Móran y su anagrama Román, una pareja de empleados bancarios, llegan a una encrucijada en sus vidas cuando empiezan a cuestionarse la monotonía de su rutina diaria. ¿La solución poco convencional de Morán? Cometer un delito. Después de robar 650.000 dólares en efectivo de la bóveda del banco (el doble del salario de ambos durante 25 años), confía en Román para mantener todo en secreto y ocultar el dinero, e incluso promete dividirlo. Morán se entrega voluntariamente esperando una sentencia de tres años y medio, con planes de dividirse el botín cuando sea liberado. La vida cambia por completo.
Estrenada en el Festival de Cine de Cannes en 2023, Los delincuentes no es la película más popular del país, pero es una de las más destacadas entre mis 10 películas del año y un peso pesado del cine latinoamericano. La crítica aplaudió su alejamiento del típico género policial y su trama cautivadora, que recuerda a El Pampero Cine de Argentina (un colectivo cinematográfico rebelde que rechaza el financiamiento del Instituto Nacional de Cine – INCAA – para tener autonomía). Sin embargo, lo que realmente impresiona es la descripción precisa del agotamiento de los trabajadores de oficina: un sentimiento global.
Según David Graeber, la mente detrás de “Bullshit Jobs: A Theory”, el trabajo moderno introduce una paradoja. Por un lado, la gente cree que el trabajo da sentido a la vida, vinculando la dignidad al trabajo. Perder el trabajo puede ser un duro golpe psicológico. Por otro lado, muchos odian su trabajo y ven el trabajo diario como un tormento, a pesar de que trabajar es una necesidad para sobrevivir. Hoy en día, el equilibrio disminuye a medida que más personas ven el trabajo simplemente como aburrido y sin sentido. La vida es más que eso. En otras palabras, la vida (o la libertad) y el trabajo son fuerzas opuestas, unidas por el dinero.

Aquí es donde entra en juego el dilema de Morán y Román, reflejando el dilema que muchos de nosotros enfrentamos. ¿Pasar tres años en prisión o trabajar treinta para tener la oportunidad de ser libre por el resto de la vida? Morán elige la cárcel, viendo el trabajo como un encierro. Ir a prisión y jubilarse anticipadamente parece rentable y también increíble. En el pasado, robar un banco por tal motivo hubiera sido impensable. Hoy suena muy razonable. ¿Pero tenemos todos el coraje? La mayoría preferiría el camino de Román, trabajando normalmente en la superficie mientras trasnfiere ganancias ilegales en secreto.
Desde hace tres años y medio, Román espera que Morán sea liberado para compartir los 650.000 dólares. Al final, sin embargo, Morán recorre el campo montado en un caballo blanco donde el dinero no significa gran cosa. En este punto, las vidas de Morán y Román se han convertido en una cruda yuxtaposición. Uno se enfrenta a tres años y medio de prisión, mientras que el otro persiste nerviosamente en un trabajo bancario, tal vez durante otras dos décadas. Uno elige una vida rústica con un nuevo compañero después de la prisión, mientras que el otro se queda en el trabajo, compartiendo la vida con una pareja sin pasión; lo único que le importa es un sólido saldo bancario que le haga la existencia más cómoda. Evidentemente, Morán ya no está atado al dinero, mientras Román, a pesar de una ganancia inesperada de más de 300 mil dólares, sigue atado a los grilletes del dinero y del trabajo.

Fue entonces cuando se me ocurrió: el núcleo de la paradoja del trabajo reside en el hecho de que las personas vinculan la vida (libertad) al trabajo (dinero) de manera inseparable, creyendo que deben complementarse entre sí. Morán, sin embargo, muestra una alternativa.
"Los delicuentes" aborda directamente la pregunta más apremiante que enfrentan los guerreros de oficina de hoy: ¿cómo liberarse del sistema social y lograr una libertad genuina? Sin embargo, el enfoque propuesto por la película suscita una reflexión: empezar por el dinero (robar un banco) y acabar haciendo que el dinero sea irrelevante. Sin dinero, todavía es posible una vida libre; es sólo una cuestión de comprensión y coraje. Sin esto, ni siquiera ganar la lotería nos liberaría de la prisión de la vida. Con comprensión y valentía, incluso sin elegir una vida primitiva, podemos evitar ser prisioneros del trabajo.


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