En lo que va de los últimos años Netflix se llevó dos grandes sorpresas: el éxito rotundo de La Casa de Papel y el fracaso absoluto del remake de La Casa de Papel: Corea.
Luego de que en 2017 Netflix haya comprado los derechos de La Casa de Papel, salvandolo del terrible rating que tenía en ese entonces en Antena 3 y llevándolo a la fama como una de las series mayor vistas en la historia de Netflix, dicha plataforma no quería dejar pasar la oportunidad de hacer un remake de la misma, pero no fue como le esperaba.

No hay que olvidar que Corea del Sur está en auge con sus masivas y reconocidísimas producciones, destacando “Parasite” y “El Juego del Calamar” (ambas disponibles en Netflix). Por eso, el público al enterarse de que el remake iba a estar encabezado por producción coreana no esperó más que un nuevo gran éxito. Para sorpresa de muchos lo que ocurrió fue totalmente a la inversa.

¿Cuál fue el motivo?
Para empezar el remake es exactamente igual al original salvando dos diferencias: las máscaras no son las de Dalí (esta vez son las de Hahoe) y el contexto sociopolítico es diferente, pero el resto es exactamente lo mismo. Los nombres de los atracadores también son Helsinki, Tokio, Río, Denver, Berlín, etc. A su vez, la mayoría de los actores tienen un parecido físico con los de la versión original e incluso muchas veces actúan de forma similar. Tanto es así que el nuevo Denver, interpretado por Kim Ji-hoon, parece imitar la risa de Jaime Lorente.
La otra diferencia que podemos mencionar es el ritmo a la que va esta versión, siendo mucho más acelerada que la original. Los flashbacks que hacían a La Casa de Papel mucho más enriquecedora acá se ven en falta.

A La Casa de Papel: Corea le queda pendiente estrenar los 6 episodios que restan de esta temporada pero todo parece indicar que nunca los veremos.
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