Misantropo y The Killer: la luz que no se irá Spoilers

Este texto es una “adaptación” en forma de articulo de un análisis de ambas películas en mi canal de YouTube, para ver el video original click acá

Relacionar a Misántropo con The Killer es un hecho llamativo, puesto que en una primera lectura no parecerían películas que se prestaran a una comparación fuera del hecho de presentar la faceta psicológica de un asesino, o banalidades como el haber salido el mismo año o el resguardar en su título una palabra en común: killer.

Pero es en un planteamiento sobre el funcionamiento de sus diégesis como una lectura más profunda de ambos finales, lo que lleva a la tesis de que ambos filmes hablan sobre sistemas defectuosos pero poderosos de los que Eleanor y El Asesino son cada uno un peón que se maneja en la bipolaridad de revelarse contra él y al mismo tiempo entender que no van a poder cambiarlo.

Parte I: Misántropo

La película de Damián Szifrón es un logro autoral porque jugando de visitante sabe exponer a Estados Unidos como un estado y sociedad defectuosa, se podría definirlo como un sistema que con sus injusticias genera un problema desde su propia raíz que da como resultado sus propios infiltrados y enemigos, tal como lo son Posey y Eleanor hasta cierto punto.

Enfatizando en Eleanor, la protagonista, no solo le ha tocado sufrir por este sistema desde joven conduciéndola a intentos de suicidio y una posterior búsqueda de protección en la policía, sino que la investigación alrededor de un asesino serial la lleva a ser reclutada por el FBI, entrando así a un sistema mas turbio donde cada uno de sus miembros busca ser el héroe del día y atrapar lo mas rápido al asesino sustentándose en pruebas y practicas absurdas, actitud naciente de intereses personales a la hora de llevar a cabo el deber de la justicia.

Así la historia se provee de momentos como el fallido intento de arresto a un joven árabe en base a “evidencias” tan viables como lo es jugar videojuegos de género shooter, o la sensacionalista medida de hacer que un asesino misántropo llame a un canal de televisión. Obviamente estas medidas desembocan en resultados violentos de los que no saldrá ningún responsable.

Excepto por Eleanor y Lammark, que son echados del FBI, llevando a que la primera atraviese una crisis personal donde hay un deseo de retornar a esas formas de auto lastimarse, pero es dejado de lado y recurre a darse un baño.

Ya en la escena de la pileta quedaba claro que sumergirse en el agua, entrar en contacto con otro estado de la materia, es para ella es un espacio donde aislarse de su depresión, su ansiedad y del sistema del que es parte.

En la bañera, Eleanor mira hacia el techo húmedo arriba suyo y le llega la revelación de una pista importante para el caso; mirar hacia lo alto, acción que puede ser incómoda por lo que se tenga que ver (un techo húmedo), es la forma de acceder a una verdad. Alejarse del sistema y darse un minuto para acceder a lo elevado que mezcla la materialidad del lugar del que escapar (solido), con la del lugar de refugio (liquido), es la forma en la que se resuelve el enigma.

Cuando la identidad del asesino es averiguada, Lammark cae en las formas del FBI ya que prefiere ir por su cuenta a resolver el caso en vez de pedir refuerzos para atribuirse la resolución del caso, decisión que indirectamente le hace pagar con su propia vida.

Cuando finalmente Eleanor confronta a Dean, es bastante obvio que ambos son personas que padecen una misantropía similar que los ha llevado a ser lo que son, y es por ese desprecio hacia el sistema que Dean le pide a ella una ejecución tranquila y una posterior incineración de su cuerpo en la naturaleza, deseo aceptado por Eleanor en su entendimiento hacia Dean.

Pero entonces el sistema, la policía, llega, Dean se altera y esto conduce a otro tiroteo donde reina una impotencia por parte de Eleanor de no poder frenar la violencia que se lleva a cabo fuera de su vista. Y como no podía terminar de otra forma, Dean es tiroteado bajo las luces de las patrullas cuyos colores casualmente conforman la bandera estadounidense.

En el final de la película, el FBI le plantea a Eleanor la posibilidad de cambiar el relato del caso a uno mas legal para la prensa a cambio de ofrecerle un puesto como analista, las autoridades están nerviosas porque saben que la verdad a la luz causaría un problema, permitiéndole a Eleanor renegociar los términos y dejar en claro que dirá todo de sufrir algún engaño o truco de ellos.

Pero una vez que pone la firma, las caras de angustia de las autoridades desaparecen y se convierten en un apretón de manos sin una cara, todo a servicio de armar un relato para la prensa, mientras la verdad se queda encerrada en un despacho.

Parte II: The Killer

El asesino a sueldo de múltiples pero a la vez ningún nombre que presenta Fincher, también se encuentra inscripto en un sistema, no al de un país o su servicio de inteligencia como Eleanor, sino al clandestino mundo del asesinato por encargo, siendo alguien solo responsable del acto final.

El asesino al fallar en un trabajo, paga las consecuencias con un asalto a su casa donde su esposa sale herida, recorriendo así un camino donde buscará y asesinará a cada responsable del hecho. Así la película se maneja sobre una estructura episódica donde, dentro de la escala del sistema, cada responsable está por encima del anterior.

Es así como después de un largo recorrido llegamos al sexto capítulo de la película donde El Asesino localiza al Cliente, Claybourne, un millonario que maneja el mercado, y en un momento donde uno esperaría un asesinato que finalmente ajuste las cuentas, este no llega.

Claybourne le da una explicación inocente sobre lo sucedido al Asesino donde habla con total liviandad del hecho de que mandó a matar a alguien, es una cabeza inconsciente del problema de raíz del sistema al que pertenece debido a que no le afecta directamente.

Es en la decisión del Asesino de dejarlo vivo donde Fincher nos plantea una bipolaridad, porque por un lado hay un placer para el Asesino en decirle que en cualquier momento podría matarlo de forma inesperada, pero la acción base de dejarlo vivo, viene de saber que un asesinato llevaría a un escandalo importante y una investigación del caso, el asesino sabe que las cabezas del sistema no pueden ser eliminadas como si nada. Y aún perdonándole la vida, está abierta la posibilidad de que Claybourne vaya a por él después.

La bipolaridad radica en por un lado gambetear este sistema acomodándolo a un juego propio, y por el otro está saber que el sistema no cambiará por más que uno lo quiera.

Misántropo tiene esta misma bipolaridad en la decisión final de Eleanor renegociando el acuerdo de silencio mientras el sistema sigue funcionando de la misma forma que al inicio. En el epilogo, lo que parece ser una liberación y conquista del exterior para Eleanor, termina con un plano de ella entrando al FBI, retornando al inicio, a ese sistema donde es un peón mas.

Por todo esto es llamativo que “The Killer” termine con la canción de los Smith titulada “There's a light that never goes out”, Eleanor y el Asesino serán la luz que no se irá para el FBI y Claybourne, pero estos también serán la luz que no se irá para Eleanor y el Asesino.

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