Todos estamos familiarizados con el concepto de “la realidad supera la ficción”. De hecho, si sos un fan de Los Simpsons de larga data, sabrás que la serie en más de una oportunidad pudo predecir el futuro con una precisión que cualquier adivino envidiaría.
Cuando se trata de cine de terror y ciencia ficción (que suelen lidiar con temáticas complejas e inquietudes sociales), el caso es similar. La realidad terminó imitando estas ficciones.
Monsters (2010), de Gareth Edwards
Antes de dirigir Godzilla y Rogue One, Garth Edwards empezó su carrera con una película independiente de terror y ciencia ficción llamada Monsters. La historia cuenta las consecuencias de una sonda de la NASA que se estrella en México, lo que provoca que unos enormes extraterrestres con tentáculos se extiendan por la frontera entre Estados Unidos y México.
Esto lleva a que la mitad norte de México esté en cuarentena y se construya un gigantesco muro fronterizo para proteger a los EE. UU. de cualquier intruso espacial.
Si bien está claro que Edwards estaba bajando un comentario social no tan sutil sobre cómo Estados Unidos considera a los inmigrantes mexicanos como “cosas monstruosas”, ese muro se hizo realidad en el año 2018.
Stalker (1979), de Andrei Tarkovsky
La magistral película de ciencia ficción Stalker de Andrei Tarkovsky sigue al protagonista principal (Alexander Kaidanovsky) que guía a la gente a través de la Zona, un lugar en el que las leyes de la física no aplican, y donde aparentemente hay una habitación oculta que concede un deseo a cualquiera que entre.
Aunque Stalker se estrenó siete años antes del desastre nuclear de Chernobyl, es difícil ver la película de Tarkovsky sin establecer grandes paralelismos entre la Zona de la película y la Zona de Exclusión irradiada de Chernobyl.
Y aunque la Zona de exclusión ciertamente no tiene propiedades metafísicas o habitaciones que conceden deseos, la idea de viajar a un lugar desolado y ruinoso por un interés morboso y egoísta se siente adelantada a su tiempo.
A raíz del desastre de Chernobyl nació el concepto de “turismo atómico”. Personas de todo el mundo pagan mucho dinero para ser guiadas a través de la Zona de Exclusión para ver las consecuencias del accidente.
Los guías que llevan a los turistas a través de la Zona de Exclusión incluso tienden a referirse a sí mismos como "stalkers".
Contagion (2011), de Steven Soderbergh
Cuando comenzó la pandemia de COVID-19, muchos compararon la situación con el thriller pandemico Contagion (2011).
Los espectadores quedaron fascinados por las similitudes en la expansión del virus, la naturaleza de la enfermedad (nacida de animales y transferida a humanos) y el comportamiento de las masas tanto en la película como en la vida real casi una década después, y también por el uso de ciertos términos como “distanciamiento social”, que por supuesto no entró en el léxico mundial hasta 2020.
Sin embargo, lo que la película de Soderbergh también demuestra de manera es la cultura de la desinformación. Mientras que en 2011 la subtrama que involucra al influencer conspiranoico de Jude Law, Alan Krumwiede, parecía tonta e inverosímil, hoy en día se ve totalmente diferente.
Krumwiede pasa la película difundiendo información inexacta sobre el virus y vendiendo una falsa cura derivada de la planta forsythia.
Teniendo en cuenta las docenas de curas falsas y "tratamientos milagrosos" contra el coronavirus vendidas y promovidas por personas que provocaron miedo en la población e incertidumbre en la ciencia real, Contagion se convirtió en una película verdaderamente profética.



¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.