
La hija oscura es una película dramática, pero sobretodo incomoda lanzada en el 2021 y dirigida por la actriz Maggie Gyllenhaal, ahora directora al ser este su debut. La cinta está basada en la novela del mismo nombre “La hija perdida” de la escritora italiana que se esconde detrás de Elena Ferrante. La película cuenta la historia de Leda quien es interpretada por la actriz británica ganadora del Oscar Olivia Colman que aquí nos presenta una actuación desgarradora que también le valió una nominación en los Oscar como mejor actriz.

Leda es una profesora universitaria de mediana edad que se va sola de vacaciones a Kyopeli una isla de Grecia que solo existe en la ficción. Durante aquellas vacaciones, Leda se inquieta por una joven madre llamada Nina interpretada por Dakota Johnson (quizas en uno de los mejores papeles que haya logrado) Nina y su hija son quienes le recuerdan su propio pasado como madre. Mientras Leda observa a Nina y sus interacciones con su hija, los recuerdos de sus propias experiencias como madre vuelven a ella, lo que la lleva a confrontar las decisiones que tomó en su propia vida.

A medida que avanza la película, la confusión interna y la culpa de Leda se vuelven cada vez más intensas, lo que lleva a una impactante revelación sobre su pasado en forma de flashbacks excelentemente logrados por la actriz Jessie Buckley quíen fue nominada por su actuación como la joven Leda que permite al espectador hilar el tormento que de forma lenta y sigilosa declara las actitudes de Leda la profesora de mediana edad.

El tema principal de "La hija oscura" es la naturaleza de la maternidad su complejidad y el impacto que puede tener en la vida de una mujer. La película explora cómo las experiencias y elecciones de la maternidad pueden dar forma a la identidad de una mujer, y cómo esas experiencias pueden seguir afectándola incluso después de que sus hijos hayan crecido y hayan dejado el nido. De ahí que veamos como la película termina con una escena que deja al espectador a la espera de alguna acción pero no sucede nada, este final es más una nota emocional, lo que sugiere que el viaje de autoreflexión y autodescubrimiento de Leda continúa, y que los recuerdos y las experiencias de la maternidad continúan dando forma a su vida, incluso mientras trata de seguir adelante.
Por último, también profundiza en la idea de la culpa y el arrepentimiento, y cómo estas emociones pueden manifestarse como resultado de elecciones y experiencias pasadas. Realmente es una película desgarradora que como mujer te deja preguntas profundas y puede sacar a relucir muchas emociones respecto a la gran decisión de ser madre.




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