¿Cómo debemos representar al mal? En el caso de un asesinato, a veces exploramos quién era el criminal a los ojos de los demás, mostramos su encanto enfermizo y revelamos su naturaleza manipuladora. También es posible centrarse en el crimen en sí mismo, en las crueles intenciones y el dolor que dejó atrás. Ambos suelen ser los enfoques más comunes, pero La casa de Jack ofrece una tercera opción, mucho más intrigante: ver el mundo a través de los ojos del psicópata. Con la satisfactoria mezcla del engrandecimiento del asesino y el comentario satírico de su compañero Virgil, la película le muestra al público que el mal es tan banal como aterrador.
No hay palabras que puedan transmitir adecuadamente la experiencia de ver esta película o por qué es tan interesante, pero recuerdo el momento exacto en el que supe que la película había capturado algo que no había visto en ninguna otra. Durante el segundo "incidente" de Jack, lo vemos intentar entrar en su casa, primero haciéndose pasar por policía y luego inventando una historia cada vez más complicada hasta que finalmente logra entrar. Después de esto, por supuesto, va a matarla. Pero las cosas no salen según lo planeado y el primer estrangulamiento fracasa. Cuando finalmente la mata, se topa con un nuevo problema: no puede irse porque su TOC lo vuelve paranoico al pensar que hay sangre que no limpió escondida en alguna parte. Como resultado, cuando un policía va a chequear un robo en otro lugar y de pasada controla a la mujer, Jack está a punto de ser atrapado y no tiene más remedio que contar otra historia incómoda y poco convincente para tratar de encubrir su crimen y de esa manera poder chequear la habitación y limpiarla por última vez.

Parece una escena relativamente básica, pero captura algo que no he visto en ninguna otra película: la absoluta torpeza y humanidad detrás de todo esto. Hay una descripción estereotipada de los asesinos en serie como extremadamente inteligentes y encantadores de una manera casi sobrehumana, como en Ted Bundy: durmiedo con el enemigo, pero La casa de Jack le da la vuelta a esta imagen: Jack es torpe, tonto y desagradable. Antes de ser un asesino en serie, es un ser humano.
Esto se ve aún más enfatizado en el diálogo entre Jack y Virgil. Jack nunca deja de enfatizar que es un artista, lo que lo muestra como una persona insoportablemente pedante que intelectualiza el arte basándose en académicos y creando comparaciones entre campos académicos. Su comentario sobre los crímenes es interesante, sin duda, y si no fuera por Virgil, Jack podría haber logrado el objetivo de parecer intelectual. Pero junto a Virgil, cada comentario de engrandecimiento es derribado en cuestión de segundos. Como guía turístico del más allá, Virgil ha pasado por todo esto antes y no hay nada que Jack pueda hacer para impresionarlo o sorprenderlo, por lo que, gracias a su comentario, el público también se da cuenta de que no hay nada especial o interesante en Jack. Cuanto más poético habla de sus crímenes, más patético y pequeño parece, como un niño desesperado por conseguir una pegatina con una estrella dorada que diga "sí, das miedo".

En definitiva, es cierto que lo que hace Jack es horripilante y aterrador. Lars von Trier no se detiene y le muestra al público sangre sin fin, cuerpos manipulados que posan como muñecos, e incluso una madre obligada a ver morir a sus hijos antes de ser cruelmente asesinada. Pero lo que hace que La casa de Jack sea realmente especial es la forma en la que el director nos muestra que nada de esto es impresionante al final del día. A pesar de todo lo que ha hecho, Jack ni siquiera es enviado al abismo más profundo del infierno, aunque el final de la película revela que termina allí (algo que explicaré en mi próximo artículo). La película es un hermoso examen de los psicópatas y la banalidad del mal, e incluso sus elementos más fantásticos sólo sirven para mostrarle al público una realidad rara vez vista: que los más malvados entre nosotros son menos asesinos a sangre fría y más bien las personas más irritantemente pretenciosas que podrás conocer. Una vez que se eliminan las sombras del misterio, todo lo que queda es ínfimo y da verguenza ajena.

No puedo dejar de recomendar esta película. Aquellos que no soportan ver escenas sangrientas, absténganse, ya que las representaciones de violencia son bastante contundentes y brutales. Sin embargo, si podés soportar estas escenas al menos un poquito, tenés que ver La casa de Jack. Von Trier creó una obra totalmente satisfactoria, no sólo por la forma en la que explora a los psicópatas sino también por sus imágenes y el guión. ¡Si estás buscando una película artística e intelectual que combine con el ambiente de Halloween, no te la pierdas!




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