Puede que el género del exorcismo no se considere predominante en Hollywood, pero muchas de sus contribuciones han sido aclamadas por la crítica, como "El exorcista", considerada una de las películas de terror más escalofriantes. También le ha brindado al público la oportunidad de presenciar personajes como John Constantine, interpretado por Keanu Reeves, en uno de sus papeles más icónicos, donde exuda un carisma encantador y canalla.
De hecho, el tema del exorcismo, en especial en el caso de personajes como John Constantine, tiene un estilo de cómic que lo caracteriza. Dado que está adaptado de los cómics, suele inclinarse más hacia la comercialización. Esto se debe a que los elementos emocionantes a menudo quedan diluidos por el heroísmo de personajes como Constantine.

Para muchos espectadores, el género del exorcismo es como un abismo:
- Cuando miras al abismo,
- el abismo también te mira.
- No puedes mirar hacia otro lado
- pero tienes miedo de seguir adelante.
Es uno de los géneros que mejor encarna la esencia de las películas de terror: buscar protección en el terror, mirar hacia el abismo desde detrás de la barrera de seguridad.
La religión ha ocupado un lugar importante en los Estados Unidos desde sus comienzos, si tenemos en cuenta desde la frase "In God We Trust" en su moneda hasta la tradición de que los presidentes presten juramento con las palmas de las manos sobre la Biblia. Si analizamos la historia del desarrollo cinematográfico, "Sansón y Dalila" encendió la tendencia de las epopeyas bíblicas que dominaron el mercado de taquilla en la década de 1950. Películas como "El conquistador de los mares" (1951), "Cuatro páginas de la vida" (1952), "El manto sagrado" (1953), "Los diez mandamientos" (1956) y "Ben-Hur" (1959) atrajeron a el 60% de los estadounidenses cuyo modo de vida estaba vinculado a la iglesia. Estas películas bíblicas con temas épicos eran una combinación perfecta para la tecnología emergente de la pantalla grande.
Pero... ¿Cuál fue el espectáculo que puso entonces al género del exorcismo en el centro de atención? Fue "El Exorcista". Aunque no generó un auge inmediato, durante las últimas cinco décadas varias películas exitosas y de gran prestigio del mismo género contribuyeron a su popularidad y éxito de taquilla.

"Constantine", la serie de "El Conjuro", "El último exorcismo"...
Poco a poco, fue surgiendo un patrón fijo para el público de las películas que trataban con temas de exorcismo:
- Una víctima inocente y vulnerable que pueda ser poseída.
- Fenómenos sobrenaturales tras la posesión.
- Un exorcista que no es necesariamente un santo.
- Pecados ocultos.
- Rituales latinos desconocidos en todas partes.
- Una conspiración oculta de demonios.
Más allá de brindale al público un tipo de "horror sensorial", cuanto más realista sea la representación de la historia, más fácil será resonar con las creencias y valores cotidianos del público, logrando un efecto más profundo.
Como resultado, las películas de este género a menudo se inspiran en sucesos de la vida real, por ejemplo "El exorcista" y la poderosa serie de "El conjuro".
En el caso de "El Conjuro" en particular, cuando la audiencia escucha grabaciones históricas reales o se encuentra con la muñeca Annabelle real, no se produce el típico suspiro de alivio que se ve en otras películas de terror. En cambio, mantiene a la audiencia en un estado de tensión en todo momento. Esta tensión es diferente del tradicional efecto de sobresalto occidental y se parece más a la inquietud persistente que a menudo se encuentra en las películas de terror japonesas.

La innovación dentro del género del exorcismo va más allá de los elementos mencionados anteriormente. También incluye revertir el tema tradicional del bien venciendo al mal. Por ejemplo, "El último exorcismo" incorpora elementos de razonamiento detectivesco en el proceso de exorcismo, "El conjuro 3" combina religión y ley en un drama judicial y "El exorcismo de Emily Rose" explora aspectos legales y religiosos de la historia.
"El exorcista del Papa" es una de las películas de exorcismo más puras y ortodoxas de los últimos años. En esta película sólo vemos el sufrimiento de las víctimas, la fe inquebrantable y los defectos humanos.

Esta película puede verse como un regreso al estilo de "El Exorcista", pero su final tiene una orientación un poco más comercial.
En "El exorcista", el énfasis al final es sobre el sacrificio por la fe, mientras que en "El exorcista del Papa", siento que sucede para establecer la posibilidad de una secuela.
La mayor parte de esta película se centra en el padre Gabriel, interpretado por Russell Crowe y las víctimas reciben menos atención. En comparación con "El Conjuro", resulta evidente que esta película no pone tanta importancia en la familia de la víctima en términos de sus relaciones, desarrollo del personaje e incluso la manifestación de eventos sobrenaturales después de la posesión. En especial en relación con los elementos "aterradores", esta película es bastante única.

La película comienza con un incidente de "exorcismo" para establecer el carácter del padre Gabriel. Se lo presenta como experimentado, empático, sabio, pero agobiado por un "pecado" oculto de su pasado, algo de lo que no puede hablar abiertamente, derivado de haber fingido su propia muerte para escapar de la masacre nazi y de su incapacidad para evitar el suicidio de una joven inocente.
Podemos ver que el Padre Gabriel tiene dos lados en su vida, lo que lo convierte en un personaje más complejo. Si bien suele presentar una imagen recta y virtuosa, también es un hombre que ha tenido ciertas peculiaridades en su vida personal. Le gusta beber, de vez en cuando coquetea con monjas más jóvenes, desafía a las figuras de autoridad y se apoya en su edad y experiencia. Sólo muestra humildad en presencia de su maestro, el Papa.
El personaje del Papa en la película sirve principalmente como referencia al título de la película y no contribuye significativamente a la trama. Él juega un papel decorativo.
El compañero del padre Gabriel, el joven sacerdote padre Esquibel, tiene un papel en la película que se parece mucho al padre Karras en "El exorcista". La dinámica entre estos dos personajes, sus posiciones, roles y arcos argumentales son casi idénticos en ambas películas. El joven sacerdote comienza como un novato, haciendo gala de su inmadurez e impulsividad, y eventualmente se convierte en la clave de la resolución en ambas películas.

La mayor diferencia entre las dos películas radica en la representación de la fe. En "El exorcista del Papa", la fe se presenta como lo suficientemente fuerte como para superar todos los males y pecados humanos, lo que lleva a una victoria triunfante. Esta victoria, comparada con los brutales sacrificios vistos en "El Exorcista", es más aceptable para el público y tiene más atractivo comercial.
Sin embargo, un final tan triunfante se ha vuelto relativamente raro en los últimos años. Películas como "El último exorcismo", "El culto siniestro"y "La bruja", entre otras, tienen finales que están lejos de ser del todo optimistas. Si bien estas películas pueden lograr elogios de la crítica, desde un punto de vista comercial, si el personaje principal se sacrifica, puede resultar complicado continuar la historia con nuevos protagonistas.




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