Luego de 10 años desde el inicio del controversial Universo Extendido de DC con “Man of Steel”, la secuela del protector de Atlantis, “Aquaman and the Lost Kingdom”, concluye la franquicia que llevó a la pantalla grande a la tan querida e icónica, Liga de la Justicia.

La secuela trae de regreso a Arthur Curry (Jason Momoa), ahora Rey de Atlantis y padre de familia, llevando a cabo, de esta manera, una nueva vida: por un lado, disfrutando sus momentos con su hijo y seres queridos, pero, por el otro, debiendo lidiar con las responsabilidades que conllevan ser Rey.
Al mismo tiempo, una nueva amenaza surge para su reino, ya que gases tóxicos están siendo esparcidos a través de los océanos de todo el planeta por el villano, David Kane (Yahya Abdul-Mateen II), también conocido como Manta Negra, con el fin de acelerar el calentamiento global y destruir el hogar de Aquaman. Por tal razón, debido a que David también obtuvo un gran poder oscuro, Arthur deberá unirse a su hermano Orm (Patrick Wilson) para detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

En la silla del director se encuentra una vez más, James Wan, quien, en esta oportunidad, nos hace regresar al mundo de Atlantis con todo el esplendor visual colorido y fascinante introducido en la predecesora del 2018. De hecho, la cinematografía y los movimientos de cámara empleados funcionan muy bien, sobre todo en las secuencias de acción que toman lugar, ya sea, en Atlantis o en el Reino Perdido.



En términos narrativos, cuyo guion fue escrito nuevamente por David Leslie Johnson-McGoldrick, “Aquaman and the Lost Kingdom” tiene una historia ligera y pochoclera la cual no ofrece ni el más mínimo guiño al resto del DCEU, sino que, está muy centrada en la dinámica entre sus dos actores protagónicos, siendo este, el punto más alto de la película.
Sin embargo, hay momentos en los cuales la película quiere ser seria, en particular en el tercer acto, pero es imposible tomarlos en serio cuando el tono es divertido y alegre a lo largo de la mayoría de la trama. Además, este no es el final de DC, es el final para Aquaman solamente. Y a pesar de ser una película familiar y fans de DC seguro la disfruten, no es una conclusión satisfactoria para el universo en general, ¿qué fue ese chiste final? No hacía falta referenciar a Marvel. ¿Y la escena post-créditos? DC merecía algo mejor.

Con respecto a los personajes, las distinciones más destacables son, obviamente, Jason Momoa y Patrick Wilson. Por un lado, Momoa continúa como el Arthur gracioso, desenfadado, pero con corazón, que vimos específicamente en: “Justice League” (2017), “Aquaman” (2018) y ”Peacemaker" (2021), pero menos en la escena post-créditos de “The Flash” (2023), pretendamos que eso nunca ocurrió. En fin, sus escenas de combate son divertidas desde el comienzo, verlo como Rey es apreciable, y el desarrollo de su relación con su hermano, es la mejor parte de toda la película. ¡Menos mal que es la más extensa!


Por el otro, Patrick Wilson. A quien es muy agradable volver a ver en una película de superhéroes, puesto a que, está siempre comprometido y continuando siendo una muy buena adición al rincón acuático del DCEU.

Aun así, también hay otra parte débil de la historia: el villano, Manta Negra. Tal personaje no solamente no se favorece de tener una motivación cliché e interacción nula con el protagonista, sino que también resulta ser controlado por una fuerza mucho más poderosa, de modo que el rol antagónico se divide en dos, lo cual, en este caso, no termina de satisfacer, demostrando que, deberían haber elegido entre uno o el otro.

Por último, si bien el resto del elenco no tienen mucho tiempo en pantalla, personajes como Atlanna (Nicole Kidman), el Rey Nereus (Dolph Lundgren) y Mera (Amber Heard) participan, al menos, de entretenidas escenas de acción.

Desde un punto de vista técnico, el diseño de los otros reinos que visitan están muy buenos, el traje original de Aquaman continúa siendo excelente, y el CGI, aunque por momentos puede flojear, en términos generales, funciona mucho mejor que en “The Flash” (2023), cuyos efectos visuales empeoraron abismalmente en las secuencias de la cronoesfera del tiempo y, sobre todo, en el tercer acto. Afortunadamente para “Aquaman and the Lost Kingdom”, eso no ocurre.

