Expiación y La cacería: el castigo irrevocable de los acusados inocentes  Spoilers

La última ola de feminismo ha tenido grandes victorias y logros en lo que respecta a los derechos de las mujeres. Con movimientos como el MeToo en Estados Unidos o Ni Una Menos en Argentina, se han desenmascarado hechos de acoso y abuso sistemáticos y se ha evidenciado la gran problemática de la violencia machista hacia las mujeres. Incluso se ha puesto como tema de discusión cómo el patriarcado violenta también a los hombres y ve vulnerados sus derechos. Pero en toda revolución social, lamentablemente, hay inocentes que terminan perjudicados. Y ellos son los acusados inocentes.

La justicia en Argentina y en la mayor parte del mundo es lenta, ineficaz, y suele perjudicar a la víctima en lugar de velar por sus derechos. Por eso surge muchas veces la “justicia social”, en forma de escraches, cancelación y en casos más extremistas, en violencia física o venganza por mano propia. Dejando de lado la parte de si esto es o no es ético cuando la persona claramente es culpable… ¿qué ocurre cuando se acusa a alguien inocente?

Hay dos películas que retratan casos así a la perfección. La primera es Expiación, una película británica del 2008 dirigida por Joe Wright (basada en la novela de Ian McEwan de 2001). La trama gira en torno a Briony (interpretada por Saoirse Ronan), una joven adolescente que siente una especie de amor (idolatría) juvenil hacia Robbie (James McAvoy), el hijo de veinte años de la mucama de su familia, a quien conoce desde niña. Robbie, a su vez, vive un amor secreto con Cecilia (Keira Knightley), hermana mayor de Briony.

Toda su familia y amigos están pasando el verano en la finca familiar, incluso Robbie, que vive allí con su madre. La noche que descubre el romance de los jóvenes, más tarde, su prima es violada en el bosque, y ella ve (fugazmente) al atacante. Entonces ella acusa a Robbie de haber sido el violador, porque está segura (o eso cree) de haberle visto la cara, y además cree que la relación de este con su hermana no fue más que otra violación. El joven es arrestado y, luego, declarado culpable. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, le dan a elegir entre la cárcel o el ejército. Es entonces cómo va a pelear a la guerra y ve su vida, sus ilusiones y su historia de amor arruinadas. Con el paso de los años, Briony se da cuenta de que Robbie era inocente, e intenta remediar sus actos volviéndose enfermera para las víctimas de la guerra, para expiar su error. También intenta enmendar el vínculo con su hermana e intentar, de alguna forma, redimir a Robbie. Pero ni ellos la perdonan ni la vida de este puede reconstruirse. La falsa acusación hacia el joven dejó una mancha imborrable.

La segunda es La cacería, película danesa de 2012 de Thomas Vinterberg. Cuenta la historia de Lucas (Mads Mikkelsen), un maestro de escuela que vive en un pueblo en el que es querido y respetado por todos. Pero todo cambia drásticamente cuando es acusado de abuso por una alumna suya de cinco años. Ella es la hija de su mejor amigo, y rápidamente la venganza social cae sobre él, apartándolo de su comunidad y violentándolo. Con el tiempo, la justicia termina por declararlo inocente por la falta de pruebas, y tanto su amigo como la sociedad parecen perdonarlo e integrarlo de nuevo. Pero todo eso no es más que aparente, porque el final del film, tan ambiguo como claro, demuestra que él nunca volverá a ser inocente ante los ojos de la sociedad, ya que siempre estará marcado por esa falsa acusación.

Estas dos películas tienen varios puntos en común. La primera es la acusación injusta, motivadas por razones similares. Briony, por su parte, es impulsada en parte por los celos que siente por su hermana (de manera inconsciente) pero sobre todo por la confusión que genera en ella aún la sexualidad. Al ver a Cecilia con Robbie teniendo relaciones sexuales, no entiende cómo un hombre podría hacerle eso a su hermana sin tener intenciones de lastimarla. Además, la adolescente también había leído, por error, una carta erótica (incluso pornográfica) que el joven le había escrito a su enamorada. Todo esto generó en Briony una gran confusión, viendo el sexo y todo lo que gira en torno a él como algo sucio y violento. Por lo tanto, cuando esa noche ve en el bosque al hombre que asaltó a su prima, lo ve en la oscuridad, y no le ve el rostro, porque este huye antes de que pueda hacerlo. Pero está segura (cree saber) que el único capaz de haber hecho eso, en un lugar donde sólo estaban familiares y amigos suyos, es el que ella considera un “maníaco sexual”, en palabras suyas.

