Puede que a algunas personas no les guste, pero hoy en día vivimos en una sociedad que valora la corrección política y, para ser honesta, estoy totalmente a favor de ello. Si querés quejarte de que un personaje no es blanco o heterosexual, adelante, pero a menos que haya algo en la historia del personaje que inherentemente lo alinee con una identidad u otra, nunca estaré convencida de que la diversidad es negativa. Entonces, por fortuna, la corrección política es lo que vende en estos días y Hollywood lo sabe. Es por esta razón que los creadores del live-action de One Piece se aseguraron de tener un elenco diverso. Pero es esta misma tendencia hacia la sensibilidad y la inclusión la que me tomó por sorpresa cuando vi a los gyojin de One Piece.
Existe un riesgo inherente al leer la raza en un personaje no humano, y aunque no conozco el material original, por lo que leí en Internet, no soy la única persona que se dio cuenta de la incómoda caracterización de los hombres-pez. Parece que en el manga original, los gyojin le dieron algunas vibraciones raras a los lectores americanos, pero dado que es japonés, no necesariamente pareciera ser racista. Después de todo, los hombres-pez simplemente representan la experiencia general de un pueblo que ha sido esclavizado y discriminado, algo que no es exclusivo de los estadounidenses negros, por lo que podrían haberlo dejado atrás.
Entonces, ¿por qué el nuevo live-action hizo todo lo posible para representar a los hombres-pez como individuos de raza negra?
Tal vez sea sólo mi interpretación, pero cuando se habla de esclavitud pasada y el "poder de los hombres-pez", cuando se hace que los personajes hablen con palabras asociadas típicamente con el inglés afroamericano como "ain´t", y cuando cada vez que el personaje aparece en la pantalla se escucha hip hop de fondo, se vuelve difícil ignorar la asociación de los personajes con los estadounidenses negros. Que esto sea una alegoría de la experiencia negra estadounidense no es el problema; el problema es que los hombres-pez son todos matones y gánsteres sobrehumanamente fuertes sin cualidades redentoras con una historia traumática. Su caracterización juega con muchos estereotipos negativos sobre la raza negra y, al final, se demuestra que son completos villanos. Además, ninguno de los personajes principales expresa empatía por ellos o desea ayudarlos a corregir sus injusticias pasadas.

Realmente no sé en que pensaron los creadores cuando decidieron la forma en los que gyojin iban a ser representados, teniendo en cuenta en que uno de ellos, Matt Owens, es negro. El líder de los hombres-pez, Arlong, es interpretado por McKinley Belcher III, también de raza negra, quien ofrece una actuación maravillosa y le da vida al personaje. No lo critico, ni tampoco cuestiono si fue la mejor opción para el papel. Pero no puedo evitar preguntarme: cuando lo eligieron, ¿los creadores estaban tratando enfatizar esta metáfora forzada? ¿O esperaban que la elección de un actor negro hiciera que la representación de los gyojin fuera difícil de criticar sin parecer racista? Supongo que es lo primero, porque quiero creer que los creadores tenían el objetivo de contar una historia diversa, aunque tampoco creo que lo segundo sea imposible.
Creo que los hombres-pez en el live-action de One Piece son sólo el síntoma de un problema mayor en Hollywood. Todo lo que Hollywood quiere "despertar", lo hace de forma puramente performativa y, a veces, termina errando el objetivo. Quizás la representación de los gyojin no sea tan mala como a mi me parece. Sin embargo, si hubiera una situación similar con un personaje queer o una villana que jugara con estereotipos negativos sin empatía o redención, realmente me haría sentir incómoda. Hollywood ahora está tan desesperado por agregar puntos de vista progresistas a sus obras que termina imponiendo estereotipos negativos sobre los mismos grupos que está tratando de defender. No hay nada de malo en contar historias diversas, el problema es cuando se cuentan sin sensibilidad ni conciencia del contexto cultural en el que se cuentan.

One Piece no es la única obra que presenta este problema. Hace poco vi un chiste sobre cómo Dinsey manejará su nueva versión de Tarzán. Dado que su tendencia actual es elegir a personas con razas diferentes para los papeles principales, se topan con un problema un poco complicado: ¿elegirán a un actor negro para interpretar al primitivo Tarzán? Al igual que con los gyojin, eso reforzaría los estereotipos negativos y las cosas se pondrían realmente complicadas. Pero, otra vez, elegir a un actor blanco no es lo suficientemente "despierto", entonces, ¿qué se puede hacer? Se podría hacer que Tarzán sea asiático o que tal vez fuera Jane quien cambiara de raza. Sin embargo, independientemente de cómo se pueda resolver el problema, está claro que el público ya ha detectado la raíz del problema de ignorar por completo la raza al realizar el casting: no todas las historias son neutrales. No sólo porque algunas historias están profundamente ligadas a una identidad cultural, como en el caso de Mulán, sino también porque algunas historias reflejan el discurso en torno a una identidad cultural como la de los hombres-pez. Cuando esto sucede, entonces, los productores tienen que pensar más en la historia si quieren que alcance todo su potencial y que sus decisiones no parezcan poco conscientes o torpes.
No digo que estas historias deban ser censuradas ni que sus creadores merezcan ser cancelados. Dejando de lado la caracterización de los gyojin, One Piece es una serie entretenida que tiene un mensaje dulce. Sin embargo, lo que se necesita es que el cine y la televisión vayan más allá de los esfuerzos superficiales para promover la diversidad en la elección de los actores. Los creadores deben esforzarse para comprender de verdad las complejidades de las diferentes identidades. Cuando lo hagan, es posible que finalmente aprendan a contar historias sobre esas identidades de manera reflexiva y empoderadora. Es posible, por supuesto, que el live-action de One Piece esté trabajando en una historia más matizada sobre los gyojin; sin embargo, tendremos que esperar hasta que salga la segunda temporada para estar seguros. Hasta entonces, los hombres-pez seguirán siendo sólo otro triste síntoma del problema de la (in)sensibilidad en Hollywood.




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