Microcrítica de “Hannah y sus hermanas”
1986 - Woody Allen
por Gastón Siriczman

A partir de "Annie Hall" (1977), la obra de Woody Allen hace un viraje significativo. Él mismo cambia su forma de percibirse. y el comediante que vertebraba sus películas a partir de los guiones le deja lugar al director con la sabiduría de hacer de la puesta en escena una trama de varias capas, simultáneas y complejas.
¡Vamos! Que Woody está madurando.
Es en "Hannah y sus hermanas" que Allen llega a uno de sus apogeos más personales y trascendentes. En poco más de cien minutos logra desarrollar cinco personajes con sus propias voces, sus conflictos internos, románticos, familiares, laborales, cada uno con su propio arco e interconectado con el resto. Todo esto en el contexto del show business de la Nueva York de mediados de los ochenta. Una verdadera obra de ingeniería dramática.
Esta es la primera colaboración del fotógrafo italiano Carlo Di Palma con Woody Allen, y su pulso es fundamental en el desarrollo de cada escena. La cámara tiene un rol protagónico, cada plano se construye a partir de una alternancia de figuras y fondos que exige a los espectadores toda su atención. Como en casi toda su filmografía, la edición está supeditada a una puesta en escena de tomas largas, con movimientos de cámara permanentes y transiciones entre distintos encuadres resueltos sin corte alguno. Sin embargo, lo que logra en esta película es superlativo.
Claro que nada de esto sería posible sin un elenco extraordinario y la banda de sonido que va desde Bach al rock punk, pasando, por supuesto, por muchísimo jazz.




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