El juego del calamar 3. El final que merecemos, no el que queremos.  Spoilers

El estreno de la tercera temporada de “El juego del calamar”, marcó un parteaguas en el público que, tras un frenesí mercantilista con la primera temporada, y un entusiasmo del público con la segunda, su temporada final resultó en un efecto opaco en comparación a sus anteriores temporadas. La mayoría de los comentarios hacían referencia al final, que para muchos no era el que querían. Fue esto lo que me motivó ver el final de la serie, ya que, si bien la segunda temporada me resultó deficiente en varios aspectos, es la proyección de su público la verdadera trama que expone implícitamente El Juego del Calamar.

Primera observación de la última temporada es que fue innecesariamente estirada en sus tramas secundarias, que si bien cumplían la función de intercalarse con la trama principal de los juegos, esta también resultaba tediosa, pudiendo reducirse la cantidad de minutos de cada capítulo. A su vez, las tramas secundarias buscan compensar el fracaso de la trama principal que era el descubrimiento de la isla de los juegos, cosa que el protagonista termina siendo descubierto y el detective saboteado en cada intento por encontrarla. Si bien utilizan y le dan contexto a la subtrama del tráfico de órganos de los participantes muertos, generan una historia paralela que podría expandirse y ocupar el largo y tedioso tiempo de la búsqueda de la isla por parte de los mercenarios.

El juego del calamar: cuál es la verdadera identidad del capitán | MIX |  GESTIÓN
Tan irrelevante es la subtrama de la búsqueda de la isla que ni imágenes encontras vinculadas a la serie.

Otra observación es sobre los “juegos espejos”, en donde se imitan situaciones similares a los últimos tres juegos de la primera temporada. Así, el juego de las escondidas, imita al juego de las canicas, al ubicar a los personajes en parejas dramáticas en sus propias situaciones y transformaciones, tales como el jugador 333, imitando al jugador 218 de la primera temporada que traiciona a sus amigos para salvarse él mismo, mientras se convence que lo hizo por el bien de su amigo Seong Gi. A su vez, el final dramático de ese capítulo, con el sacrificio en el juego de las canicas de la jugadora 240, es comparable con la misma muerte de la jugadora Hyun -ju (120) quien se había convertido, a fuerza del guion, en la favorita del público.

Sin embargo, el “autoplagio” que presentí en la segunda temporada, tuvo su baño de singularidad narrativa al usar las pérdidas dramáticas de participantes apreciables como conductores del sentido, y no de sentimientos. Estos personajes cumplieron un rol de un idealismo que se iba extinguiendo, ante la inercia de un pesimista Seong Gi, para cargar en él la última palabra significativa de lo acontecido. Cosa que, de sostener el quiebre del espíritu humano, al rebajarlo a ser otra vez un ganador, o de romper con la estructura metafórica de los juegos para ir tras el líder y cumplir con su venganza, daría por final, no solo con la serie, sino con el sentido mismo de la historia, revelando que se trato de toda una simulación y que el “bien” vence sobre el “mal” en el sentido más burdo y materialista.

Este sería el VERDADERO motivo por el que Netflix ELIMINÓ a la jugadora 120  en 'El Juego del Calamar 3'

Tal vez ese haya sido el expectante final que muchos esperaban, ya que los juegos eran vistos por el público desde el lugar de los vips, y no de los jugadores. Es la razón del porque su final recibió el mismo silencio que tuvieron los vips al presenciar el sacrificio de Seong Gi. Aunque el silencio de los vips fue una señal de respeto más que de un goce frustrado, que continuaran disfrutando en otros juegos, mientras es el público quien habla desde un lugar ambicioso de pretender que el ganador fuera aquel con el que se sentían identificados, en lugar de asimilar la moraleja que se nos enseñaba, el autosacrificio.

El autosacrificio no parte de un falso idealismo que justifica unas intenciones egoístas de suicidio, sino que parte de un acto de redención de la culpa tras faltar a nuestras propias promesas. Esto se demuestra con el autosacrificio mencionado del jugador 456, para salvar, y dar como ganadora, a la bebe, purgando la culpa de abandonar a su propia hija al perseguir su resentimiento y odio hacia el sistema que le arrebató a sus amigos. Mientras tanto, la desertora norcoreana Kang No-eu, decide salvar la vida del jugador 246, quien es trabajador del mismo parque de diversiones en el que trabaja ella, y que sabe que tiene a su hija en un grave estado de salud. Por lo que ella se compadece de él, permitiendo que huya del juego, del mismo modo que ella huyó de Corea del Norte para meterse como soldado en el juego y conseguir el dinero para buscar y recuperar a su hija. Estos actos, hablan de un sentido más profundo del sacrificio por aquellos a quienes amamos, sino por quienes llevan consigo un premio que no se mide por dinero, que es la esperanza en su amor.

JUGADOR 456: SU ÚLTIMO ACTO de AMOR ❤️ | JUEGO DEL CALAMAR 3 | Netflix -  YouTube

El final de temporada es abierto, como las decisiones de vida que son tomadas en la fortuna de estos niños tutelados por los valores de sus protectores. Y es que tras el castigo de quienes deciden sacrificar su dignidad y humanidad por sus desesperantes egoísmos, el juego de la vida continúa para quienes deciden sacrificar su tiempo, su dinero y hasta su propia vida por aquellas vidas donde depositamos lo mejor de nosotros, nuestras esperanzas. No somos caballos en los que apostamos para nuestro entretenimiento, somos humanos, y los humanos somos…. el significado de nuestros sacrificios.

Hwang Dong-hyuk

LIGHT

Be the first to boost its visibility.

Comments
Hot
New
comments

Share your thoughts!

Be the first to start the conversation.