Actuaciones en el NUEVO CINE ARGENTINO 

Pizza, Birra, Faso (1998) de Israel Adrián Caetano.

POR LISARDO QUEVEDO

A principios de la década del los 90 nace lo que se conoce como Nuevo Cine Argentino. Nuevos realizadores en mayor o menor medida considerados independientes, comparten su preocupación por una época de crisis reflejando mediante crónicas neorrealistas los márgenes sociales y geográficos. Esta nueva generación de directores se diferencia de modelos previos de financiación y producción cinematográfica en la Argentina.

El Nuevo Cine Argentino innovó de distinta forma la actuación y de qué manera reconfigurar los géneros narrativos. Hay un balance entre la experiencia actoral y la performance. Se pone de moda el uso de “no actores” para papeles protagónicos, o el uso de profesionales que vienen de otras disciplinas como el teatro o la televisión y darle un perfil más cinematográfico. Y se vuelve interesante la relación de éstos con la cámara. Puede ser una cara que ya conocemos pero que interpreta algo desconocido para él o una cara no conocida pero que encaja perfecto con el entorno en el cuál nos invita la película. Esto último presenta una búsqueda de realzar el efecto de realidad del film. Los ejemplos los podemos ver en las películas de Fabián Bielinsky [Nueve Reinas (2001) y El Aura (2005)] y Juan José Campanella [El mismo amor, la misma lluvia (1999), El hijo de la novia (2001) y Luna de Avellaneda (2004)], entre otros, que instalan a Ricardo Darín como la figura más importante del Cine Argentino. Pensando en términos de star system pasa de ser un actor de papeles menores en televisión y cine a ser una estrella del cine nacional.

Nueve Reinas (2000) de Fabián Bielinsky.

Por el otro lado, tenemos el caso de Adrián Caetano en Pizza, birra, faso (1998), Pablo Trapero en Mundo grúa (1999) y Lisando Alonso en La libertad (2001) que utilizan “no actores” para experimentar esta nueva metodología de casting para mostrar realidad y cara nuevas no conocidas en sus películas. En el caso de la película de Trapero propone que el espectador no sepa si lo que estaba viendo era real o no, si los actores están actuando o si en realidad trabajan de eso. Busca que el espectador se vincule con los personajes desde ese lado. En Mundo grúa, dirigida por Pablo Trapero, nos presentan a Rulo, un hombre de mediana edad que consigue un nuevo trabajo manejando un grúa pero por motivos médicos no le permiten realizarlo y esto hace que viaje al sur en busca de un nuevo trabajo que tampoco funciona. En la realidad del país de aquellos tiempos las empresas cerraban y había miles de despido de trabajadores, lo que hace que el personaje protagonista se acerque de manera empática a los espectadores. A su vez, es un ex integrante de un grupo musical que fue conocido en su momento y que ahora es recordado por todos con cierta nostalgia. El protagonista es un “no actor” que interpreta este papel cercano a su realidad. La película muestra un entorno marginal y nos presenta personajes marginales. Nos muestra a la clase trabajadora y su ambiente caótico, es decir, un ambiente laboral vulnerable. Todo se intensifica con el trabajo del sonido que presenta el film. Los diálogos parecerían improvisados, como si no hubiera un guión y se estuviera documentando el trabajo de aquellos hombres. Se nota en la cadencia de la voz del protagonista la inexperiencia en el actuar. Constantemente lo vemos en su intimidad, en su día a día. Los momentos son registrados de manera casi documental. Rulo en su lugar de trabajo, Rulo durmiendo, Rulo comiendo, Rulo con su madre, Rulo con su hijo y cada actividad que el protagonista realiza. También se nota los diferentes tipos de actuación que presenta el personaje de Rulo con respecto a su amigo Torres quien le consigue los dos trabajos, interpretado por Daniel Valenzuela, que ya había actuado en la película Mala época (1998) y más aún por la actriz ya consagrada Adriana Aizemberg (La Raulito (1975), Plata dulce (1982) y más), quien interpreta a la kiosquera que entabla una relación con Rulo. Se nota en el contraste de los actores profesionales que la búsqueda de Trapero poniendo a un protagonista “no actor” es en pos de creer una realidad más real por así decirlo. Que el espectador no sepa identificar si lo que está viendo es la vida de aquel trabajador o una ficción que narra su vida. El “no actor” Luis Margani (Rulo) se desenvuelve con total naturalidad durante toda la cinta y su actitud amigable con todo su entorno nos acerca a él, logrando una simpatía con el espectador. Trapero nos presenta un registro naturalista con personajes que les dan vida a representaciones verosímiles de miembros de la clase obrera. Las actuaciones sorprenden y funcionan por su realismo, lo que refleja que la búsqueda del director es acertada gracias a un correcto casting.