En comparación con los estrenos previos del 2023, esta secuela no es tan mala como se dice ya que, aunque sea, es disfrutable, siendo este otro punto de diferencia en relación a “The Flash”, ya que esa película tuvo una historia sin vida y vacía, restándole significado al concepto del multiverso, desaprovechando oportunidades y, por lo tanto, perdiendo la posibilidad de haber hecho algo especial, y encima acompañada de uno de los peores efectos visuales de los últimos años en cualquier película de superhéroes, aspecto que distraía demasiado.

En cambio, la segunda “Aquaman”, nos lleva de regreso al océano para contar una historia a menor escala, con momentos genuinamente divertidos, un CGI un tanto mejor, y, si bien puede ser genérica al estilo “Shazam! Fury of the Gods”, fueron hechas lo mejor posible considerando el desafortunado estado de DC en los momentos de filmación durante 2021.

De todas maneras, es lamentable ver al DCEU retirarse de la pantalla grande de una manera tan decepcionante: fracasos comerciales continuos y recepción crítica negativa en su mayoría para el calendario 2023.
¿Pero alguien esperaba algo distinto? Desde que se anunció en octubre de 2022 a James Gunn (director de la trilogía de “Guardians of the Galaxy”) y a Peter Safran (productor de la división de terror de Warner Bros. Discovery) como los nuevos líderes creativos de DC Studios, estas cuatro películas ideadas por el antiguo líder, Walter Hamada, estaban destinadas al inevitable fracaso.
La razón habría sido porque Gunn anunció un “soft reboot” para la franquicia, de modo que el universo sería parcialmente reiniciado, con algunos actores de regreso, pero otros no, y, por lo tanto, la audiencia general perdió interés en los últimos estrenos. De hecho, ni siquiera el regreso de Henry Cavill en “Black Adam” (2022) como Superman ayudó en elevar los números de taquilla ni en establecer a Dwayne Johnson como el nuevo jefe de DC como él pretendía.



Por último, con respecto al potencial regreso de Jason Momoa, todo depende de la recaudación de “Aquaman 2”, la cual no tiene buenas proyecciones para su primer fin de semana, y considerando el desempeño de todas las películas de DC durante el año, un éxito no es esperable, y para nada uno al nivel de la original, habiendo recaudado $1.152M en todo el mundo, convirtiéndose en la película más taquillera de la franquicia. ¡Fue la única en haber alcanzado el billón!
Además, lo ideal es que comiencen de cero, por lo que, independientemente de cómo se desempeñe la secuela, el regreso del actor como Aquaman no debería ser contemplado. Él se refirió al respecto:
“La verdad es que, si al público le encanta ['Aquaman and the Lost Kingdom'], entonces existe una posibilidad. Pero ahora mismo pienso: "No se ve muy bien". Amo este personaje y [me gustaría] interpretarlo durante mucho tiempo. En cierto modo veo adónde me gustaría que fuera. E incluso en los próximos 10 años, habrá muchas cosas interesantes que podrán hacer. Y disfruto el papel y el mundo. Entonces, quiero decir, todo se reduce a si a la gente le encanta”.

Sin embargo, esto no significa que no pueda interpretar a otro personaje, ya que en enero de este año, había revelado que se reunió con Gunn y Safran para discutir su futuro en la saga. Será cuestión de esperar.
En fin, por el momento no hay nada claro, pero algo es seguro: la nueva historia general del ahora llamado DCU, tendría un tono más esperanzador y menos oscuro de lo que vimos hasta ahora de acuerdo a los avances compartidos por James Gunn en relación a la película que inaugura esta nueva etapa, “Superman Legacy”, con una fecha de estreno para julio de 2025.

En conclusión, “Aquaman and the Lost Kingdom” no es tan mala como la recepción crítica consensuó, pero tampoco es una joya como “Wonder Woman” del 2017 o “The Suicide Squad” del 2021, sino, una secuela promedio con una historia más, llevada a cabo por el increíble dúo entre Jason Momoa y Patrick Wilson, acompañada de momentos genuinamente graciosos, buenos efectos visuales y siendo en realidad una buena conclusión para la historia de Aquaman, pero una decepcionante para el Universo de DC en general.




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