Los puentes de Madison, el amor entre la duda y la imposición. Spoilers

“Este tipo de certeza solo se da una vez en la vida”

Francesca Johnson vive con su esposo y dos hijos en una alejada granja en Iowa, en 1965 ella conoce a Robert Kincaid un fotógrafo del National Geographic con quien tiene una aventura que dura cuatro días sin saber que ese encuentro cambiaria para siempre sus vidas. Dirigida y producida por Clint Eastwood, Los puentes de Madison se estrenó el 2 de junio de 1995, fue bien recibida por la crítica y le valió a Meryl Streep una nominación a los Oscar de 1996 por mejor actriz. este film está basado en una novela del mismo nombre escrita por Robert James Waller.

La portada de “The Bridges of Madison County”

Creo que muchos estarán de acuerdo con que no hay sentimiento mas hermoso que amar y ser amado, este sentimiento disfrazado de aceptación, de cariño, de una sonrisa, es el motor detrás de las personas, querer que nos quieran puede que este mal visto decirlo en voz alta para algunos, pero es mucho mas complicado no comprender que esa es parte de nuestra naturaleza. Si bien no hay cosa mas potente que el amor, irónicamente la forma en que se lo retrató a través de la historia puede ser de lo mas perecedera, ya que los matices que se le aplican suelen cambiar con mucha rapidez y el cine no es la excepción por eso hablar de este genero acá es difícil, las ideas se quedan anticuadas y el concepto del amor ya no interpela de la misma forma a nuevas generaciones.

¿Es posible hablar del amor en una historia que logre conservar su fuerza a través del tiempo? Yo quisiera pensar que esta película pudo y puede… entendiendo la diferencia substancial entre el enamoramiento y el amor, planteando una duda y jugando con no dar una respuesta pero logrando que el espectador al final la desee mas que nada, esta historia de destinos que son o deberían ser es hasta el día de hoy una película que no pierde su encanto y su integridad por que va a lo básico, a la pregunta que quizás muchos nos hicimos alguna vez con alguna oportunidad fugaz de esas que por sorpresa aparecen.

Meryl Streep como Francesca Johnson y Clint Eastwood como Robert Kincaid

Es entendible que por mandatos comerciales el cine romántico suela decantarse por retratar el estado de enamoramiento en una relación, son las mieles donde desde un punto de vista narrativo también es mas interesante, querer encausar en palabras o en una pelicula este estado casi siempre presenta una facilidad de poder contar una historia. Y quizás lo facilite demasiado, al punto en que uno como espectador tienen que nadar entre un sinfín de propuestas mas irreales que la mas rara película de ciencia ficción.

Lo que hace a los puentes de Madison especial es justamente que decide tirar por la borda todos esos dispositivos clichés del genero, el primero bastante claro pero muy sutil, el marido. Es muy fácil en un romance hacer la siguiente matemática que da este resultado, dos amantes que no pueden estar juntos es igual a… un tercero en discordia que el guion lo va a poner como el enemigo, acá esto no pasa el esposo de Francesca aparece al principio y al final totalmente ajeno a la trama del filme e incluso lo poco que esta solo ayuda a dar a entender que es una buena persona ¿esto diluye acaso la relación entre Robert y Francesca? En absoluto, si esto sirve para algo es para generar mas peso en la decisión del personaje interpretado por Meryl Streep, al no haber una tendencia claro la duda en la escena de la puerta… esta justificada. La pelicula esta ambientada en una época en particular y los personaje es cierto que responden a dictámenes de otra sociedad y época pero, la disección del romance esta tan bien orquestada desde el material base hasta su adaptación que, su mensaje se mantiene vigente por que la pregunta es universal.

Los puentes cubiertos del condado de Madison reales.

A todo esto no podemos dejar de lado la dirección de Clint Eastwood un titán detrás y delante de la cámara que con la fluidez que lo caracteriza para saltar de personaje en personaje, logra imprimir su estilo reconocible en un personaje distinto. Toda su propuesta es muy directa y concreta con lo que quiere retratar, este relato intimo que tiene como sustento un muy buen guion adaptado de un Best-seller nos permite adentrarnos lo suficiente, sin melodramas exagerados, ni casualidades inverosímiles y mas que nada sin la necesidad de querer pellizcarnos la lagrima. Para el momento en que Richard se para en la lluvia todo ya se dicho y solo queda ese hermoso silencio atravesado por las miradas de dos amantes que saben que este amor es tan fuerte como imposible, a nosotros la audiencia solo nos queda pensar ¿que hubiese pasado si...? una pregunta que seguro nos hemos hecho alguna vez en nuestras vidas.

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