Mundo Grúa (1999) de Pablo Trapero.

Además del uso de “no actores” para papeles protagónicos y de profesionales que vienen de otras disciplinas también ocurren apariciones de actores ocasionales como los músicos de rock Rosario Bléfari y Gabriel “Vicentico” Fernández en las películas del director Martín Rejtman. Silvia Prieto (1999) cuenta la historia de la protagonista (Rosario Bléfari) llamada igual que la película que después de cumplir 27 años decide tomar las riendas de su vida y hacer algunos cambios. Al mismo tiempo, de repente se encuentra entrelazada en la vida de otra mujer que también se llama Silvia Prieto. Su estreno coincide con el de Mundo grúa y se puede ver en ambas las distintas búsquedas de los nuevos realizadores del Nuevo Cine Argentino. En la película de Rejtman, los actores trabajan con formas de hablar y maneras de mover el cuerpo que parecerían no ser marcadas por el director. Como si ellos ya conviven con un background marcados por sus vidas que es imposible de despegar en el film. Esta película, a diferencia de la antes mencionada, no busca el efecto de realidad. De hecho las actuaciones despojadas de todo sentimiento y expresividad nos aleja de ellos. Así mismo, está filmada con cierta distancia, casi toda con planos medios y generales. La inexpresividad y la no relación cámara-rostro del film, nos deja fuera de todo sentimiento y emoción por lo que pasan los personajes. Más que nada la relación con la protagonista que se ve a su vez intensificada por la verborragia que presenta el personaje de Brite (Valeria Bertuccelli). Los personajes parecerían intercambiables por varias escenas que aparecen en la película, como por ejemplo el saco de Gabriel (Vicentico) que pasa de mano en mano, las parejas que van rotando entre sí y el nombre del personaje de Valeria Bertuccelli (Brite) que es el mismo que el de la marca que promociona junto a la protagonista. Todo esto nos aleja de lo que está sucediendo. Nos presenta la idea de lo absurdo a través de los diálogos, los personajes y las situaciones. Presenta aplanamientos actorales, aplanamiento de elementos narrativos y aplanamiento de los espacios. El único elemento dramático es el de la protagonista con su identidad. Silvia Prieto, más que realismo está más cerca del naturalismo. Los personajes parecen absortos de la situación económico social que transcurre en el país (cosa que une al Nuevo Cine Argentino). La búsqueda de Rejtman al recurrir a este tipo de actores va más de la mano de la no identificación con los personajes, la puesta en escena y los diálogos ponen en evidencia la ficción y la instancia de actuación. Aquellos personajes existen en la película y ya, no son personajes que uno pueda encontrar en la vida real y cotidiana a diferencia de Rulo en Mundo grúa. Donde el contexto social pesa y es necesario realizar una narración para que el pueblo se identifique, vea a personas que frecuenta y entienda por lo que están pasando. Parecería que en el Nuevo Cine Argentino si uno no se siente identificado con los personajes, no funciona. Experimenta en varias de las características del cine como son las actuaciones y el género. Bajo la excusa de nuevos estilos autorales, hay una exploración en las nuevas formas.

Silvia Prieto (1999) de Martín Rejtman.

Todos los métodos de actuación implementados en el Nuevo Cine Argentino son los que forjaron la manera de elegir a los actores de las películas independientes de hoy. No hay una forma correcta, es cuestión de decisiones estéticas y formales.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.