Nos hacemos la peli con The reader, filme del 2008 dirigida por Stephen Daldry basada en la novela Der Vorleser, escrita por Bernhard Schlink y publicada en 1995. Protagonizada por David Kross, Ralph Fiennes, Kate Winslet, a quien la película le valió un Oscar a mejor actriz en 2009.
The Reader está ambientada en la Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Un joven adolescente llamado Michael Berg conoce a Hanna, una extraña mujer que le dobla la edad, y comienza un apasionado y secreto idilio romántico entre ambos.
Michael descubre que a Hanna le encanta que le lea y su relación física se hace más profunda. Hanna encuentra un inmenso placer en las lecturas que le hace Michael. Sin embargo, pese a la intensidad de su relación, Hanna desaparece un día misteriosamente dejando a Michael confuso y desconsolado.
Ocho años más tarde, siendo estudiante de derecho, Michael asiste a los juicios por los crímenes nazis y se queda atónito al encontrarse de nuevo con Hanna esta vez, como acusada en un juicio. A medida que se va revelando el pasado de la mujer, Michael descubre un profundo secreto que tendrá un gran impacto en la vida de ambos.
Este filme interpela al espectador sobre sus propios límites de la moral, aprovechando para hablar de la dignidad, las miserias y de los límites del amor. Pero es curioso que el relato se desmadra cuando esta la trama del vínculo individual se cruza con otra historia colectiva de hilos más densos como lo son los de la Segunda Guerra Mundial, que es utilizada como catalizadora para polarizar expiaciones por parte de los involucrados en dicho hecho bélico.
Los espectadores no atinamos ni queremos tomar partido porque el director nos pasea del drama pasional al drama ético, de los derechos individuales a los derechos humanos, del juicio social costumbrista al juicio universal ante el genocidio. Además nos hace comprender profundamente al personaje de Hanna y su posición que desdibuja nuestro propio límite entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, la responsabilidad individual y la obediencia debida, los sentimientos y las ideas, lo subjetivo y lo objetivo.




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.