La obesidad es uno de los mayores problemas del mundo moderno. Muchas personas creen que hacer dieta o ayunar puede ayudar a la pérdida de peso, pero la idea de pasar hambre genera preocupaciones sobre posibles daños a la salud.
Sin embargo, la realidad es que una buena alimentación controlada por especialistas no debería ser peligrosa para nuestra salud. Es más, el ayuno moderado puede contribuir y mejorar la calidad de vida. Eso es lo que aprendí del episodio Eat Fast and Live Longer de la serie documental Horizon, producida por la BBC.
En este documental, el público sigue a grandes científicos y filósofos, quienes combinan sus últimos descubrimientos y la vida cotidiana. En grandes rasgos, este episodio propone que el ayuno nos hará vivir más tiempo.

¿Ayunar nos ayuda a vivir más?
El presentador del episodio Eat Fast and Live Longer es Michael Mosley, y el programa comienza con un encuentro casual.
Michael descubrió a un participante de 101 años en una maratón de la que fue parte. Este anciano logró terminar la carrera en tan sólo 7 horas, mientras que Michael, con 50, no logró ni siquiera terminarla.

Después de la maratón, Michael entrevistó al hombre buscando encontrar la razón detrás de su impresionante resistencia física en una edad tan avanzada. Para sorpresa de Michael, la respuesta del anciano fue bastante simple: ¡comer menos!
Durante la entrevista, Michael se enteró de que el hombre comía la mitad de las calorías diarias de una persona normal, ingería las calorías equivalentes a las de un niño. ¿Podría ser esta la razón de su saludable longevidad?
Con esa pregunta en mente, se sumergió en una investigación y descubrió que este fenómeno ya se había observado hacía casi un siglo. Durante la Gran Depresión en la década de 1930, un período de dificultades económicas y escasez de alimentos en los Estados Unidos, el promedio de vida aumentó sorprendentemente en 6 años.
Los experimentos con animales realizados en la Universidad de Cornell también respaldan esta conclusión. Los ratones que tenían una dieta restringida vivieron más que aquellos que tenían una dieta normal.
¿Es increíble, no? Michael también tenía curiosidad acerca de los principios detrás de estos fenómenos.
Para obtener una comprensión más profunda de la relación entre las dietas bajas en calorías y la longevidad, visitó al profesor Luigi Fontana en la Universidad de Washington. Durante 10 años, el equipo de Fontana había estado monitoreando y estudiando a un grupo de personas que controlaban rigurosamente su ingesta diaria de calorías. Según el profesor, los patrones de comportamiento de este grupo eran similares a los de una especie diferente.
Después de esto, Michael visitó a Joe Cordell, un defensor del "control estricto de calorías". Después de evaluar la dieta diaria de Joe, Michael comprendió al instante por qué el profesor Fontana se refería a ellos como "no humanos".

Todas las mañanas, Joe consumía un plato grande de comida, compuesto enteramente de frutas y verduras. Si comparáramos la ingesta y el gasto de calorías, diríamos que Joe era un experto en presupuestos: su objetivo era que cada caloría que consumiera tuviera un alto valor nutricional. Por ejemplo, comía solo la piel de una manzana, ya que aproximadamente el 95% de los nutrientes de la manzana residen en la piel, mientras que la pulpa se compone principalmente de azúcar y agua.
Michael dudaba de la salubridad de este enfoque alimentario y decidió participar en un desafío de salud con Joe.

En un hospital, ambos se sometieron a exámenes. Los resultados fueron reveladores: a pesar de tener la misma edad, Joe superó a Michael en términos de equilibrio, tiempo de reacción y porcentaje de grasa corporal. Los médicos incluso elogiaron a Joe por tener una condición física comparable a la de un atleta de primer nivel.

En cambio, Michael recibió una advertencia por parte de los médicos. Su porcentaje de grasa corporal era del 27,1 % y la grasa abdominal del 30 %. Esto lo colocó en el área de alto riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer.
¿Por qué una dieta baja en calorías puede contribuir a mejorar la salud?
Michael profundizó en el tema al visitar al profesor Valter Longo, quien dedicó su investigación a desentrañar los mecanismos del envejecimiento. En sus experimentos sobre el crecimiento, el equipo de Valter Longo descubrió que los ratones con restricción calórica vivían más porque sus genes sufrían cambios. El acto de ayunar redujo significativamente sus niveles de IGF-1, un factor de crecimiento que tiene una correlación directa con la longevidad.
Esta investigación fue influenciada por un grupo de personas con enanismo en Ecuador. A pesar de su pequeña estatura y su estilo de vida menos que ideal, tenían una vida útil notablemente más larga que la norma. El estudio reveló que su longevidad se atribuyó principalmente a niveles extremadamente bajos de IGF-1 en sus cuerpos. Los niveles más bajos reducen significativamente la aparición de cáncer y otras enfermedades.

Después de descubrir el impacto significativo de la restricción calórica, Michael decidió probar el ayuno por sí mismo para ver si sus niveles de IGF-1 realmente bajaban. Los resultados fueron asombrosos: en solo tres días y medio, se redujeron en casi un 50%.
Sin embargo, este tipo de ayuno era demasiado desafiante para él, por lo que decidió explorar otras formas de ayuno intermitente. Un enfoque que mencionó fue el ayuno en días alternos, donde los días de ayuno involucran consumir solo 500 calorías, y los días sin ayuno involucran comer lo cada uno desea. Aunque algunas personas tienden a comer más en los días que no ayunan debido al período de ayuno, en promedio, su ingesta calórica se mantiene alrededor del 110 % de lo normal.
Con esto, nos damos cuenta de que existe amplia evidencia que indica que el control de calorías es beneficioso para nuestra salud y longevidad. La pregunta entonces es: ¿cómo implementarlo en nuestra vida diaria?

Los expertos recomiendan el ayuno intermitente, particularmente el método 5-2, en el que se come con normalidad los cinco días de la semana y se ayuna durante sólo dos (sólo se desayuna). Al final del documental, Michael adoptó este método. Después de cinco semanas, perdió 12 kilos, sus niveles de IGF-1 se redujeron a la mitad y sus niveles de azúcar y colesterol en sangre se normalizaron.
Los resultados son estimulantes. Si deseás mejorar tu salud y longevidad, comer menos puede ser el camino a seguir. Es importante tener en cuenta que el ayuno generalmente se recomienda para personas sanas e idealmente debe realizarse bajo la supervisión de un médico. Se aconseja que las personas embarazadas y con bajo peso corporal no lo practiquen.
También es importante recordar que las experiencias individuales con el ayuno pueden variar, y que siempre es aconsejable consultar a un profesional antes de realizar cambios significativos en la dieta o estilo de vida.



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