En Barbie Land, las mujeres tienen el poder. Todo les pertenece a ellas. Tienen los empleos más prestigiosos y los puestos mejor pagos. Cada mansión, cada coche deportivo y todas las posesiones tienen sus nombres. Disfrutan de libertad, autoridad, respeto y control sobre todos los recursos, desde lo abstracto hasta lo concreto. Por el contrario, los hombres sólo pueden existir en la sociedad como los "novios de Barbie": son adornos entre las muchas posesiones de las mujeres. No pueden trabajar ni tener bienes propios. Su misión es cuidar, servir, comprender, obedecer y hacer felices a las mujeres. Las mujeres no tienen que realizar trabajos no remunerados ni criar hijos. Pueden socializar, trabajar y disfrutar de reuniones fraternales todas las noches, donde la hermandad es más importante que el romance.
Suena absurdo, ¿no? Pero tan pronto como inviertes los roles de género en el pasaje anterior, todo se vuelve completamente razonable. A lo largo de la historia, los hombres han dominado el mundo durante miles de años, y si hablamos de verdadera justicia, entonces el equilibrio de poder debería pasar a manos de las mujeres durante el mismo período de tiempo. Sin embargo, las mujeres nunca lo han exigido ni se ha hecho realidad. ¿Te sorprende esta idea? Bueno, detrás de esta idea shockeante, está la "misoginia".

La "misoginia", en términos simples, es el prejuicio u odio hacia las mujeres, a menudo arraigado en creencias y normas sociales que favorecen injustamente a los hombres sobre las mujeres. Sirve como un obstáculo para la igualdad de género, y suele manifestarse a través del menosprecio, la discriminación y el trato injusto hacia las mujeres.
Este patrón de pensamiento existe en todas las sociedades y culturas, e influye en los comportamientos y decisiones de las personas. Puede manifestarse como escepticismo y actitudes despectivas hacia las mujeres en puestos de liderazgo, lugares de trabajo, hogares y otros roles sociales, así como también como subestimación de los logros y contribuciones de las mujeres.
De hecho, el sentimiento de misoginia está profundamente arraigado en el subconsciente social y puede generar sentimientos de inseguridad y falta de confianza en las mujeres, especialmente cuando buscan oportunidades y desarrollan sus habilidades.
Las mujeres no son inherentemente "femeninas". Nuestros cerebros son una pizarra en blanco al nacer. Todo depende de la formación que recibimos después. ¿Cómo sabe un bebé que es mujer y qué significa ser mujer? Todo está moldeado por otros, sutilmente incrustado en cada palabra, cada mirada y cada acción. Estas influencias se imprimen en nuestras mentes. Entonces, cuando desde pequeñas nos dicen una y otra vez que no somos tan buenas como los hombres, aprendemos a autocensurarnos, a dudar de nosotras mismas y a limitarnos. Así es como se forma naturalmente el circuito de la misoginia. Por lo tanto, tanto hombres como mujeres pueden tener opiniones misóginas.

