El actor James Franco está fuera del foco público hace unos años después de su triunfo del Globo de Oro en 2018 por The Disaster Artist y esto se debe a las serias acusaciones de abuso que enfrentó por parte de alumnas de su academia y actrices que reforzaron esta tendencia del actor.

Tither-Kaplan y Gaal aseguraron haber sido empujadas a representar escenas de sexo con la excusa de que serían premiadas con papeles en sus futuras producciones de Hollywood en una clase ofrecida en Studio 4, la escuela de actuación de Franco, que cerró sus puertas tras que estos episodios salieran a la luz .

A estas acusaciones, se sumaron otras mujeres aunque no presentaron denuncias judiciales hasta el momento, pero consiguieron pausar su carrera. Incluso Seth Rogen, su gran amigo y colaborador declaró no solo que no habían vuelto a trabajar juntos, sino que tampoco estaba en sus planes volver a hacerlo, por considerarse un "facilitador" de los abusos de su amigo lo que califica su amistad como "dolorosa".

Si bien Franco justificó, o más bien intentó explicar y razonar, su comportamiento como una extensión de la adicción al alcohol con la que lucha desde que es adolescente y que si bien logró en cierta medida controlar dejando de beber a los 17 años, admite que empezó a "llenar el vació" con tendencias adictivas hacia su trabajo y sus vínculos: "En el camino de intentar alcanzar el éxito y escalar la cima de esa montaña, la atención de las mujeres, el éxito con las mujeres también se convirtió en una gran fuente de validación para mí. El problema con eso es que como de cualquier tipo de droga o de cualquier cosa, nunca tienes suficiente. Era interminable. Si algo positivo ha salido de esto, es que es como si me hubiese cambiado. Me ha dado el incentivo para empezar el proceso de cambio. Seguiré trabajando en ello el resto de mi vida, pero al menos me sacó de un camino que nunca iba a terminar y que probablemente acabaría matándome".

Ya en su momento, cuando Franco respondió por primera vez a las acusaciones disculpándose y con la firme intención de aprender de sus errores, la actriz Ashley Judd, una de las figuras más importantes del movimiento #MeToo: "Pienso que lo que ha dicho James es excelente. Todos nos hemos comportado inconscientemente en cierta manera. Hemos hecho cosas insensibles, inapropiadas y sin entender que lo eran. Hemos actuado con sordera, y a mí me gusta la culpabilidad, pero tenemos que tener una justicia restaurativa".
Hoy el actor se prepara para regresar con un papel muy polémico, no sólo porque es contradictorio que a un comunista cubano lo interprete un estadounidense, sino porque la perspectiva política que tendrá el film probablemente llevará a Franco a volver a enfrentar críticas.

La película se llama Alina of Cuba y se centrará principalmente en la relación del revolucionario cubano y su hija, quien no compartía sus ideas políticas y fue una de sus más grandes críticas. El film estará a cargo del director Miguel Bardem.




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