Hoy nos hacemos la peli y nos ponemos la camiseta de esta serie del 2000 que atraviesa generaciones y sigue permaneciendo indeleble al paso del tiempo: Gilmore Girls.

Si, Lorelay y Rory son madre e hija y ocupan un lugar predilecto en nuestro corazón pues encarnan con una honestidad brutal a estas dos mujeres del pueblo de Stars Hollow.

Lo curioso es que durante 7 temporadas la serie mantiene su nivel de guión, realización y evolución a nivel trama que se da en el pequeño pueblo, perfectamente ambientado.

Además agradecemos la soltura y naturalidad con la que nos permite adentrarnos en la vida de los dos personajes que cambian de parejas, tienen vaivenes en sus relaciones con amigos y padres o abuelos.

Pero resulta curioso cómo su estrecho vínculo madre e hija, que sostienen el café como más profundo vicio, se mantiene leal y armonioso a pesar de todo, pues este vínculo madre e hija resulta casi de amistad, tal vez por la soltura de Lorelai, tal vez por la madurez de Rory, pero las mujeres logran siempre dialogar y encontrar un punto saludable de comunicación.

Lo que más valoramos es el espíritu inquebrantable de esta serie que es un verdadero clásico con humor chispiante y profundo drama. Como siempre, lo tragicómico resulta atrapante cuando está desarrollado con estos niveles de maestría.

Un MUSTWATCH en cualquier caso de espectador que sabe apreciar lo bueno.





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