El chico y la Garza: Hayao Miyazaki como nunca antes Spoilers


Antes del estreno de El chico y la garza, la nueva película de Hayao Miyazaki, hubo muchas especulaciones en la industria. A diferencia de los grandes métodos promocionales utilizados en el pasado, Studio Ghibli se adhirió a una estrategia de cero promoción para la nueva película de Hayao Miyazaki, El chico y la garza. Aparte del título de la película que corresponde a la novela del mismo nombre del autor japonés Genzaburo Yoshino publicada en el año 1937, la imagen de la garza en el póster de la película y la información dispersa sobre los actores de voz, Studio Ghibli mantuvo un secreto total sobre la sinopsis de la película, los personajes e incluso el trasfondo de la historia, manteniéndolo como un bien guardado secreto tanto para la industria como para el público. Se rumorea que Hayao Miyazaki tenía dudas sobre las tácticas de promoción extrema empleadas por el actual presidente de Ghibli, Suzuki Toshio, ya que temía que socavarían su última película.

Retrocedamos seis años, dos meses antes de que se anunciara el título de la película por primera vez en octubre del año 2017: la adaptación al manga de El chico y la garza, escrita por el dibujante de manga Koshino Ryō y basada en la novela del mismo nombre, se lanzó en Japón. Con la noticia de la producción de la película, el manga de El chico y la garza se encontró en las principales librerías durante un período prolongado, con ventas que superaron los dos millones de copias en tan solo medio año. Aunque el manga se publicó antes de que se anunciara el título de la película, el enfoque promocional que mezcla medios es un patrón bien establecido en la industria del entretenimiento japonés, lo que llevó al público a especular si la nueva obra de Hayao Miyazaki se alinearía con el contenido original del manga. Dado que Hayao Miyazaki ha criticado el colonialismo, se creía que estaría ansioso por adoptar esta obra maestra del año 1937, un período de militarismo japonés cuando se expresaban profundas dudas y reflexiones sobre las ideologías predominantes.

Luego del lanzamiento oficial de la película El chico y la garza el 14 de julio del año 2023, ya sea en forma de elogios o críticas, el público coincidió en que El chico y la garza tenía solo una conexión espiritual con la obra original. A diferencia de la historia original, que observaba la sociedad japonesa de la década de 1930 a través de los ojos de un niño, la historia principal de la versión cinematográfica de El chico y la garza se desarrolla en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, a un paso de la derrota de Japón. Lo que sorprendió aún más a la audiencia es que esta película no es ni una obra de realismo directo ni una historia de aventuras clara para jóvenes, sino que cambia de escenarios y perspectivas a lo largo de su desarrollo, desafiando la capacidad de la audiencia para aceptar esta narrativa no convencional.

Luego del lanzamiento de la película, muchos espectadores en línea en Japón expresaron confusión sobre la trama de la película y las técnicas narrativas, que parecían difíciles de resumir. Las opiniones se dividieron en dos campos. Algunos espectadores creían que Hayao Miyazaki había abandonado las configuraciones de trama directa y la lógica narrativa clara vistas en sus trabajos anteriores. Sentían que la película no lograba contar una historia coherente y comprensible. En su opinión, esta película podría considerarse un punto de inflexión en la carrera de Hayao Miyazaki como maestro de la animación. Otro grupo de espectadores parecía ser más comprensivo. No solo estaban dispuestos a explorar los diversos detalles de la película, sino que también intentaban descifrar las verdaderas intenciones de Hayao Miyazaki, al analizar los diversos elementos presentados en la película. Sin embargo, si uno pone demasiado énfasis en las metáforas ocultas dentro de detalles específicos y las compara una por una con el mundo real, podría perder de vista el tono de la película.

Este artículo tiene como objetivo desmenuzar la trama y las características narrativas de El chico y la garza a través de algunos elementos simples: los ojos, el mundo y las elecciones. Analiza la posición y el estado de la película entre la obra de Hayao Miyazaki, destaca sus características estéticas y aborda su potencial político. Este artículo espera despertar el interés de los lectores por la nueva obra de Hayao Miyazaki sin revelar detalles cruciales de la trama.

