¿Por qué la temporada 6 de Black Mirror perdió su encanto? Spoilers

Hoy vamos a hablar de la sexta temporada de la serie de televisión Black Mirror.

Luego de la baja calidad de la temporada anterior, no sé por qué tenía esperanzas en esta serie. Tal vez sea porque las temporadas anteriores me dejaron una profunda impresión, lo que me hizo anticipar qué tipo de profecías y reflexiones presentaría Black Mirror. Lamentablemente, luego de verla, solo puedo decir que Black Mirror volvió a decepcionarme.

¿Qué es Black Mirror? La pantalla que tienes en frente es un espejo negro cuando la apagas, por eso, la narrativa de Black Mirror incluye dos aspectos: la tecnología en sí misma y la reflexión de las personas en el espejo de la tecnología.

Las primeras temporadas de Black Mirror, que tenían una calidad superior, reflexionaban sobre ¿qué sucede cuando llevamos los problemas de la tecnología un paso más allá?, ¿conduce a un callejón sin salida o a un nuevo comienzo?, ¿qué tipo de naturaleza humana se revela en quienes se sumergen en ella?

Este enfoque tiene muchas ventajas. Por un lado, la serie crea un fuerte realismo en su visión del mundo y aumenta la inmediatez para la audiencia. Mientras reflexiona sobre la sociedad, los espectadores también sienten miedo de quedar atrapados en ella. Por ejemplo, el episodio de la segunda temporada sobre amantes humanoides conscientes, o el episodio de la primera temporada sobre el grano de memoria que puede almacenar recuerdos personales.

Por otro lado, se realizan preguntas absurdas sobre la naturaleza humana que nos dejan sin poder tomar decisiones sobre cuestiones morales. Por ejemplo, el episodio "Oso blanco" de la segunda temporada se centra en el límite entre la ley y la moralidad: en una era post-tecnología donde la realidad puede ser simulada, ¿estarías dispuesto a tratar a un asesino atroz de manera extrema y brutal? Se aborda la violencia que reside dentro de las personas comunes.

Creo que Black Mirror es buena en estos dos aspectos. Sin embargo, la nueva temporada es mediocre.

Muchos afirmaban que esta temporada iba a tener el estilo de la primera. Pero esto no es totalmente cierto. Esta temporada tiene algunos ecos de la primera temporada, ya que ambas se centran en el tema del control.

El primer episodio aborda el control de los medios de comunicación. Vivimos en un mundo vigilado por máquinas, y los términos y condiciones antes de usar un software son engañosos y permiten que los medios de comunicación usen legalmente nuestra información e incluso representen nuestras vidas en plataformas mediáticas.

Sin embargo, el aspecto irónico yace en el hecho de que el control ya es parte del mundo real, pero esta serie que reflexiona sobre el control es producida por Netflix, y su auto desaprobación irónicamente se convirtió en una estrategia de marketing exitosa. Los medios de comunicación no solo nos controlan, sino que también controlan los canales de expresión pública, lo que resulta escalofriante.

El segundo episodio no tiene nada para destacar; es solo una historia de suspenso que no logra cumplir con los estándares básicos. La última línea que deja la madre antes de suicidarse, "para tu película", parece ser irónica hacia la conciencia ética detrás de la cámara. Sin embargo, la historia en sí es débil y el tema no logra el efecto deseado.

Los otros tres episodios giran en torno al control. El elemento de ciencia ficción en el tercer episodio brinda información de fondo y el enfoque es "No soporto verte feliz". En el cuarto episodio, se trata cómo los paparazzi intercambian la moralidad por dinero, aparentemente sobre el control que las cámaras ejercen sobre las personas, pero fundamentalmente sobre la codicia humana cuando se enfrenta con la riqueza. El quinto episodio es una historia increíble que externaliza los demonios internos de los individuos, en el que el demonio oculto controla el instinto de matar.

Sin embargo, hacer eco de la primera temporada no lo convierte en algo bueno, porque el control es solo un problema superficial. Lo que realmente otorga profundidad a la serie es la capacidad de adentrarse más en la realidad desde la perspectiva del control. En este sentido, esta temporada claramente se queda corta.

Entonces, ¿en qué aspectos específicos falla?

En primer lugar, los temas son muy trillados. Por ejemplo, la exploración del egoísmo dentro de la naturaleza humana en los últimos tres episodios, especialmente en el quinto episodio. La protagonista alberga un demonio interno y fantasea con diversas formas de matar a aquellos que la han maltratado y usa esto como un medio para liberar sus sentimientos reprimidos.

En la segunda temporada, la historia llamada "Oso blanco" también se centra en la venganza y la brutalidad de la naturaleza humana. Una mujer despierta sin recuerdos, en un mundo diferente, rodeada de espectadores que solo saben grabar con sus teléfonos, mientras es perseguida por hombres enmascarados.

