Nos hacemos la peli con Euphoria una serie que se anima a profundizar en la salud mental de los adolescentes, presentando personajes poliédricos con carácter complejo y comportamientos llenos de aristas en las que todos podemos identificarnos. Es que todo fuimos así de jóvenes, tan vibrantes y abúlicos, con ansias de experimentar, cada uno con un mundo interior que da pánico abrir en pleno colegio.
La estética en sí misma realmente alcanza matices y atmósferas de ensueño, en los vestuarios, maquillajes y estilo se esconde cierta miseria emocional que de trasfondo se deja entrever.

Las tres temporadas, hay que decirlo, son exquisitas en su búsqueda audiovisual y componen una nueva mirada sobre el mundo adolescente. Qué lejos a quedado Clueless, y su noventosa superficialidad porque estamos ante una visión que explora ese mundo crudo, sin tapujos, exponiendo cuestiones claves de salud mental o de abusos de poder o de sustancias.
Zendaya interpreta a Rue, una joven adicta a diferentes tipos de drogas, su necesidad de evasión es tal que uno termina por empatizar con cierta urgencia del personaje por darle una vuelta al sinsentido de esa abúlica sensación adolescente. Además ella encarna un amplio abanico que nos invita a la reflexión más sensata sobre salud mental: ansiedad, déficit de atención, trastorno obsesivo-compulsivo, maniaca-depresión nos refleja nuestra propia salud actual.

Por su parte Jules, una chica trans que está intentando ser parte de un mundo aún intolerante a nivel integración de las disidencias y sexualidades abiertas. Sydney Sweeney encarna a la joven sin amor propio, siempre adorando a otros, sea su amiga o su amante, no puede ver su propio valor.

Mientras que Kat es una joven que lucha contra los parámeytros de belleza standar que atentan contra su propia aceptación de su cuerpo. Y es interesante que hasta Nate Jacobs, el joven blanco popular y de status económico fructpifero también encierra un fuerte dolor en la encarnación de la masculinidad tóxica impuesta por su padre, sus traumas, la exposición temprana a la pornografía, nos lleva a ver que en esta serie no hay buenos y malos y que en todos hay grises.
Hay cierta resonancia en los arquetipos de Carl Jung, personajes que representan la esencia de una sociedad y una cultura, alojados en un inconsciente colectivo que siguen repitiéndose generación tras generación.
En este caso presentados de modo irreverente, sin pedir permiso y atreviéndose a explayarse sobre temas que incomodan pero que definitivamente son la agenda de la actualidad.




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