Rojo, blanco y sangre azul: una comedia romántica sin miedo de ser progressiva Spoilers

Me encantan las comedias románticas, quizás a veces hasta un grado poco saludable, pero no reaccioné de la mejor manera al ver las dos horas de duración de Rojo, blanco y sangre azul. Es un buen género, pero no por tanto tiempo… ¿no? Por suerte, yo estaba deliciosamente equivocado. Al comienzo de la película, esperaba una versión progresista de las comedias románticas de Hallmark, nada más que entretenimiento queer. Un poco de razón tenía: la película definitivamente tiene la dulzura cursi de las comedias románticas de principio de siglo. Lo que no esperaba, era lo bien que la película comunicaría su mensaje progresista, entrelazando perfectamente su tema en un lindo romance y elaborando un guión que era a la vez entretenido y poderosamente político.

Orgullosamente política

Alex y Henry defienden su amor.
Alex y Henry defienden su amor.

Basada en la novela del mismo nombre, los creadores de Rojo, blanco y sangre azul probablemente sabían que tenían una historia rentable después de la popularidad de la obra original. Aún así, hacer una película con tanta carga política seguía siendo un riesgo importante, especialmente en un mundo donde tener una sirenita negra se considera demasiado "despierto" y en dónde la gente se queja cuando los personajes femeninos de los videojuegos no están diseñados para ser completamente sensuales. Casi todos los personajes de Rojo, blanco y sangre azul son minorías: la pareja principal es gay, Alex es mitad hispano y tanto el presidente como la primera ministra son mujeres. Los únicos hombres blancos heterosexuales en la historia son retratados como villanos por su oposición al romance de los jóvenes amantes (aunque no se me escapa la ironía de que Stephen Fry interprete a un homófobo). A diferencia de las películas "apolíticas" de Hallmark, que a menudo terminan pareciendo bastante conservadoras debido a su amor por los "valores tradicionales", Rojo, blanco y sangre azul es descaradamente de izquierda.

Sin embargo, es exactamente esto lo que hace imposible que la típica multitud "en desacuerdo" critique la película por ser demasiado política. Otras obras intentan ser sutiles en su diversidad y afirman que hay una completa falta de política detrás de sus elecciones, sólo para ser acusadas de intentar impulsar alguna agenda liberal: Rojo, blanco y sangre azul escupe esto en tu cara. La película sabe lo que es y defiende su mensaje de manera resuelta, una sinceridad que puede fortalecer cualquier película. Aún mejor, gracias a su voluntad de abordar ideas controversiales, logra contar una historia muy hermosa. El mensaje central de la película es sobre la importancia de la representación y se muestra desde las elecciones de reparto hasta asegurarse de que el personaje de Alex evite la trampa del “bi-erasure”, sin mencionar el gran final. Se trata de ser lo más auténtico posible y la película lo expresa de una manera maravillosa ya que es totalmente auténtica.

La comedia romántica más emotiva

 Las cosas se ponen calientes entre Taylor Zakhar Perez y Nicholas Galitzine
Las cosas se ponen calientes entre Taylor Zakhar Perez y Nicholas Galitzine

Sin embargo, eso no es todo lo que Rojo, blanco y sangre azul hace casi a la perfección, porque incluso si nos olvidamos por completo de su mensaje político, podría ser la mejor comedia romántica que he visto en mi vida. Hay un tropo en los medios queer de que las historias siempre terminan siendo sobre las dificultades para salir del closet y lo difícil que es ser gay, pero que al mismo tiempo, suelen ignorar por completo el contexto social. Rojo, blanco y sangre azul aborda esta contracción con un tacto y una gracia sorprendentes. La historia es, fundamentalmente, una historia de amor con gente gay, no una historia de amor gay. Aceptar la propia sexualidad y salir del closet es una parte importante de la vida de una persona queer, por eso se le otorga su momento, pero la historia no se detiene en ello ni lo dramatiza. En última instancia, se mantiene fiel a sí misma como novela y lo hace abordando temas difíciles, creando esa sensación perfecta de ternura de comedia romántica sin tener la cabeza completamente en las nubes.

Y, vaya, ¡qué dulce historia de amor! No sé si alguna vez había visto una película que capturara tan perfectamente la sensación de una novela escrita. Suspiré todo el tiempo, riendo y sonrojándome; incluso me llevé la mano al corazón para evitar que saltara fuera de mi pecho. Es una película llena de clichés y una trama clásica, que se adapta muy bien a ella y que da como resultado un producto final increíble. Esta es la historia de amor que las personas queer merecen: no sobre las dificultades de la vida, sino sobre sus alegrías. Los romances heterosexuales pueden ser sentimentales y tontos, pero Rojo, blanco y sangre azul ofrece la misma gracia, sin ignorar la realidad sino viviendo felizmente dentro de ella.

Los hombres sabios dicen...

Un momento íntimo, no de política ni de peleas, sino de amor.
Un momento íntimo, no de política ni de peleas, sino de amor.

¡Mirá la película! Por supuesto, no es para todos: se recomienda a partir de los 14 años, y si no te gusta cosas políticas, te recomiendo que la evitas. Sin embargo, no puedo recomendar esta película lo suficiente. El guión es divertido sin ser tonto, la trama es ridícula sin volverse insoportablemente tonta y las actuaciones dan en el clavo. Al final, Rojo, blanco y sangre azul es conmovedora, significativa y simplemente divertida. Si buscas diversión o política, te la recomiendo, no te va a decepcionar.

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