Por otro lado, en La cacería, Klara (la niña que acusa a Lucas), también siente un enamoramiento infantil hacia su maestro, que lo ve como su amigo y referente. Hay dos puntos importantes que debemos señalar antes de llegar a la parte de la acusación. La primera es el momento previo a esta. Lucas está en clase jugando con sus alumnos a las luchas en el piso del salón. Klara lo mira con ojos risueños, y en vez de unirse a los juegos, se echa encima de él y le da un beso en la boca. Lucas se queda descolocado e intenta explicarle que esas formas de afecto “solo debes dárselas a mamá y papá”, no a él, porque es su maestro. Klara, visiblemente enojada y afectada, se marcha sin darle respuesta. Luego de esto vemos cómo la niña le dice a la directora que odia a Lucas, y da sus motivos diciendo datos sexuales explícitos. La película se encarga de demostrarnos que Lucas nunca le ha hecho nada malo a Klara. Entonces nos preguntamos, si realmente es inocente, ¿cómo es posible que una niña haga esas declaraciones? ¿Cómo puede hacer alusiones sexuales si solo tiene cinco años? Porque ella, efectivamente, fue abusada. Pero no por su maestro. Por lo tanto, en ambos casos tenemos un verdadero criminal y a un acusado inocente.

Otro punto en común entre las dos películas es el rol que cumple la sociedad ante esta acusación injusta. En el caso de Expiación, la familia de Briony entrega a Robbie a las autoridades y él es juzgado y condenado, a pesar de no tener verdaderas pruebas en su contra, más allá del testimonio de la adolescente y de Lola, la víctima, que es manipulada por su prima para que la respalde. Incluso la posición social de Robbie es un atenuante para el crimen, porque les resulta más fácil creer que ha sido el culpable el hijo de la mucama que algún miembro de su familia.

En el caso de La cacería, solo la acusación de Klara basta para que Lucas sea expulsado de su comunidad. Lo despiden de su trabajo, todos sus amigos le niegan la palabra, incluso no lo dejan entrar al supermercado. Es entendible que ante un hecho tan inhumado como la violación de un menor lo primero que surja sea creer a la niña sin necesidad de ninguna prueba. Pero lo que quiero criticar es la liviandad con la que la gente del pueblo se adjudica el rol de juez (mejor dicho verdugo) y se cree con la superioridad moral de juzgar, atacar y arruinar una vida sin tener las pruebas suficientes. La postura de los padres y de la familia de la denunciante no puede ser juzgable, porque pierden todo tipo de objetividad. Pero, ¿el resto del pueblo? ¿No pueden ser aunque sea un poco objetivos y dejar que “uno sea inocente hasta que se demuestre lo contrario? Y aunque no se llegue ante esa instancia porque los dichos de la niña le parecen suficientes, en la película se llega a un nivel grave de violencia contra Lucas. No solo se lo expulsa de la comunidad; se lo intimida, amenaza e incluso atentan contra su vida. No se detuvieron a pensar si todo había sido una gran confusión, que es lo que realmente sucedió. El espectador puede ver cómo Klara se arrepiente de haber mentido e intenta decírselo a sus padres, pero ellos consideran que ella solo tiene miedo y no toman en serio su intento de redimir a Lucas. El gran problema aquí es que ella claramente fue abusada, pero echó la culpa sobre otra persona. Ese es un misterio que la película nunca termina por revelar (por lo menos no de manera concreta).

Por último, quiero tratar otro punto de conexión entre ambas películas: la mancha imborrable. La violación es un acto detestable y debe ser repudiado (aunque muchas veces se haga la vista gorda). Los violadores son escoria de la sociedad. Incluso en las propias cárceles son despreciados; aunque poco se habla de qué ocurre cuando un inocente es acusado públicamente. En ambos casos el castigo es directo e indirecto. En el caso de Robbie, el directo es que es enviado a la guerra en lugar de cumplir su condena en la cárcel, y muere en batalla. El indirecto es que no se le permite vivir su amor con Cecilia. En cuanto a Lucas, el primero es que es exiliado y repudiado por su comunidad, incluso por sus amigos. Y el segundo es que pierde de manera irrevocable su reputación, integridad y dignidad. Incluso después de haber sido “perdonado”.

Luego de que la policía lo encuentra inocente porque no hay ningún tipo de prueba que lo incrimine, el pueblo sigue sin darle tregua. Pero al final de la película, el padre de Klara, antiguo mejor amigo de Lucas, decide perdonarlo, porque entiende que él no le hizo nada malo a su hija. Y es a partir de allí que la comunidad vuelve a incluirlo. Lo terrible es que todos los ciudadanos se creen con la libertad de no acusar ningún tipo de recibo luego del daño provocado. (Insisto en que no incluyo a la familia de la niña en este juicio, porque no es para nada objetiva la reacción que uno podría tener en su situación. Solo me interesa juzgar el rol de la sociedad).

Sumado a esto, se puede ver finalmente la “mancha imborrable” en el cuadro final de la película. Lucas y otros hombres del pueblo salen a cazar ciervos por el bosque, una tradición que todos compartían. El protagonista queda solo en el bosque y de repente alguien le dispara, aunque falla. Él, impactado, ve la silueta de su agresor a lo lejos, al que no se le ve la cara porque está de espaldas al sol. Lo apunta con el arma, pero al cabo de unos segundos se aleja. El espectador no sabe quién es el agresor, incluso Lucas seguro tampoco lo sepa; pero no importa quién haya sido. El disparador está representando a toda su comunidad. El largometraje termina con Lucas solo en el bosque, asimilando una gran revelación: que para la sociedad él nunca dejará de ser señalado como un criminal, aunque para el afuera demuestren lo contrario.

Podemos ver, entonces, cómo en ambas películas los castigos, tanto directos como indirectos, son irreversibles.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.