Saltburn: una fórmula bizarra y pretenciosa de El talentoso Mr Ripley  Spoilers

Saltburn fue una de las películas más comentadas del fin de año pasado. Aunque tanto la crítica y el público se vieron divididos en cuanto al visto positivo o no, el largometraje dirigido por Emerald Fennell dio muchísimo de qué hablar por su trama bizarra y oscura. Aquí se cuenta la historia de Oliver (Barry Keoghan) un chico becado en la Universidad de Oxford que entabla una amistad con Félix Catton (Jacob Elordi), un joven popular de familia aristocrática. Como Oliver está pasando un pésimo momento personal, Félix lo invita a pasar el verano a la mansión familiar. Los siguientes meses se verán llenos de situaciones extrañas y retorcidas, tanto por parte de los Excéntricos Catton como por Oliver, que poco a poco dejará entrever su obsesión por Félix y sus deseos de pertenecer a aquella sociedad.

El argumento inevitablemente nos recuerda a la famosísima película de 1999, El talentoso Mr Ripley, basado en la novela homónima de 1955 de Patricia Highsmith. Tom (Matt Damon) es un joven de clase media obrera que se hace pasar por un ex estudiante de Princeton. Así es como un millonario le ofrece un trato: ir a buscar a su hijo Dicki (Jude Law), también ex estudiante de la universidad de elite, a Italia, en donde está viviendo la gran vida con su novia, Marge (Gwyneth Paltrow). Al igual que Oliver, poco a poco se va adentrando en el círculo de “chico popular”, tanto por la fascinación que siente hacia esa vida como hacia él.

La estructura básica es prácticamente igual. Un chico nerd y con problemas de socialización de clase media que se obsesiona con un chico de clase alta, atractivo, popular y encantador, y que quiere formar parte de su mundo aunque claramente se ve rechazado por este. La obsesión va creciendo hasta volverse patológica y termina en el asesinato del objeto de deseo. Y la película termina con el personaje principal tomando control de la vida de su víctima. En el caso de Oliver, él se queda con todas las propiedades de la familia. En el de Tom, roba la identidad de Dickie y luego puede de alguna forma posicionarse socialmente por haber conseguido contactos y por una pensión que el padre de aquel le da. La estructura es parecida, pero la forma en la que se cuenta y las distintas subtramas son distintas. Mientras que el personaje de Matt Damon es presentado como un chico antisocial, con rasgos psicópatas, un gran complejo de inseguridad, y una fuerte pulsión de deseo hacia Dicki y su vida, es de Barry Keoghan es un auténtico psicópata y un perverso.

Ambas películas parten de la misma dicotomía, la de los dos personajes y los dos mundos contrapuestos. El chico de clase media, tímido, nerd, con problemas para sociabilizar, que mira con admiración todo lo que conlleva la clase alta y que por engaños intenta adentrarse en ese mundo. El canal para lograrlo será el chico rico, atractivo, encantador, popular, que le abrirá las puertas de su vida al recién llegado, con mucha simpatía pero con una enorme condescendencia.

Analizaremos primero el caso de Tom y Oliver. El primero logra adentrarse en el mundo de clase alta, en primer momento, por una confusión. Él fue contratado para tocar el piano en una fiesta de gente rica en Manhattan y lleva puesta una chaqueta de Princeton, que le prestó un estudiante de allí. Por este motivo el padre de Dickie cree que él pertenece a esa Universidad, a la que había ido su hijo, y desde allí Tom sigue la corriente. Esta será la primera de sus muchas mentiras. Todo funciona bien hasta que Dickie comienza a cansarse de él y en un arrebato de furia lo mata. Ahora las mentiras no serán solo para conservar el estilo de vida que ha alcanzado, sino también para ocultar su crimen. A medida que su acting se vuelve más difícil de sostener, podemos apreciar cómo (aunque no de la misma manera que un simple neurótico reaccionaría) ciertos atisbos de culpa surgen en él. O tal vez es el remordimiento de haber llegado tan lejos por el camino equivocado. O por haber actuado de manera tan negligente y poner en peligro el status que había conseguido. Sea como fuere, vemos algo de humanidad en Tom. No es el caso de Oliver.

Al principio Oliver es presentado como el típico antisocial con baja autoestima que quiere pertenecer al grupo de chicos cool. Logra ganarse la simpatía de Félix, pero casi en seguida se ve la obsesión patológica que siente hacia él. Por eso creo que aquí la película de Fennell falla: Oliver es presentado como un farsante demasiado rápido. Ya desde el principio de su vínculo con Félix podemos ver, cuando él está solo, que no es el chico tímido e inocente que demuestra ser para el afuera. A la mitad de la película se revela que había mentido descaradamente con su historia familiar para dar lástima y poder meterse en la familia de su amigo. Y al final se intenta hacer un intento de plot twist extra sorpresivo donde se muestra que Oliver tenía todo planeado desde el principio para apoderarse de la fortuna de la familia. En serio… ¿a alguien le sorprendió eso? No solo hubo pistas, hubo momentos explícitos en los que se daba a entender.

Por lo tanto, creo que en Saltburn se quiso hacer la misma fórmula que en Mr Ripley pero no se desarrolló bien. Tom es presentado como un personaje que comienza con mentiras y se va corrompiendo de a poco, y en la otra película, se quiere representar a Oliver como aquel psicópata camuflado que poco a poco va ganando terreno y solo se descubre esto al final con el plot twist. Pero quedó a medio camino ese intento de factor sorpresa del final.

Tanto Oliver como Tom, desarrollan una obsesión hacia sus nuevos amigos. En ambos casos es una mezcla de fascinación por la vida y la personalidad que tienen, que el otro solo puede envidiar porque no la tiene por naturaleza, y una atracción sexual. En el caso de Tom es cuasi un enamoramiento y en el de Oliver es algo perverso (impactante la escena de la tumba). La manía de Tom llega a un punto en el que toma la identidad de Dickie, porque quiere ser como él. Y en ambos casos, tanto él como Oliver, al ver que no pueden conquistar ni someter al objeto de su deseo, terminan asesinándolos. La fijación más perversa de Oliver tiene una coherencia porque al mismo tiempo que admiraba a Félix, lo odiaba por ser y tener todo lo que él no era ni tenía. Y por eso su plan fue matar a toda la familia y quedarse con todo. A fin de cuentas, Tom posee aunque sea un poco de escrúpulos, mientras que Oliver no posee ninguno.

Además, si bien Félix y Dicki representan la otra parte de la dicotomía, tienen ciertas diferencias. El primero se presenta como un chico con buen corazón (en boca de su propia familia, “tú nunca hablas mal de nadie”) que quiere ayudar a Oliver en el mal momento que está atravesando. Pero no es una bondad genuina. Hay una gran condescendencia hacia su amigo, porque claramente se siente superior a él. Podríamos decir que tiene el complejo de salvador de clase alta hacia el “chico pobre”.

En cambio, el personaje de El talentoso Mr Ripley se muestra un tanto más auténtico. No busca ocultar su cierto rechazo hacia Tom. Lo aloja y lo acepta porque le divierte y le gusta sentirse adulado por él, porque es un narcisista. Además, se puede percibir cierta homosexualidad reprimida. En el momento del asesinato, lo que detona la ira de Dickie es que Tom de a entender que es un hipócrita porque quiere ocultar lo que siente hacia él.

Por lo tanto, si bien la estructura básica es la misma, cada personaje tiene una construcción distinta y sus objetivos son distintos. Pero lo que sí resulta de la misma manera es el final de cada personaje: la muerte por parte de la persona que habían subestimado.

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