Ojos

Antes del lanzamiento de El chico y la garza, lo que más fascinaba a las personas era sin duda el niño de la portada del manga, que se asemejaba sorprendentemente a Harry Potter, el personaje principal de la novela original. Aunque Hayao Miyazaki cambió al protagonista por un niño llamado Mahito Maki y Mahito Maki no usa gafas como el de la portada del manga, los ojos de Mahito Maki siguen siendo uno de los detalles destacados en la película.

La historia de El chico y la garza comienza durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Mahito Maki, un niño que perdió a su madre, Kyoko, sigue a su padre desde Tokio hasta su hogar ancestral en el campo. Allí, comienza a vivir con la nueva esposa de su padre, que también resulta ser la hermana de Kyoko. A lo largo del proceso de lidiar con la muerte de su madre y mudarse al campo, lo que más destaca de Mahito Maki son sus ojos abiertos de par en par. En comparación con los niños contemporáneos, Mahito Maki, un niño del régimen imperialista bajo el militarismo japonés, parece inusualmente maduro. Ya sea frente a soldados a punto de ir al frente o a su nueva madre, Mahito Maki nunca se relaja, sus ojos están siempre bien abiertos, observando todo en el mundo. La única vez que puede cerrar los ojos y mostrar un rostro de niño durmiente es cuando realmente está dormido. Si la observación diligente es la estrategia de Mahito Maki para lidiar con las realidades tumultuosas de la vida como un niño que ha dejado su ciudad natal, cerrar los ojos momentáneamente le permite escapar de la dura realidad y regresar a la inocencia de la infancia.

Sin embargo, este modo binario se rompe rápidamente. Mahito Maki, que se muda al campo, lucha por encajar en la escuela local, donde es víctima de acoso por sus compañeros de clase. Impulsado por su autoestima, Mahito Maki se encuentra entrando en un sueño profundo. Al mismo tiempo, desde que se mudó al campo, una extraña garza aparece ante Mahito Maki de diversas formas, provocándolo e incluso afirmando que lo llevará a encontrarse con su difunta madre. A partir de aquí, la frontera entre la realidad y la fantasía se borra. Aunque Mahito Maki intenta enfrentar desafíos externos, todo sucede repentinamente y va más allá del ámbito de lo convencional.

En El chico y la garza y a diferencia de los protagonistas de trabajos anteriores de Hayao Miyazaki que desafiaron la injusticia, Mahito Maki, es una persona reactiva que responde a las provocaciones de la garza. A través de sus ojos, Hayao Miyazaki nos lleva al mundo interior del niño y las escenas fragmentadas y los encuentros no relacionados en la película aparecen reales debajo de la animación. Sin embargo, esta realidad no se basa en una disposición objetiva de los elementos del mundo, sino en la forma en que el niño, al igual que cada adulto que ama la imaginación, percibe el mundo, a través de imágenes en sus mentes. Esto también se asemeja al desafío que enfrenta la audiencia. Para comprender el mundo de El chico y la garza, los espectadores deben dejar de lado las reglas de la narración convencional y entrar en el mundo de la percepción de un niño.

El mundo

Aunque Mahito Maki parece aceptar la provocación de la garza, esta situación cambia gradualmente. A medida que avanza la trama, la relación entre Mahito Maki y la garza se desarrolla en un diálogo no expresado. Mahito incluso toma la iniciativa de contactar a la garza. Esto marca el comienzo de la transición narrativa.

Esta transición también se refleja en los cambios entre la realidad y la fantasía. El comienzo de la película bosqueja la devastación de Tokio por los bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial y la huida de una garza. Sin embargo, la película no se detiene en el vuelo de la garza y se centra en la vida de Mahito Maki en el campo, al desplegar la relación del niño con la garza. Luego, la narrativa se divide en varios episodios, que incluyen una flor misteriosa que florece solo de noche, los residentes sombríos del pueblo local y las enigmáticas ceremonias de los aldeanos.

A medida que avanza la película, estos episodios se vuelven cada vez más surrealistas y fragmentados. La garza, ahora un motivo recurrente, se convierte en la clave para comprender estos elementos. La película ofrece pistas sobre la identidad de la garza y su conexión con la madre de Mahito Maki, Kyoko. Sin embargo, estas pistas se presentan de manera fragmentada y enigmática y dejan mucho espacio para la interpretación.

