Gladiador es una peliculasa que entra en nuestra lista de favoritas, es de las más famosas y reconocidas del segundo milenio de la era cristiana y la primera ganadora a un Oscar del siglo XXI.
Pero en esta oportunidad nos hacemos la peli porque la película dirigida por Ridley Scott estuvo cerca de ser muy diferente a como la conocemos. Para la mega superproducción que costó 103 millones de dólares, sorprende que el reparto estuviese encabezado por dos actores que no eran estrellas en ese momento.

Russell Crowe, ganador del Oscar al mejor actor protagonista, y Joaquin Phoenix, nominado al Oscar al mejor actor secundario, pusieron cara y voz a los dos principales protagonistas de Gladiador, pero a parte de ellos otros actores fueron considerados para interpretar al general Máximo Décimo Meridio y al emperador Cómodo.

Para Máximo, la primera opción fue el actor australiano Mel Gibson, pero rechazó el papel por semejarse demasiado al que había interpretado en Braveheart, la cinta por la que consiguió cinco años antes el Oscar a mejor dirección y a mejor película. Además, se sentía demasiado mayor para el papel.
Otros actores que fueron sondeados fueron el también australiano Hugh Jackman, que acabaría poniéndose en la piel de Lobezno en la primera película de X-Men, también de 2000, y el español Antonio Banderas.

Aunque pueda sorprender la opción Banderas para protagonizar El Gladiador, conviene recordar que el personaje de Máximo es un general hispano natural de Trujillo, como él mismo expresa en la película. La ciudad cacereña, donde nacieron los conquistadores Francisco Pizarro y Francisco de Orellana, era llamada en tiempos del Imperio Romano Turgalium.
Antonio Banderas sí había protagonizado en Hollywood un taquillazo, La máscara del Zorro, que había recaudado en el mundo 233 millones de dólares, pero el fracaso de El guerrero número 13, que solo había recaudado 61 millones en todo el mundo, hizo seguramente replantear la situación.
Cuando Russell Crowe recibió el proyecto, el guion de la película apenas tenía unas cuantas páginas, prácticamente las mismas con las que se empezaría a rodar el filme, tan solo 21. Para entonces, Crowe acababa de rodar El dilema, por la que acabaría recibiendo su primera nominación al Oscar, y estaba gordo y con la cabeza rapada por exigencias del guion. Crowe finalmente aceptó el papel de Máximo al saber que iba a estar dirigido por Ridley Scott y que sería la primera superproducción que protagonizaría en solitario.
Para el otro papel protagonista, el del emperador Cómodo, únicamente ha trascendido en todos estos años un nombre alternativo al de Joaquin Phoenix. Un nombre que igualmente hubiese hecho un gran papel y que no parece desentonar con el personaje tal y como lo conocemos gracias a Phoenix. Nada menos que Jude Law, que acababa de ser nominado al Oscar al mejor actor secundario por El talento de Mr. Ripley, fue una opción seria para interpretar al hijo de Marco Aurelio.




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