En el artículo anterior sobre "Sonata otoñal", hice una reflexión acerca de la trama de la película a partir de la perspectiva de la estructura de la sonata (podes hacer click aquí para leerlo). Sin embargo, creo que vale la pena examinar con detalle a esta película clásica, no sólo teniendo en cuenta la estructura argumental y las similitudes que tiene con una composición musical, sino también el lenguaje visual utilizado por el director Bergman y las emociones que transmite.
A continuación, me adentraré en un análisis más profundo de estos aspectos, con la esperanza de que este artículo resulte interesante para aquellos que disfrutan de la obra de Bergman.

La sensación de opresión provocada por la escenografía teatral
Ingmar fue director de teatro antes de dedicarse al cine, y "Sonata otoñal" a veces se siente como la adaptación de una obra de teatro. Esto puede notarse especialmente en el entorno espacial de la película, que es muy similar al diseño del escenario de un teatro.
La atmósfera abrumadora que impregna toda la película se debe en parte al confinamiento del entorno. Los personajes están limitados en una casa, como si estuvieran restringidos en un sólo escenario.

Sólo en dos ocasiones los personajes salen de la casa. La primera vez es poco después del comienzo de la película, cuando la madre y la hija se encuentran por primera vez y la hija baja las escaleras para saludarla. La segunda vez es al final de la película, después de que la madre se ha ido y la hija vaga sola por el cementerio. La primera escena al aire libre se siente como si el público llegara al teatro. La segunda escena al aire libre es como seguir la perspectiva de la protagonista después del final de la obra, que sale del teatro y es libre en la calle.

Las otras escenas, entre las que se incluyen los recuerdos, tienen lugar en interiores. Los personajes siempre están atrapados en habitaciones con poca luz. Esto significa que, como público, estamos atrapados en esta casa al igual que los personajes de la película. Observamos a cada persona en la casa, y anhelamos el amor sin poder obtenerlo.

El estilo teatral de la película y el sentimiento opresivo que la acompaña se reflejan en la escena en la que Charlotte recuerda la muerte de su novio, Leonardo. Leonardo está acostado en la cama, mientras que Charlotte está de pie en el centro de la habitación. La luz de la habitación cambia todo el tiempo, lo que implica el paso del tiempo. La luz del exterior brilla y, a los ojos del público, Charlotte es casi invisible debido a la luz de fondo, y sólo se ve una silueta.

Incluso cuando la luz de la habitación está encendida, Charlotte todavía está de espaldas a la cámara y aún no podemos ver su expresión. Por lo tanto, la audiencia no es capaz de sentir las emociones del personaje de forma directa.

En las escenas donde los personajes expresan emociones, el director también ha utilizado algunas técnicas teatrales. Por ejemplo, cuando Charlotte, la madre, está sola, expresa sus pensamientos internos hablando consigo misma. Eva también expresa los pensamientos sobre su madre a través del diálogo con su esposo. Esta forma directa de revelar pensamientos internos es típica de una obra de teatro.

Primeros planos para representar emociones internas y la soledad de los personajes
Sin embargo, esta película tiene dos características visuales muy distintas que la diferencian del teatro y que la convierten en una película clásica más que en una obra de teatro. En primer lugar, hace un abuso de los primeros planos y, en segundo lugar, tiene un tono de color naranja de baja saturación. Bergman emplea estas técnicas cinematográficas únicas para transmitir las emociones de los personajes a través de detalles distintos al diálogo y al lenguaje corporal.
El "primer plano" presenta la cara del personaje de forma directa a la audiencia, y de esa forma el público es capaz de observar la expresión de los personajes y de escuchar sus diálogos. Esto no es algo que pueda ocurrir en el teatro, sólo es posible en las películas.



A través de los primeros planos, podemos ver cada una de las expresiones sutiles que hacen los personajes. Por ejemplo, cuando la madre aparece por primera vez, madre e hija se sientan en la cama y conversan un rato, principalmente sobre asuntos de la madre. Cuando ella nota la soledad de su hija y le pregunta por su vida, la expresión facial de Eva pasa de ser melancólica a alegre. Eva le cuenta con entusiasmo la parte exitosa de su vida: todo el tiempo toca el órgano y una vez fue capaz de organizar un concierto en la iglesia.

Eva esperaba elogios de parte de su madre, pero la madre volvió a hablar sobre sí misma, contándole acerca de varios conciertos exitosos realizados en universidades estadounidenses, a los que asistieron más de 3000 personas. Al escuchar sobre el éxito de su madre, la expresión facial de Eva vuelve a ser seria.

Por lo tanto, de manera repentina, la hija interrumpe a su madre y le dice que Helena está en la casa. La madre, que aún continúaba narrando con orgullo sus propios éxitos, de repente se queda callada y se pone seria, sin saber qué decir. El primer plano le permite a la audiencia sentir la seriedad del asunto entre ambos personajes tan sólo mediante el cambio de expresión de Charlotte.

