Nos hacemos la peli con la Temporada Galáctica de Peliplat y te traemos la serie de Battlestar Galáctica para analizar los generosos temas que desprende a nivel filosófico.
Sentarse a ver de un tirón la serie moderna de esta aventura interestelar es una experiencia que mezcla la acción y la reflexión, el entretenimiento y la trascendencia. Nos invita a una odisea por el tiempo y por el espacio, una historia que empieza en el futuro y acaba en el pasado…
Pero soltemos la edición de los setenta para centrarnos en la serie moderna Battlestar Galactica (2003-2010) que se basa, justamente, en la antigua serie homónima de 1978 y su secuela de 1980. La verdad que es destacable esta miniserie, especialmente las tres primeras temporadas; ya la cuarta se va por la tangente, se pone mística berreta y resulta menos interesante.
Vale aclarar que Caprica (2010) no es la misma serie, pero es de los mismos creadores y funciona como precuela de Battlestar Galactica. Nos revela los orígenes de los cylon de las Doce Colonias y su aversión hacia los humanos.
Lo cierto es que hay algo de la complejidad psicológica de los personajes, de los impresionante escenarios y de la potente trama argumental que hacen de esta re imaginaria Battlestar Galáctica u coctel de ciencia ficción, aventuras, guerra bélica y política, e incluso documental —con evocaciones a La guerra de las galaxias, o a Blade Runner.
Es interesante que la frontera es un concepto difuso y abierto en la serie, pues los sobrevivientes del holocausto humano viajan en la nave hacia ninguna parte.Sabemos bien que la frontera es una línea territorial que separa lo conocido de lo desconocido. Y resulta sumamente curioso que dicho espacio fronterizo, en este caso, no es una franja espacial, sino todo el universo.
Además la división entre esto y aquello entre nosotros y ellos se desdibuja en la serie puesto que tanto los humanos como los cylon comparten la misma situación en una misma frontera infinita. Ni hablar del mestizaje entre razas cylon y humanos que provoca una tercera magnitud representado por la pequeña Hera, a la que llaman la primera de la nueva generación de Dios. La magnitud de la guerra y sus especiales circunstancias invitan a profundizar los conflictos psicológicos de los personajes que se ven inmersos en una realidad de constante ataque ante la inmensidad de territorio por descubrir y conquistar así como de defensa ante la nación cyclon que busca el exterminio de éstos ocos sobrevivientes.
Cuando los cylon descubren su propia naturaleza humana, cuando emergen los sentimientos y la individualidad (pues ya no son clones), dejan de comportarse como un único cuerpo de cyborgs regidos por una computadora central y comienzan a confrontar sus opiniones personales, se humanizan y esto conlleva la complejidad política y social de la organización de la toma de decisiones para conseguir sus objetivos comunes.




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.