
Los tan famosisimos Premios de la Academia nacieron el 16 de mayo de 1929, cuando la industria cinematográfica decidió reconocer lo mejor de lo mejor, la excelencia del asunto, lo top megatop. Esto comenzó dos años antes, en 1927, gracias al Sr. Louis B. Mayer, presidente de la Metro Goldwyn Mayer o (MGM) seguro que así se te hizo más fácil entenderlo.
Inicialmente, el hoy premio Óscar no estaba bautizado, los del medio lo llamaban de forma polite "La estatuilla al mérito" , "El trofeo dorado" “La estatuilla de la Academia” siendo la última muy usada ya que se reconoce mucho por la prensa y la industria cinematográfica. Es muy díficil llegar a la raíz del cuento de como llegaron a este nombre, porque pudo ser cualquier nombre a decir verdad, un Andrew, Tom o algo más latino, Carlos ¿quizás? Lo que si se puede saber es que existen diversas leyendas en torno al surgimiento del nombre "Óscar" para estos preciados galardones.
La versión más probable sugiere que Margaret Herrick, bibliotecaria de la Academia y posteriormente directora ejecutiva de la academía, usó el nombre al comparar la estatuilla con su tío Oscar debido a la semejanza con el caballero de la espada. ¿Qué te dijera? Un poco reforzada pero puede pasar.
Se dice que desde allí, la academia adoptó pero no de forma oficial el nombre. La popularización del nombre ocurrió en 1934 cuando el reconocido columnista Sidney Skolsky lo empleó en su columna al referirse al Premio a la Mejor Actriz otorgado a la jovena actriz Katharine Hepburn. Y según declara la academía fue hasta 1939 que se tomó oficialmente el nombre “Óscar” para bautizar y darle un poco más de humanidad al codiciado premio dorado.

Otras leyendas que han salido entorno al tema (poco creíbles) son estas dos: Una teoría sugiere que Bette Davis, la célebre actriz, nombró la estatuilla en honor a su primer esposo, Óscar Nelson. Sin embargo, incluso la propia Davis desmintió esta versión años después. Otra teoría sobre el origen del nombre surge con Eleanor Lilleberg, secretaria ejecutiva de Louis B. Mayer, quien al ver la estatuilla exclamó: “¡Se parece al rey Oscar II!” Lo siento lectores pero no encontré un rey Oscar parecido a la figura dorada.
Para cerrar el asunto, independiente de las teorías un poco rebuscadas, me hace preguntarme ¿por qué resulta tan difícil tener una declaración oficial, o será que si fue así de deliberado el asunto? me cuesta crees que gente tan “ilustrada” se lo haya tomado tan a la ligera. Lo cierto es que “Óscar” fue el elegido.
¿Si tuvieras el poder de re bautizar el premio, que nombre te atreverías a ponerle para que suene más acorde a esta nueva era.




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.