectador, sino que lo que le interesaba de la historia era la incertidumbre que generaba.
Para ir cerrando hablaremos de las brillantes actuaciones que tiene este film, que sin duda además de la gran dirección de Polanski y de la brillante música Krzysztof Komeda, compositor polaco, que murió muy joven. Pero nos dejó estas piezas que se complementan a la perfección con la atmosfera generada por Polanski.
Mía Farrow para ese momento estaba transitando su divorcio con el gran Frank Sinatra, por eso parte de la angustia y el sufrimiento visto en la pantalla son reales, ya que en medio del rodaje recibió los papeles del divorcio. Además de dotar al personaje con una belleza angelical y con una personalidad frágil e influenciable, logran componer a la perfección el espíritu que necesitaba el personaje. Además no hace falta aclarar que el gran John Cassavetes es una persona que jamás desconfiarías, tiene cara de buen tipo y él es una figura de renombre en la historia del cine, maestro de grandes directores que hoy son estrellas como Martin Scorsese, logra que no desconfiemos entrada la película, hasta que nos damos cuenta que si es un mal nacido.
Hasta el día de hoy los restos de “Él bebe de Rosemary” son notables en las películas de terror psicológico, quizás sea la propulsora de este género, logrando quedar en la historia del cine.
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