La conciencia es el primer paso hacia el cambio. Como escribió Chizuko Ueno en su libro "Misoginia", "una feminista es alguien que reconoce su propia misoginia y está decidida a luchar contra ella".
Barbie no siempre ha sido retratada como un símbolo del feminismo. En el pasado, se la veía como portavoz de ideas convencionales y estereotipadas, viviendo en un mundo de plástico rosa brillante donde su cuerpo y apariencia eran perpetuamente perfectos, inmunes al envejecimiento o la imperfección. Por lo tanto, cuando se encuentra por primera vez con Sasha en el mundo humano en esta película, Sasha le ofrece una crítica mordaz. La perspectiva de Sasha refleja esencialmente por qué las muñecas Barbie han enfrentado un declive en los últimos años debido a la perpetuación de los estereotipos.
Sin embargo, esta película subvierte hábilmente los estereotipos asociados con Barbie. Nos permite reevaluar a Barbie desde dentro, desafiando las nociones preconcebidas que la gente tiene sobre ella.
Barbie es en realidad una feminista pura. Su pureza radica en el hecho de que sus pensamientos nunca han sido contaminados por las enseñanzas de ningún mundo patriarcal. Como resultado, posee una autoestima natural y una confianza inquebrantable en sí misma. Ella sabe lo que realmente significa ser respetada, razón por la cual cualquier forma de discriminación de género en la sociedad humana la hace sentir profundamente incómoda e intranquila. Como el pez que ha estado viviendo en agua contaminada, una no percibe la contaminación ni comprende cómo la contaminación lo está corroyendo. Sin embargo, si de repente arrojas un pez de un lago claro al agua contaminada, el nuevo pez experimentará un profundo malestar, tanto física como mentalmente.
Entonces, Barbie escapa rápidamente de regreso a Barbie Land con Gloria y Sasha, pero no anticipa que las cosas ya están contaminadas allí. Ken recupera las ideas del mundo patriarcal, y pone patas arriba a Barbie Land tanto en términos de mentalidad como en posesiones materiales. Como miembro del público, lo más sorprendente es que no puedo identificarme personalmente con el sufrimiento de Barbie. Cuando veo hombres disfrutando del cuidado y la admiración de las mujeres, hombres tomando posesión de casas y sintiéndose con derecho a ellas, no puedo evitar sentir una extraña sensación de familiaridad. ¿No es este el mundo en el que he estado viviendo? Hace mucho que nos acostumbramos a esto y creemos que es perfectamente normal. No hemos sentido ninguna molestia ni resistencia.

Pero Barbie no puede adaptarse. Para ella, este mundo es agresivo y se lo han robado. Ella sabe que este es un crimen al que hay que resistir. Sin embargo, para su consternación, descubre que en comparación con la unidad y la defensa colectiva de los hombres en beneficio del grupo masculino, las mujeres no están unidas en absoluto. Les han lavado el cerebro hasta el punto de olvidar quiénes deberían o podrían ser. De buena gana adulan a los hombres, creyendo que Barbie está fuera de contacto con la realidad.
Esto puede resultar increíblemente desalentador y deprimente. Barbie, boca abajo en el césped, pierde el ánimo. ¿Cómo harán para reclamar el paraíso que por derecho les pertenecía? El camino es largo y está lleno de obstáculos.
Entonces, las Barbies planean una guerra para recuperar el mundo que debería haber sido suyo. Esto hace que me pregunte: ¿los hombres realmente apoyan el feminismo? Creo que hay muchos hombres que lo apoyan de manera genuina. Sin embargo, la mayoría de los hombres pueden apoyarlo debido a un malentendido. Imaginan que el feminismo es sinónimo de mujeres que trabajan por cuenta propia, pagan sus propios gastos, llevan sus propios cilindros de gas, no necesitan el dinero de los hombres, no dejan que los hombres paguen las cuentas y no exigen que los hombres cambien las ruedas de auxilio de los autos.
En su mente, el feminismo significa que las mujeres se convierten en "supermujeres" que asumen más responsabilidades y brindan más a los hombres, sin dejar de tener bebés, realizar tareas domésticas y atender las necesidades de los hombres. Más allá de eso, las feministas trabajarían más y aportarían más dinero, pero también otorgarían a los hombres más libertad y no les exigirían tanto.

Estos hombres son ingenuos. El poder siempre ha sido un juego en el que los poderosos dañan a los débiles. Las mujeres quieren algo más que asumir responsabilidades; quieren ganar más. Cuando los hombres se dan cuenta de que las mujeres realmente buscan poder, descubren que en realidad no apoyan el feminismo. Más bien, lo ven como una batalla de vida o muerte. Esto se debe a que el poder siempre ha sido un recurso limitado y cuando algunos lo obtienen, otros lo pierden. Ésta podría ser la razón por la que las "feministas" suelen ser estigmatizadas. Detrás de esto hay una voz misógina profundamente arraigada –derivada de la cultura patriarcal– en nuestro subconsciente colectivo que dice: "¡No eres digna!" Entonces, como las Barbies de la película, gritemos con confianza: "¡Soy digna! ¡Me lo merezco!".




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