La banda sonora de la película Los otros se toca en piano, que además de transmitir una sensación de horror, le da un toque de elegancia clásica que coincide con la época. La música en la película sigue un ritmo lento, luego acelerado, que crea una fusión armoniosa entre las imágenes y la música. Los otros mantiene una paleta de colores sombría con una niebla blanca, como si el director hubiera aislado esta mansión y guiara a los espectadores en el desarrollo de la trama, haciendo imposible escapar de la historia.
El trabajo de Alejandro Amenábar, director de Los otros, es admirable, por ser capaz de combinar el ritmo y la banda sonora de la película. Los otros no es una película caótica, sino que progresa a un ritmo ordenado.

El director Alejandro Amenábar suele usar señales de sonido, como pasos y el movimiento de objetos para avanzar en la trama de la película. Además, la música suave de piano se usa en los momentos adecuados para aliviar la tensión de los espectadores. Cada diez minutos en la película, hay puntos de crecimiento y declive en la trama. Estos momentos, junto con la sincronización y atmósfera adecuadas, involucran a los espectadores en la historia, al evitar dejarlos en vilo y fatigados. Por ejemplo:
A los trece minutos, cuando Grace explica las reglas de la casa a la Sra. Bertha Mills, la música adopta una melodía de piano lenta e inquietante, como si Grace advirtiera a la Sra. Mills. Simultáneamente, Grace decide mantener a los tres, marcando el comienzo formal de la historia.
Sin embargo, a los veinticinco minutos de la película, cuando Anne presenta a Victor a su hermano Nicholas, la música se vuelve tensa, junto con la respiración temerosa de Nicholas. Mientras Anne habla con Victor, la música se ralentiza y se vuelve opresiva. Estos dos elementos se combinan, intensificando la atmósfera inquietante a un nuevo punto álgido. Cuando la mano de Victor toca el rostro de Nicholas, la tensión y el horror estallan. La música intensa y rápida, acompañada por los gritos de Nicholas, eleva las emociones de los espectadores al extremo, con una sensación de opresión y miedo intenso.

A los treinta y dos minutos de la película, Grace escucha pasos, el sonido de mesas y sillas que se mueven, y cree que es Lydia quien está haciendo el ruido. Sin embargo, cuando ve a Lydia parada afuera y hablando con la Sra. Mills, se da cuenta de que hay alguien más arriba. La música crea una sensación de suspenso e inquietud, con el piano que acompaña el sonido de campanas, vientos fantasmales y el crujir de los pasos en el suelo, intensificando la atmósfera tensa. Esto se puede considerar el clímax de la película, ya que Grace se da cuenta de que hay alguien más además de ellos y la película se vuelve más emocionante.
A los cuarenta y dos minutos de la película, el director hace que Grace y la Sra. Mills compartan sus historias, quizás para brindar alivio luego de la tensión creciente. Esta escena está acompañada de una pieza triste de piano. Durante la mayor parte de la película, Grace se muestra como estricta, triste y neurótica, pero en este momento, se revela su lado más humano. Esta escena no solo permite conocer sus historias, sino que también sienta las bases para la revelación de la mudez de Lydia.
A los cincuenta y tres minutos, Grace se aventura sola en la niebla para encontrar al sacerdote. El fondo es un mar de blanco, con solo el sonido de sus pasos y su respiración temerosa. Cuando escucha a alguien acercarse a lo lejos, la música se vuelve tensa, como si estuviera acelerando los latidos del corazón. Sin embargo, cuando Grace confirma que la persona que se acerca es su marido, la música cambia de tensión a tristeza. Este momento presagia que ambos están en realidad muertos.

Alrededor del minuto sesenta y seis, Anne, vestida con un vestido blanco y un velo, es vista por Grace, quien la percibe como una anciana con ojos extraños. En su desesperación, Grace toma a Anne del cuello. Durante esta lucha, la música alcanza un nuevo clímax, con una sensación de miseria, suspenso y miedo.
A los setenta y cinco minutos, cuando Anne se despierta y descubre que todas las cortinas de las ventanas han sido retiradas, un grito lleva a la escena más intensa de la película. La trama, las imágenes, la música y el sonido son muy dinámicos y tensos. La sensación de tristeza por el reencuentro y la separación de Grace y su esposo desaparece, y la edición del director no permitir que ninguna escena se prolongue sin necesidad.
A los noventa minutos, durante el clímax final de la película, todas las contradicciones de la película se unen. Grace y sus dos hijos descubren la verdad y gritan, '¡No estamos muertos!' con impotencia y terror. Este es también el momento más conmovedor para la música de la película.

A lo largo de la película, excepto por la banda sonora intensa, hay un silencio inusual. Principalmente se escuchan los diálogos de los personajes y sus pasos, sin sonidos innecesarios. Esto crea una atmósfera íntima, permitiendo que los espectadores se sumerjan en la narración sin apresurarlos.
El estilo narrativo es tranquilo. Sin embargo, la sutileza de la trama y la música mejoran en gran medida la profundidad de la historia. Los otros es una película que te mantiene involucrado, deja una impresión duradera y genera suspiros y reflexiones.
El director Alejandro Amenábar es increíblemente talentoso, ya que logró crear un guión muy convincente. Además de las actuaciones de los actores, la música sin duda contribuye al desarrollo perfecto de la trama.




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