
Memorias de una geisha fue estrenada en 2005 fue dirigida por Rob Marshall y esta basada en la novela de Arthur Golden. La película fue un éxito de taquilla, recibió 6 nominaciones en los Oscar del 2006 y obtuvo las estatuillas en las categorías: Mejor Fotografía, Mejor Dirección de Arte y Mejor Vestuario, a demás de otros premios ¿Pero porqué es tan relevante?
Esta adaptación cinematográfica se centra en seguir la la vida de una joven llamada Chiyo Sakamoto, quien es vendida a una casa de geishas en Kioto y se convierte en una geisha bajo el nombre artístico de Sayuri, toda la historia se desarrolla en Japón antes y después de la Segunda Guerra Mundial.
La película explora la cultura de las geishas y su papel en la sociedad japonesa tradicional, así como la vida de Sayuri y su lucha por encontrar el amor y la libertad en un mundo controlado por hombres. También se aborda la relación complicada entre Sayuri y su rival, la geisha Hatsumomo, así como la influencia de la guerra en la vida de las geishas y la sociedad en general.
¿Qué hace que su historia haya cautivado al mundo occidental?

Precisamente es eso, aunque es una historia de ficción, la historia esta completamente basada en la vida real de las geishas en el Japón de los años 30 y 40, siendo las geishas un aspecto fundamental de la cultura y tradiciones de Japón, la cinta expone un hito cultural y ayuda a comprender a los espectadores occidentales el mundo de las geishas que de cierta forma resulta exótico y fascinante para esta parte del globo.
Junto a la fascinación cultural que despierta, la película cuenta una historia de amor y superación que se desarrolla en un ambiente común, lo que cautivó a muchos espectadores. Puesto que la intrpretación fue impecable y deslumbrante por el reparto que se compone de actores reconocidos como Zhang Ziyi, Ken Watanabe y Gong Li, dieron un push para que se elevara la calidad de la obra.

Pero es la cinematografía de Memorias de una Geisha una de les una de las características más destacadas de la película. El director de fotografía, Dion Beebe, logra crear una atmósfera mágica y evocadora que transporta al espectador a la Japón de los años 30 y 40.
Beebe utiliza una variedad de técnicas cinematográficas para dar vida a la historia de la película. Por ejemplo, utiliza una iluminación suave y difusa para representar los interiores de la casa de geishas, lo que acentúa el ambiente íntimo y acogedor que las geishas intentan crear. Además, utiliza una paleta de colores vibrantes y saturados para representar la belleza de la ciudad de Kioto y sus paisajes, lo que contribuye a la sensación de exotismo y misterio que la película evoca.

También se hace el uso de tomas detalladas y planos cercanos para mostrar la elaborada y majestuosa vestimenta y el maquillaje de las geishas, lo que subraya la belleza y la complejidad del arte de ser una geisha. Además, utiliza movimientos de cámara suaves y fluidos para representar los bailes y otras actividades de las geishas, lo que crea una sensación de elegancia y gracia.

Sin lugar a duda, el despliegue de fotografía y de dirección de arte es impresionante y contribuye en gran medida a la atmósfera y el ambiente de la película; son muy merecidos los tres premios Oscar ganados, tanto por mejor fotografía, dirección de arte y por último a mejor diseño de vestuario. Estos tres aspectos son los principales y fundamentales que dieron vida a la historia de la película y lograron representar la cultura de las geishas de manera auténtica y hermosa.
Cuando eres del mundo occidental es imposible no sentir admiración y contemplación de cada detalle enmarcado en Memorias de una Geisha , una de las mejores obras cinematográficas que retratan la cultura Nipona.





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