Nos hacemos la peli con SUCCESSION que, a cada episodio, nos conquista a todo nivel por su alta astucia para crear una trama tan interesante como retorcida y llena de humanidad. 
En este artículo vamos a centrarnos en los suspicaces trinos que generan los diálogos fugaces que nos tienen como en una final de tenis a toda velocidad.

Si me contaran de qué trata Succession, honestamente no creería que fuera una serie que me interesa tanto, el mundo de los negocios y empresas me embola. El dueño de una multinacional de medios de comunicación administra su empresa mientras sus hijos se desviven por ser los oficiales herederos a su puesto. 
Pero detrás del mundo de las empresas de medios de comunicación, se abren temas muy humanos: el poder, la ambición, la traición, el amor, la familia, el dinero, en fin, la vida.

Este el primer acierto de la serie, que aprovechando cada escena, recalca y hace foco en las miserias más mundanas y cotidianas de quienes viven en una elite exquisita de dementes: los creadores de las noticias, los que manejan el mundo con sus decisiones sobre lo que es “real”, administran lo que dicen las noticias que salen en Tv e Internet.

Lo curioso es que este universo, este frío contexto se calienta a toda velocidad por la fuerte fricción que crean los filosos diálogos creados por el equipo de guionistas. La serie fue creada por Jesse Armstrong, con Will Ferrel y Adam McKay, quien además dirigió el piloto, como productores ejecutivos.

La dirección por parte de Mark Mylod es tan ácida, incómoda y real que nos hace sentir testigos de estas conversaciones llenas de picante que complica los vínculos entre los personajes, perfectamente diseñados.

Los hermanos evocan cada uno un reflejo de lo más infantil del consentimiento de una cuna donde sobró comida, ropa y juguetes y faltó afecto. Ahora adultos enfrentan el fuerte dilema de ver cómo continuar el legado de su padre, yendo en contra o aliándose con él, que sigue siendo el mismo déspota de siempre a cargo de la empresa.
Hay que darles mérito tanto al equipo de escritores como a los geniales actores porque realmente logran un timing absolutamente imbatible en términos de humor, pero con la justa dosis de drama, intriga y sensibilidad.





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