"Synecdoche, New York" - 2008

No entremos al cine de Kaufman buscando respuestas.
Synecdoche, New York es, como muchas de sus historias, una muñeca rusa que se contiene a sí misma hasta el infinito. Con cada capa que descubrimos se nos abre un mundo nuevo, con algunas semejanzas y sutiles variaciones con los anteriores y posteriores. A lo largo de la película, las tensiones entre esos mundos se van a ir multiplicando. Lo grande entra en conflicto con lo pequeño, lo real con lo representado y contenido y continente se confunden. Así la escenografía gigante que crea el protagonista termina siendo una cáscara vacía, mientras que las miniaturas que pinta su esposa parecen contener hasta la esencia de los personajes retratados. ¿Cuál es la parte? ¿Cuál es el todo? Insisto, acá no encontraremos respuestas.
Kaufman es un extraordinario creador de historias. No niego que lo disfruto más como guionista que como director, sin embargo esta película es la excepción.
El casting es extraordinario al igual que la construcción de los diálogos y la dirección actoral. Me conmueve verlo a Philip Seymour Hoffman debatiendo como personaje con los mismos conflictos que, tal vez, tenía en su mundo real.




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