Microcrítica: La memoria infinita
Maite Alberdi - 2023
por Gastón Siriczman

El cine chileno tiene nombres clásicos que sabemos no nos defraudarán. Littin, Jodorwsky, Guzmán son apenas un puñado de ejemplos notables que, por suerte, todavía están activos. En la generación intermedia se destaca Pablo Larraín, con una producción constante y sobresaliente. Y entre los nuevos nombres que se van abriendo paso en esa historia del Cine, desde hace diez años, está Maite Alberdi con sus documentales.
Su gran salto lo dio con el estreno y posterior nominación al Oscar de "El agente topo", pero ya en el 2014 había dirigido “La Once” una película en la que iba a dejar sus marcas características, un estilo bien definido y sobre todo, su temática, casi diría su obsesión: la vejez.
Sin las sutilezas que tenía El agente topo, en La memoria infinita, Maite Alberdi sigue en esa línea documental, en la que se invisibiliza como realizadora, cede el control de algunas de las imágenes a los propios protagonistas y logra mimetizarse en la cotidianeidad con todas sus aristas.
Augusto Góngora y Paulina Urrutia son los protagonistas de La memoria infinita. Él es un reconocido periodista y militante, ella una actriz y ex funcionaria cultural. Comparten sus vidas desde hace veinticinco años y, desde hace ocho, comparten también la lucha contra el olvido. Augusto tiene Alzheimer.
La lucha es desigual y todos sabemos el resultado final, sin embargo ellos están dispuestos a batallar cada día, repitiendo rituales y sin resignarse a ser vencidos. Augusto sabe bien de lo que se trata la memoria, muchos de sus trabajos e investigaciones trataron sobre ese tema: sin memoria no hay identidad. Ese conflicto, del hombre que sabe que está dejando de ser quien era, es tal vez lo más desgarrador del documental.
Alberdi tiene el talento para poder ingresar al hogar de la pareja sin ser invasiva; para mostrar su intimidad de amor, humor y dolor sin necesitar golpes bajos. Aun así tengan la certeza que el nudo en la garganta será permanente y que los ojos se nos llenarán de lágrimas más de una vez.




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