Datos estremecedores sobre el rodaje de THE SHINING 

El rodaje de El resplandor tuvo un presupuesto de 19 millones de dólares y estaba estipulado en un plazo de 17 semanas, se demoró 11 meses. Pero lo cierto es que el director se sumergió en este proyecto y arrastró al equipo a una verdadera historia de terror.

Durante todo el rodaje Kubrick le dio instrucciones precisas a los integrantes de su equipo para que se mantuviesen alejados y distantes de la actriz Shelley Duvall. Nadie, bajo ningún concepto, estaba autorizado a entablar conversaciones con la actriz. El director se encargaba de destrozarla psicológicamente con insultos, acusaciones de que no sabía hacer su trabajo y reproches sobre la cantidad de dinero que costaban sus supuestos errores. Un cinismo escalofriante. El bullying más perverso nunca cometido en un rodaje, llevó a Duvall a un estado de ansiedad: lloraba, sufría ataques de pánico y perdía pelo. Kubrick justificó su despotismo aduciendo que necesitaba presionar a la actriz para que entrara en su papel. Una verdadera locura.

Con Jack Nicholson, en cambio, Kubrick tenía una relación más cercana, pero no por eso carente de roces y problemas. El director le indicó a los encargados del catering que Jack solo le dieran de comer sandwichs de queso, porque sabía que el actor odiaba el lácteo, pero quería incomodarlo para que desarrollara mejor su papel. Por otro lado, Kubrick realizaba cambios drásticos en el guion -de una noche a otra, en las que llamaba a Stephen King a las 3 de la madrugada para preguntarle, entre otras cosas, si creía en Dios- hasta que Nicholson se cansó y dejó de estudiar sus líneas para pedirle, antes de cada escena, que el director se las dictara a viva voz.

En tanto, Kubrick protegió al niño Danny Lloyd, que tenía 5 años. Nunca supo que participaba en una película de terror —le contaron que era un “drama familiar”— y estuvo acompañado todo el rodaje por una psicóloga. Lloyd vio la película por primera vez a los 16 años. “No me asustó nada. Además, prefiero las comedias y los documentales“, dijo. No volvió a trabajar en cine.

Kubrick, envuelto en su obsesión por la perfección, repetía una y otra vez las escenas. Tal vez una de las secuencias más celebres es en la que Wendy enfrenta a Jack en las escaleras con un bate de béisbol se grabó 127 veces; la de la conversación sobre el don del resplandor entre el hijo de los protagonistas y el empleado del hotel, 140; la de la puerta atacada con un hacha por el protagonista, más de cien y fueron usadas 60 puertas para culminarla. No había razones grandilocuentes, simplemente Kubrick indicaba frívolamente: “Otra vez”.

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