Are You There God? It's Me, Margaret | No es sólo una película para chicas 

Are You There God? It's Me, Margaret es una adaptación de la novela con el mismo título publicada por primera vez en 1970. Centrándose en las creencias religiosas y la crianza de las adolescentes, el libro toca temas como el conflicto entre el cristianismo y el judaísmo, la aparición de los sentimientos sexuales y los cambios físicos que experimentan las adolescentes, incluyendo el inicio de la menstruación y el crecimiento de los senos. En el mundo actual, estos temas pueden no ser tan vanguardistas, pero fueron suficientes para hacer de la novela una obra avanzada en la década de 1970.

La película ha reunido a tres actrices maravillosas que brindaron grandes interpretaciones. En mi opinión, es más que una historia "coming-of-age" sobre las mujeres. Si tenés la suerte de ser mujer, esta película puede ser una guía para cada etapa de tu vida. Si no lo sos, también puede ser importante, porque las ideas que presenta la obra incluyen a todos: vale la pena observarlas y reflexionar acerca de ellas.

La escena de los senos

Para una mujer que pertenezca a una cultura conservadora puede ser difícil imaginarse cantando "Debemos, debemos, debemos hacer que nuestros senos crezcan" como lo hace la protagonista junto a sus amigas. ¡Ya no recuerdo la cantidad de veces que suspiré al ver la película, deseando haberla visto antes, sobre todo cuando era una preadolescente! Haber contemplado la historia de Margaret (Abby Ryder Fortson) durante mi pubertad, habría marcado una gran diferencia. Margaret es una estudiante estadounidense de sexto grado que siente curiosidad por todos los cambios que experimenta y que trata de encontrar respuestas por todos los medios posibles.

Are You There God? It's Me, Margaret

Margaret tiene que mudarse lejos de su abuela (Kathy Bates) e instalarse en Nueva Jersey con sus padres después de que su papá cambia de trabajo. En la nueva escuela, se topa con un pequeño grupo de muchachas que organizan un club secreto sólo para ellas cuatro. El club tiene reglas, por ejemplo, la de usar corpiño aunque ninguna de ellas haya comenzado a desarrollarse. Además, si a una de ellas le viene el periodo, debe compartir inmediatamente todos los detalles con las otras tres. Sin embargo, resulta que la primera chica que menstrua no se siente para nada especial.

La adolescencia de Margaret es bastante diferente a lo que fue la mía. Durante mi adolescencia, las chicas teníamos miedo de ser las primeras de la clase en desarrollarnos y mostrar cambios físicos. Apenas hablábamos sobre el período, y si lo hacíamos, mentíamos sobre la edad de nuestra primera menstruación incluso en conversaciones secretas entre chicas para evitar ser percibidas como sexualmente precoces, porque nos daba verguenza. Nos sentíamos aisladas y dejadas de lado si el contorno de nuestra ropa interior se podía vislumbrar a través del uniforme escolar, lo que era una especie de misoginia involuntaria, algo que también se describe sutilmente en la película.

No es que la protagonista sea inmune a las presiones de género. Margaret y sus amigas pueden llegar a los extremos para aceptar su feminidad. Por ejemplo, Nancy (Elle Graham), la reina del drama, besa un poste de la cama para practicar. La práctica del beso revela algo imperceptible pero importante: Nancy lo hace de una manera erótica, con miradas y movimientos corporales sugerentes, una imitación interiorizada que representa el erotismo adulto.

La práctica del beso de Nancy demuestra el dominio de la estética masculina y su impacto abrumador en las mujeres. Esto también es evidente en la escena en la que las niñas leen la revista Playboy que Margaret le roba a su padre. Aunque están sorprendidas (y tal vez un poco incómodas) por el cuerpo femenino (y los senos grandes), que es retratado para la mirada masculina, rápidamente aceptan esta estética y desean aumentar el tamaño de sus senos.

Are You There God? It's Me, Margaret

Por lo tanto, no es de extrañar que las adolescentes presten tanta atención a su propio cuerpo y al de las demás. De todos modos, es un buen punto de partida para lograr la paz interior. Margaret pasa a la siguiente etapa de su vida cuando finalmente menstrua por primera vez y se convierte en "mujer", pero aún no se da cuenta de que el viaje de autodescubrimiento, autoelección y autoafirmación acaba de comenzar.

Es hora de decidir quién soy

Uno de los problemas más difíciles para Margaret es encontrar la forma para conciliar los conflictos de las diferentes creencias religiosas de sus padres: un padre judío y una madre cristiana. La religión juega un papel importante en la vida de Margaret, ya que la película cuenta cómo ella descubre quién es bajo los ojos de Dios, y es por eso que creo que no es sólo para chicas, sino que puede ser reveladora para todos.

Según el psicólogo Erik H. Erikson, el desarrollo psicológico se realiza a través del abordaje de los problemas principales en cada etapa de la vida. Los adolescentes tienen que lograr el equilibrio entre la identidad propia y la identidad grupal mientras intentan romper con el control familiar. ¿Te acordás de las reglas del club de chicas? La tercera regla es hacer un libro sobre chicos y escribir los nombres de los que les gustan. Margaret agrega también que "tenemos que mostrarnos los libros las unas a las otras y nunca podemos mentir". Sin embargo, es ella quien rompe la regla, traicionándose a sí misma al escribir el mismo nombre que escriben las demás chicas sólo para no ser diferente.

La identidad grupal gana ante la identidad propia. Y esto parece ser siempre así en Margaret, lo que explica por qué su verguenza acerca del cuerpo deriva más de las ideas de sus compañeras y no de la estética masculina internalizada como le sucede a su amiga Nancy. Los miedos de Margaret no son propios, provienen de su miedo a quedarse atrás de otras chicas. Además, ella desea que todos tengan creencias religiosas predeterminadas porque es bastante difícil para ella decidir en qué creer. La elección y la toma de decisiones, obviamente, son temas que escapan al ámbito de la cuestión de género y con los que cualquier persona podría identificarse.

Are You There God? It's Me, Margaret

Para algunos el giro final en el que Margaret finalmente se decide y encuentra a su verdadero yo podría llegar a ser un poco abrupto, pero en realidad es un presagio de la historia de su madre, Barbara (Rachel McAdams), una mujer que se casó a expensas de sus creencias religiosas y que ha tenido que luchar entre la maternidad y su carrera profesional. Es Bárbara quien sirve como buen ejemplo para Margaret, impulsándola a ser ella misma.

En una escena en la que Margaret está agotada de tener que elegir entre las dos creencias religiosas, escribe: "Tal vez la verdad sea que no hay nadie allá arriba... sólo soy yo". Este podría ser su momento más oscuro, pero también podría ser el punto dónde el túnel comienza a brillar porque sus palabras se vuelven ciertas de una manera que nos resuena a todos: sólo nosotros mismos podemos decidir quiénes somos.

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