Sin embargo, en mi opinión, la brillantez de Bergman consiste en el uso de los primeros planos, ya que los utiliza para reflejar la distancia entre los personajes. Imagina que fueras un director y quisieras mostrar la distancia entre una madre y una hija, ¿cómo lo filmarías?. Probablemente considerarías usar el lenguaje corporal de ambas para mostrar su incomodidad, o las colocarías distanciadas una de la otra para representar la distancia emocional o utilizarías un objeto para separarlas físicamente.
Pero, el enfoque de Bergman es sorprendente. El director colocó a ambas muy cerca una de la otra, pero sólo fue mostrando primeros planos de ellas por separado. Incluso permitió que los personajes rompieran la cuarta pared y miraran directamente a la cámara, pero rara vez filmó la escena en la que se miraban y hablaban. Estos primeros planos individuales resaltan la barrera que existe en la comunicación entre madre e hija, y hacen que la audiencia pueda sentir la distancia más profundamente.
Por ejemplo, en la escena en la que Charlotte relata la muerte de su pareja Leonardo, el director le hace un primer plano de frente. Aunque Eva también está presente, rara vez aparece en el mismo marco que Charlotte. Tampoco aparece Charlotte en el primer plano de Eva. La distancia entre la madre y la hija, la inmersión de Charlotte en su propio mundo y el abandono de Eva comienzan a aparecer a partir de este momento.

En general, cuando los personajes tienen una conversación, los directores suelen utilizar planos por encima del hombro para mostrar la comunicación entre ellos. Sin embargo, en esta película cargada de diálogos, Bergman rara vez hace uso de esta técnica. Esto le da a la audiencia la ilusión de que los personajes no están hablando entre sí, sino consigo mismos. Los personajes no se miran ni se escuchan, sino que están inmersos en sus propios mundos.
Esta distancia también se refleja en la escena en la que madre e hija se enfrentan en medio de la noche. Aunque se trata de una conversación entre dos personas, los planos son casi todos de una sola persona. Esto implica que ambos personajes no se han escuchado en absoluto. Eva y Charlotte sólo expresan sus sentimientos desde sus propias perspectivas.


Sin embargo, hay un primer plano muy clásico de madre e hija tocando el piano juntas. Esta toma también muestra la discrepancia en las emociones entre los personajes. Charlotte se enfrenta al piano, al frente, mientras que Eva se enfrenta a la cámara, detrás. Pero de principio a fin, Charlotte siempre mira al frente, mientras que Eva siempre mira a Charlotte. Después de escuchar tocar a su madre, la expresión de Eva cambia de un ligero enfado a tristeza y, desesperación.

Esta toma en sí misma, también señala la relación emocional entre los personajes: Eva ha estado ansiosa por lograr captar la atención de su madre, y la ha observado todo el tiempo. Su madre, jamás la mira, sólo está inmersa en su propio mundo. Este lenguaje conciso me ayuda a comprender una lección de vida: confesar tus sentimientos sin recibir respuesta alguna puede ser tortuoso y doloroso. Lo opuesto al amor no es el odio sino la ignorancia y la falta de respuesta.

Además de los primeros planos, otra de las características del estilo de Bergman es el uso del tono de color. Por ejemplo, "Sonata otoñal" tiene un color naranja general, pero no crea una sensación de calidez. En cambio, evoca una sensación de gris y antigüedad, retrata un hogar que parece acogedor pero que en realidad revela frialdad y soledad.
Con el paso del tiempo, la relación entre madre e hija se vuelve cada vez más tensa. Los colores de la escena se oscurecen poco a poco, indicando este cambio.
La primera conversación se produce por la mañana, en el dormitorio. La segunda tiene lugar por la noche, junto al piano. La tercera sucede en la sala de estar con una luz tenue, a medianoche. Los cambios en la iluminación y el tono de la escena también transmiten los cambios en la relación. Eva pasó de sentirse esperanzada, a sentirse enojada y finalmente terminó sintiéndose decepcionada. Charlotte, por otro lado, pasó de sentirse emocionada a avergonzada y al final, abandonó la escena con el corazón roto.

Tal vez para mostrar la represión interna y el estado atrapado de los personajes, Bergman utiliza mucho los planos enmarcados y los confina dentro de pequeños marcos de puertas. Cuando Eva escribe una carta, por ejemplo, queda atrapada dentro de los umbrales de tres puertas, mientras se la ve desde el punto de vista de Victor.

Las tomas de los recuerdos de Eva con sus padres están enmarcadas de manera similar dentro de las puertas oscuras. Esto demuestra que Eva toda su vida se ha sentido encerrada y que no se ha podido liberar del dilema de no ser amada incluso después del matrimonio.



Al observar con cuidado los recuerdos de Eva desde su perspectiva, se siente el dolor que experimenta debido a la incapacidad de su madre para brindarle amor.
En mi opinión, el amor maternal es la primera forma de amor que recibimos en la vida y sirve como prototipo para las demás formas de amor.

La mirada y el reconocimiento de una madre nos ayudan a comprender que nuestra existencia tiene sentido. El amor maternal es tan crucial que cuando no podemos sentirlo, cuestionamos nuestra existencia y valor. Incluso si podemos continuar con nuestras vidas con normalidad y ser exitosos en nuestras carreras sin el amor de madre, en lo más profundo de nuestro ser puede haber un lugar en donde nuestro niño interior esté atrapado, siempre llorando y anhelando a su madre, sin ser capaz de recibir una respuesta. Esto es lo que ocurre al final de la película, con Eva, con Charlotte y también Bergman.

Después de ver "Sonata Otoñal", además de las emociones de los personajes, también siento las dudas de Bergman sobre la existencia del amor entre las personas y Dios. El director no da una respuesta definitiva a este interrogante y cada uno debe buscar sus propias respuestas desde su propia perspectiva.




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