En la segunda mitad de la película, la narrativa da otro giro a medida que las acciones y decisiones de Mahito Maki se vuelven centrales en la historia. Sin revelar demasiados detalles de la trama, se puede decir que el viaje de Mahito Maki lo lleva a enfrentar decisiones difíciles que darán forma a su destino. Esta parte de la película está marcada por una sensación de urgencia y tensión, ya que Mahito Maki lucha con las consecuencias de sus decisiones.

A lo largo de estos cambios narrativos, la película mantiene una calidad onírica y borra los límites entre la realidad y la fantasía. Los espectadores se ven desafiados a cuestionar qué es real y qué es imaginado, y la película los invita a participar en su narrativa en un nivel simbólico y emocional en lugar de uno estrictamente lógico.


Elecciones

El tema de las elecciones y sus consecuencias es un elemento central de El chico y la garza. A medida que Mahito Maki navega por los desafíos y misterios de su nuevo entorno, se enfrenta a una serie de elecciones, que tienen grandes implicaciones. Estas elecciones no solo dan forma a su propio destino, sino que también tienen implicaciones más amplias para el mundo de la película.

Sin revelar detalles específicos de la trama, se puede decir que la película explora la idea de que las elecciones individuales pueden tener un profundo impacto en el curso de la historia y el destino de las naciones. Plantea preguntas sobre la responsabilidad de las personas en tiempos de conflicto y crisis, y los dilemas morales a los que pueden enfrentarse.

El chico y la garza se puede ver como una reflexión sobre las elecciones hechas por individuos y sociedades durante la guerra y la complejidad moral de esas decisiones. Invita a los espectadores a considerar las dimensiones éticas de las acciones humanas y las consecuencias de esas acciones para las futuras generaciones.

Desde una perspectiva estética, El chico y la garza muestra el estilo visual característico de Studio Ghibli y Hayao Miyazaki. La animación está bellamente elaborada, con fondos exuberantes y detallados, diseños de personajes expresivos y una sensación de asombro que impregna la película. El uso del color y la luz es llamativo y crea una experiencia visual inmersiva.

El chico y la garza también incorpora elementos de la mitología y el folclore japonés, agregando profundidad a su construcción de mundo. La garza, en particular, lleva un significado simbólico en la cultura japonesa, representando cualidades como la gracia, la longevidad y la transformación. Este simbolismo se entrelaza en la narrativa, enriqueciendo las capas temáticas de la película.

Si bien El chico y la garza es una obra de ficción, es imposible separarla de su contexto histórico y político. Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial y basándose en elementos de la historia y la cultura japonesa, la película aborda temas de guerra, nacionalismo y las consecuencias de las elecciones ideológicas.

Los trabajos anteriores de Hayao Miyazaki, como La tumba de las luciérnagas y Se levanta el viento' han explorado temas similares, ofreciendo perspectivas matizadas sobre el impacto de la guerra y el militarismo en individuos y sociedades. El chico y la garza se puede ver como una continuación de esta exploración, aunque de manera más abstracta y simbólica.

La película plantea preguntas sobre el papel de los artistas y narradores al abordar temas históricos complejos y delicados. Desafía a la audiencia a involucrarse críticamente con la narrativa y sus temas subyacentes, invitando a la reflexión sobre las lecciones de la historia y el potencial de cambio.


El chico y la garza es una película compleja y provocadora que desafía la categorización fácil. Cuestiona las normas convencionales de narración y invita a los espectadores a involucrarse con su narrativa en múltiples niveles, desde el simbólico hasta el emocional. Si bien puede que no ofrezca la trama directa y la lógica narrativa clara de algunas de las obras anteriores de Hayao Miyazaki, presenta una oportunidad para una exploración y interpretación más profundas.

El énfasis de la película en el papel de las elecciones individuales en la formación del destino y su exploración de dilemas morales en tiempos de conflicto la convierten en una adición cautivadora a la obra de Hayao Miyazaki. Su belleza estética y la incorporación del folclore japonés contribuyen a su atractivo.

El chico y la garza es una película que recompensa a los espectadores atentos y de mente abierta, al ofrecer una experiencia cinematográfica rica y de múltiples capas. Es un testimonio de la creatividad duradera y la visión artística de Hayao Miyazaki y Studio Ghibli.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.