El gran pez: creando fantasías cuando la vida parece monótona 

El gran pez es una notable comedia dramática y fantasiosa estadounidense estrenada en el 2003 y dirigida por el renombrado Tim Burton, reconocido por su distintivo estilo cinematográfico de terror y fantasía gótica. Esta asombrosa película cuenta la historia de un hijo desilusionado que emprende una búsqueda para descubrir la verdad detrás de las extravagantes historias de su padre.

Las opiniones del público sobre El gran pez tienden a clasificarse en dos categorías. Algunos no logran captar su profundidad emocional y comprensión empática, y olvidan rápidamente su impacto. Otros, quedan fascinados por su magia y llevan consigo su esencia durante toda su vida.

Muchos consideran que esta película es en parte autobiográfica y que refleja aspectos de la propia vida de Tim Burton. Como artista que abraza las líneas borrosas entre la realidad y la ficción, le molestan los pensamientos estereotipados y las percepciones superficiales del mundo que lo rodea.

La película comienza con una tensa relación de padre e hijo, que se resuelve poco a poco a medida que Edward se acerca al final de su vida. A través de la narración de Edward y la exploración de Will, la película presenta un retrato sincero, valiente y amable de un padre, esposo y amigo.

Edward Bloom, el protagonista de la película, vive en un mundo lleno de magia y optimismo, y por eso es capaz de contar historias tan cautivadoras.

Donde otros sólo pueden ver oscuridad y desesperación, él ve el desafío fabuloso para un héroe. Donde otros sólo ven personas comunes y corrientes, el ve gigantes, hombres lobos y gemelos siameses. Incluso a una ciudad, que la mayoría de las personas ni siquiera miraría, Edward la ve como un mini-reino con sus propias leyes y regulaciones.

Mientras otros ven a una chica hermosa, Edward cree que puede casarse con ella. Incluso en una situación en la que cualquier persona se sentiría rechazado de manera irrevocable (porque ella está comprometida), él dice: "Pero el punto es que siempre he sido un tonto", y hace todo lo posible para conquistarla.

Cuando era niño, Will estaba fascinado con la narración de los cuentos de su padre Edward. Sin embargo, a medida que crece, Will comienza a resentirse debido a las exageraciones en las historias . De hecho, llega a estar tres años sin hablarle luego de que Edward se convirtiera en el centro de atención contando una de sus historias durante su boda.

Sin embargo, cuando la salud de Edward comienza a empeorar, Will se esfuerza por descubrir la verdad sobre la vida de su padre y termina descubriendo la grandeza y el amor inquebrantable de Edward por su familia.

Como el mismo Tim Burton dijo: "Él cuenta historias porque no puede soportar que la vida sea tan aburrida". Esta película está dedicada a aquellos que han perdido el rumbo, se han vuelto tímidos y temerosos en el mundo real y han dejado de lado los sueños felices de su infancia. El pez gigante que nada hacia la nada en la distancia representa nuestro anhelo de belleza.

En comparación con el mundo glamoroso representado en las películas de Hollywood, nuestras vidas a menudo pueden parecer monótonas e insípidas. Las rutinas diarias del trabajo, la cocina, la comida, el matrimonio, los hijos y la eventual muerte pueden parecer comunes y corrientes. Sin embargo, si abrazamos la curiosidad y la imaginación, podemos transformar estas cotidianidades en una historia cautivadora que llene nuestras vidas de entusiasmo.

Esta es la historia de una persona valiente, cálida, amable, trabajadora, persistente e interesante. El mundo no es precisamente hermoso e incluso puede ser desesperante a veces, pero es crucial para nosotros. Como seres humanos, debemos vivir de una manera que brinde interés y consuelo a quienes nos rodean. Con tal optimismo, podremos enfrentar todos los momentos poco felices de nuestras vidas, para que la distinción entre realidad y fantasía ya no importe.

Edward, durante la primera mitad de su vida, experimenta varios sucesos que pueden ser utilizados en sus narraciones. Entreteje toda su vida en una narrativa para compartir con los demás. Sus historias combinan elementos de fantasía y realidad, creando una fusión única de ilusiones y experiencias genuinas. Cada historia que Edward le cuenta a su hijo a diario es una reconstrucción de las experiencias de su vida, pero que está llena de colores vibrantes, como los del arco íris.

Si al final de tu vida, te das cuenta de que tu existencia no ha sido más que mundana y poco inspiradora, todo lo verás aburrido.

En el funeral de Edward, Will se sorprende al ver presentes a los personajes de las historias de su padre. Aunque el gigante no es tan alto como se lo imaginaba y los gemelos no son siameses, resulta que todo lo que Edward había narrado termina siendo real, sólo que había sido retratado de manera exagerada y humorística. Los personajes se reúnen para discutir las historias de vida de Edward y se enfocan en los momentos alegres, recordando las narraciones entusiastas de la vida de Edward. A medida que las historias de Edward se desvanecen junto con su fallecimiento, quienes lo rodean se vuelven más realistas, pero nos damos cuenta de que la vida optimista de Edward ha influido en todos las personas presentes en el funeral.

Al final, Will decide honrar la memoria de su padre compartiendo su versión de las historias de Edward con su propio hijo. De esta manera, expresa su profundo respeto y los gratos recuerdos que tiene de su padre, acortando la brecha entre las diferentes percepciones del mundo.

Muchas personas han experimentado problemas de padre e hijo similares a los que se muestran en la película. El choque de dos percepciones diferentes del mundo, donde la autoridad de los padres se sopesa frente al creciente deseo de autodeterminación por parte de los hijos, a menudo conduce a algún tipo de malentendido.

Las vidas que llevamos en la superficie y el mundo vibrante de nuestro propio interior son inherentemente paralelos y se entrelazan. Nuestra percepción de la realidad no se define únicamente por lo que vemos en el exterior; existe otro mundo dentro de nosotros, esperando a ser explorado. Es un mundo que puede ser monótono e incoloro, o rebosante de matices vibrantes, de acuerdo con nuestras elecciones.

Edward Bloom, eligió vivir en un mundo así: inusual, mágico, impredecible, un mundo donde el sol brilla y donde siempre es mejor hacer algo que quedarse al margen.

La vida de Edward Bloom sirve como un recordatorio de que el mundo que creamos dentro de nosotros mismos refleja nuestras creencias y actitudes. Lo que creemos, lo percibiremos y por lo tanto, lo tendremos.

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