¿Por qué la frase: "Los nazis mataron a Anne Frank" resulta más contundente que: "Los nazis mataron a un judío"?
Quizás Jerzy Skolimowski nos dé una respuesta en su última película, "EO" (2022), que no solo es el título de la película y el nombre del protagonista, sino además las primeras dos líneas que oímos antes de que lo pongan en pantalla con letras rojas. Durante la secuencia que acompaña estas líneas, nuestro protagonista, un burro, aparece actuando. De esta forma y en menos de un minuto, la declaración de intenciones parece ser:
“Conoce a EO”
no a cualquier burro, a él, que tiene un nombre y aprendió a actuar, como un niño puede aprender a jugar.
Ese es EO, un niño lanzado a un mundo que desconoce y el cual lo desconoce de vuelta. Eso es "EO", un estudio sobre la humanidad, desde la teoría idílica hasta la práctica realista, guiada por un héroe que pasa de gritar a viva voz como se llama para que lo veamos, a hacer silencio para que nos podamos ver a nosotros mismos.
Por todo esto, me parece lógico que el final no haya podido ser de otra manera. Tras más de una hora empatizando con un animal a través de todo aquello que se nos hace humano, su muerte nos duele como si fuera la de alguien cercano. No nos impacta la muerte de un burro cualquiera porque no nos impacta en la cotidianidad, ni tampoco la del rebaño en el mismo matadero, sino la de EO, que ama, sufre y sueña, al igual que nosotros. Si eso es habla más de nuestra compasión o crueldad, queda para las cavilaciones de cada quien.


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