La historia da un giro al final y revela que la mujer es en realidad una asesina. El llamado "Oso blanco" es un parque de justicia que castiga mentalmente a estos criminales.

Sin embargo, la justicia se ve desdibujada en este contexto y la historia usa un experimento fantasioso para cuestionar a la humanidad. Cuando participamos en castigar a los delincuentes y sentimos placer por eso, ¿defendemos la justicia o liberamos demonios internos de forma legal?, ¿la pérdida de control conduce al aspecto social? Incluso si se ubica en el presente, es la pregunta que se debe respoder.

Sin embargo, el quinto episodio de esta temporada también explora la maldad en la naturaleza humana, pero usa una guerra nuclear que destruye el mundo para liberar el mal interior. La historia termina allí sin ninguna reflexión adicional.

También siento pena por el primer episodio. Trata sobre el control y la transmisión en vivo, pero estos son temas ya tratados, con muchas películas y programas que los abordan.

Hoy en día, nos preocupa si la inteligencia artificial nos reemplazará. Incluso en la historia del primer episodio de la primera temporada, "El himno nacional", donde el Primer Ministro británico se ve obligado a tener relaciones sexuales con un cerdo en televisión en vivo, ya sentimos el miedo a perder la objetividad bajo la coerción de la opinión pública. Sin embargo, Black Mirror todavía fantasea con que recuperemos el control al destruir máquinas en un final satisfactorio, como una fantasía escapista.

Esto nos lleva a mi segunda crítica de esta temporada de Black Mirror.

Black Mirror no es solo un drama satusfactorio; aunque explora el control, no es suficiente. Debe continuar de la misma forma que las temporadas anteriores, al presentar una sociedad que no puede escapar del control. Esto suma mayor realismo.

El primer episodio de la primera temporada debate cómo las personas pueden ser controladas a través de la amplificación de internet. En cuestión de segundos, uno puede pasar de sentir compasión por el Primer Ministro a ser manipulado emocionalmente para obligarlo a tener relaciones sexuales con un cerdo. Retrata cómo las personas pueden estar llenas de compasión y farsa al mismo tiempo, por lo que los extremos del bien y el mal se representan de forma vívida.

Al final, el animal no resulta herido, es simplemente una actuación. Sin embargo, el daño ya se generó en nuestras mentes, porque nos damos cuenta de que en internet, las debilidades de la naturaleza humana se magnifican cada vez más.

El segundo episodio explora una sociedad consumida por el consumismo, donde todo se convierte en una mercancía y las personas solo pueden participar en un trabajo repetitivo (montar bicicletas) como la única forma de costear estos bienes de consumo. Incluso cuando el protagonista masculino se adelanta para expresar su ira hacia la sociedad, sus acciones son vistas como una actuación, elogiadas por el público. Incluso la desesperación y la ira hacia esta sociedad se vuelven parte del ciclo.

El tercer episodio es más sencillo, en el que todas las personas poseen un grano de memoria implantado detrás de sus oídos para almacenar todos los recuerdos capturados por sus ojos. Resulta aterrador, pero nos permitimos ser controlados por este grano de memoria de forma voluntaria, porque nos volvimos dependientes de él.

Entonces, el control en la primera temporada es en realidad nuestra incapacidad para escapar de una sociedad tan controlada. Además plantea una pregunta: si el avance tecnológico lleva al adormecimiento y la esclavitud de la humanidad, ¿cuál es el significado de dicho desarrollo?

Si reflexionamos aún más, la sensación de distancia que genera la tecnología vuelve a las personas carentes de calidez y los reduce a números impersonales, ¿estamos cayendo gradualmente en el mundo representado en Black Mirror?

Esta es su introspección y también el miedo que genera.

El mayor defecto de la sexta temporada se da en el hecho de que elimina ese sabor persistente.

Al final del primer episodio, la protagonista encuentra su camino hacia el centro del procesador y lo destruye, ya que constantemente monitorea su vida y convierte sus experiencias personales en un drama televisado. Al final, incluso se vuelve más segura de sí misma, pasando de ser una empleada de oficina a ser dueña de su propia cafetería. Este es un final típico al estilo americano.

En el final del quinto capítulo, estalla una guerra nuclear que consume al mundo en llamas y es capaz de aniquilar a la humanidad. La protagonista expresa el mal interior, riendo con satisfacción mientras se une al demonio en un mundo lleno de nada. Incluso es un final algo romántico.

En cuanto a los otros episodios, son copias de American Horror Story.

Esta narrativa cerrada borra la reflexión que Black Mirror aportaba y elimina el significado social que representa la serie. Se convierte en un producto electrónico monótono. No entiendo qué sentido tiene seguir haciéndola.

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