Después de ver Mad Max: Furia en el camino, entendí por qué tanta gente la elogia como la mejor película de persecuciones de autos. Encarna la más pura carrera de autos de la vieja escuela, sin navegación electrónica ni apoyo de turbos ni nada por el estilo. Se basa en los números, el blindaje, la munición, los caballos de fuerza y las habilidades físicas del protagonista, como lo alto que puede saltar, lo rápido que puede correr, lo preciso que puede disparar y lo feroces que pueden ser sus golpes. Hoy en día, las películas de carreras de autos parecen ser solo escenas de autos que vuelan por los aires durante varios segundos o realizan algunas llamativas acrobacias. Sin embargo, en Mad Max: Fury Road, los coches apenas se despegan del suelo e incluso pueden quedarse atascados en el barro. Estos desafíos se convierten en catalizadores de las intensas emociones del público.

Mad Max nació a finales de la década de 1970, la época dorada de las películas de persecuciones en auto. En aquella época, no había carreras de autos de lujo y cada choque era 100% real. La trilogía Mad Max de George Miller destacó en esta época, ganando una inmensa popularidad con sus etiquetas de culto pegadas por todo el coche y convirtiendo a Mel Gibson en una estrella de Hollywood.
Creo que Miller siente verdadero amor por la cultura de culto, no hubiese insistido tanto en regresar a la saga después de 3 décadas si no fuese así. Cada vez que se introduce una nueva pieza de equipo o táctica en la película, nuestra primera reacción no es "cool", sino "práctico".

Los protagonistas están en la ruta o preparándose para salir a ella. Sus motivaciones están muy racionalizadas. Algunos luchan por una supervivencia digna, para sí mismos o para los demás. Otros buscan la gloria no merecida, persiguiendo la muerte o el desengaño. Posesión y huida, procreación y libertad: todas ellas son motivaciones ancestrales.
Tom Hardy está inmovilizado básicamente durante los primeros treinta minutos de la película, y cuando por fin se libera, el público se llena de un sentimiento de euforia. En cuanto al diálogo, creo que no podría haber sido más conciso... Sacando un par de subtítulos, la película podría haber sido una película muda. En esta entrega de ciencia ficción, no hay elementos de alta tecnología. La ciencia ficción reside enteramente en el mundo interior de los personajes. Todos ellos son surrealistas, se nutren de la anarquía de un páramo futuro y no necesitan demasiados estímulos para luchar hasta la muerte. Ésta es una historia que sólo existe en el espacio de la ciencia ficción.

En cuanto a la historia, algunos dirán que esta película gira en torno a las persecuciones automovilísticas y que no necesita argumento. Sin embargo, tal afirmación contradice en realidad la mayor ventaja de este tipo de películas. Eliminar la acción de la trama dañaría el mayor encanto de una película de acción de primera categoría. Cualquier superproducción que deje al público extasiado es mucho más que un espectáculo visual y auditivo. Un grupo de aficionados al cine ha realizado experimentos en los que eliminaban todo contexto y se centraban únicamente en las escenas de lucha, y la gente se aburría en menos de un minuto. Las escenas de acción que atrapan al público deben tener altibajos, lo que en sí mismo constituye una trama. Las películas de acción más populares destacan por su narrativa.

En medio de las continuas persecuciones de coches a gran velocidad, nos adentramos en el pasado, las habilidades y la personalidad de los personajes. Experimentamos sus mundos interiores y sus cambios emocionales, a la vez que vislumbramos el escenario postapocalíptico a gran escala. Todo esto se consigue a través de la acción. Si estos elementos no se consideran parte de la trama, podría decirse que los guiones de Hollywood no tienen trama.
La próxima vez que te encuentres con una película como Mad Max: Furia en el camino, por favor, no la insultes con comentarios como "tan emocionante que ni siquiera necesita argumento". Todos esos éxitos de acción sin igual, proporcionan emoción porque destacan por buscar crear tramas argumentales en intensos enfrentamientos. Las películas de acción que se limitan a luchar sin un propósito no serán recordadas, y mucho menos lograrán el tipo de legado cinematográfico que tiene la saga de Mad Max.
¡Vale la pena volver a verlas una y otra vez!





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