Hoy nos hacemos la peli con tres imperdibles que tendrán su estreno en el Festival de Cine de Mar del Plata…
Tres hermanos de Francisco J. Paparella

Un grupo de hombres con sus mastines le dan caza a un jabalí, en la profundidad de un bosque sombrío. A partir de ahí, Tres hermanos se dedica a mostrar de forma detallada el día a día de los tres hombres del título, rudos habitantes de un pueblo de montaña.
En ellos se manifiestan los peores vicios de la masculinidad, pero también los traumas enquistados de una vida a la que les cuesta encontrarle un sentido más allá de una violencia ubicua. Formalmente hipnótica, es posible que nadie haya filmado así los bosques de la Patagonia desde que Fabián Bielinsky lo hiciera en El aura, Tres hermanos ofrece un descarnado descenso al infierno.

Manuel y Felipe tienen 16 años, van a la escuela juntos y tocan en la misma banda de rock. Mejores amigos desde la infancia, comparten todos sus secretos, incluyendo sus primeras experiencias sexuales con las chicas. De pronto, ocurre algo inesperado: Manuel se enamora de Felipe.
Los vínculos de Manuel con su familia y amigos marcan el ritmo de la película: su padre, un luthier que lo comprende y apoya en sus decisiones, y Azul, una compañera de cursada que es primero pareja y luego amiga y confidente, son dos pilares en su vida sentimental. Si bien su entorno es comprensivo en relación con el enamoramiento, no deja de gravitar una pregunta dolorosa: ¿será posible que, si confiesa sus sentimientos, la amistad con Felipe se termine?
Las fiestas de Ignacio Rogers

“Desde que llegaron se quieren ir”, les espeta María Paz a sus hijos, y probablemente tenga razón. Sergio, Mali y Luz aceptaron a regañadientes ir a pasar la Navidad al campo junto con su madre; un poco por la culpa que les da negarse cuando acaba de salir del hospital después de un infarto, un poco porque no les viene mal escapar de sus frustraciones, un poco pensando en la herencia que recibirán en un futuro ya no tan lejano.
Una vez allí, entre comidas, paseos, fiestas de pueblo, códigos compartidos, cosas dichas a medias y discusiones a gritos, las tensiones irán subiendo. Pero, con todo, quizás los hermanos estén allí porque, aunque no puedan reconocerlo, también quieren estar juntos. Con un elenco sólido, el segundo largometraje de Ignacio Rogers retrata con agudeza las complejidades de ese caos que conocemos como familia.




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