Hoy nos hacemos la peli con THE BEAR, la serie de HULU que nos trae un drama culinario con tintes de comedia oscura, dirigida por Christopher Storer y protagonizada por Jeremy Allen White, que encarna a Carmen Berzatto, un joven chef de las altas esferas de la cocina que vuelve a su lugar natal, Chicago, para encargarse de la tienda de su hermano, un local de sándwiches, The Original Beef of Chicagoland. Te dejamos tres razones para que le des play hoy mismo.
La primer razón avala al brillante guión con un ritmo dinámico que ilustra la vida de este estresado joven que lidia con las presiones de ser dueño de un pequeño negocio, con el personal del restaurante, cuyos miembros tienen un fuerte carácter y las tensas relaciones familiares. Lo cierto es que la serie nos pasea magistralmente de la ansiedad a la risa, y de la empatía a la total desazón.

La segunda razón se basa en el sentimiento de estar dentro de una cocina, pues la serie ofrece un retrato auténtico de la vida dentro de un restaurante en decadencia. Como el local de sándwiches está endeudado, Carmy intercambia moda masculina vintage por carne que necesita para hacer los sándwiches. Lo cierto es que la atmósfera que logra THE BEAR con las actuaciones, el uso de la música rítmica para las secuencias de cocina, más una cámara que nos permite ser uno más en este reducido espacio es un elemento a destacar porque hace que el visionado se sienta visceralmente real.

La tercera razón, aunque a esta altura ya debes haber ido a dar play, se trata de adentrarnos en las pantanosas emociones, problemas de salud mental o trastornos psicológicos que puede traer el trabajo en el mundo gastronómico. El entorno de alto estrés que tiene el trabajo en una cocina de alto o bajo rango tiene un impacto inimaginable en las personas que hacen posible la industria de los restaurantes. Carmy tiene claramente un trastorno de ansiedad, que lo hace levantarse en mitad de la noche a cocinar y casi incendiar su propia cocina en varias ocasiones, mientras que su hermano Michael, quien era dueño del restaurante, se suicida, enfrentándose a una fuerte por una adicción que no puede superar.

En este sentido la serie se pone bien inteligente porque realmente tiene un agridulce sabor en sus secuencias manejando el drama culinario en el borde de un humor verdaderamente negro.




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