Llámame por tu nombre: Una historia de amor más que una simple película gay Spoilers

🌈 HAPPY PRIDE MONTH🏳️‍🌈

Llámame por tu nombre no hace énfasis en la homosexualidad, sino que la presenta de forma universal. La tierna historia se asemeja más al relato de vida de un chico. En un verano breve, siente un amor profundo y memorable que lo lleva a la madurez.

En Italia, en los años 80, Elio de 17 años, se encuentra con Oliver, un estudiante de intercambio estadounidense, que es 7 años mayor que él. Durante seis semanas, atraviesa las alegrías y tristezas del primer amor y comprende las expectativas y las pérdidas antes de la adultez. Es una historia llena de dulzura y melancolía.

El verano en Italia también contribuye a la excelencia de la película. Las ruinas antiguas, los libros dispersos, las salpicaduras en la piscina, las tardes bajo el sol, los albaricoques maduros y jugosos, el humo del cigarrillo que se eleva, las fiestas sudorosas, los tímidos toques de los dedos, los besos torpes y el primer encuentro sexual, todo está adornado con la luz dorada del sol, como si el tiempo se detuviera en ese momento, todo podría permanecer en ese verano para siempre. Estos elementos externos de tiempo y espacio se convierten en manifestaciones y símbolos externos de las formas incipientes e indeterminadas del amor.

Lo que hace que esta historia sea notable dentro de su género es su presentación como una forma universal de amor sin enfatizar en el género. Su ternura, belleza, romance y pérdida son aspectos universales relacionados con el amor, que no se limitan a un romance gay. En otras palabras, carece de cualquier agenda ideológica, corrección política, erotismo intencional o perspectiva voyeurista. Al contrario, tanto Elio como Oliver tienen novias e incluso al momento de su romance gay con Oliver, Elio también tiene su primera experiencia sexual con su novia. Los dos personajes trascienden el género en un sentido artístico, no en términos de trascendencia física o legal de género. La relación entre ellos es un amor puro, despojado de limitaciones.

Las personas se conmueven con las historias, porque ven en ellas un amor verdadero, uno que carece de motivos utilitarios, que trasciende todas las trivialidades, experiencias y preocupaciones mundanas, un deseo puro de estar uno con el otro.

De hecho, Llámame por tu nombre esconde muchos detalles: discusiones sobre etimología, variaciones y adaptaciones de música clásica, estatuas de bronce rescatadas del mar, conversaciones bajo un monumento de la Primera Guerra Mundial o la madre de Elio recitando viejas historias de amor. Todos estos elementos se juntan para crear una atmósfera. La historia se condensa, resucita y se yuxtapone con la realidad. Las experiencias pasadas nunca desaparecen, sino que se hacen eternas, al igual que el amor.

Cuando Elio y Oliver se sientan juntos bajo el sol por primera vez, Elio dice que espera que termine el verano. Oliver pregunta: "¿Y qué haces en invierno?, ¿esperas que vuelva el verano?". Al final, el joven Elio ve la llegada del invierno, mientras llora en silencio junto a la chimenea crepitante. Las complejas expresiones en ese plano muestran que ha madurado.

Ya sea que estemos de acuerdo o no con la relación, todos nos conmovemos con las palabras del padre de Elio. Es una verdad sobre la vida, modesta pero conmovedora.

Arrancamos tanto de nosotros mismos para sanar, que con el tiempo tenemos menos para ofrece a los demás. Pero vaciarse para no sentir nada no tiene sentido.

La forma en la que vives tu vida es tu problema. Solo recuerda que el cuerpo y el corazón nos son dados solo una vez, y antes de darte cuenta, el corazón se desgasta. En cuanto al cuerpo, llega un punto en el que nadie le presta atención. Si sientes tristeza y dolor, no lo mates, porque acabarás también con la alegría que viviste alguna vez.

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