Luego de ver Priscilla, y en casa, me puse a escribir lo que Sofia Coppola decide contar en su film. Es el paso a la adultez y el crecimiento de esta niña desde sus 14 años, cuando conoce a Elvis Presley, hasta su casamiento y separación. Hace foco sólo en una parte de la historia, sabiendo que el mundo no puede escapar al fuerte imán que representó su pareja.
Esa gurisita tímida al lado de un gigante conmueve. El mide 1,96 y ella 1,52 . A Coppola no le interesa ese costado un poco estúpido que mide las biopics por cómo los actores y actrices “mal copian” a los personajes. De entrada se percibe el desconcierto de ella al sentir ese embobamiento por Elvis, lo que la lleva a luchar con sus padres. Siente mucho pero sin claridad, camina a oscuras (con ayuda del pésimo proyector de la sala 2 de Cines Del Centro).

Sin estridencias, a medida que avanza la trama, la manipulación muta en subestimación, y el maltrato psicológico se instala para dar lugar, incluso, a algún episodio de violencia física. Elvis ocupa casi tanto lugar en la pantalla como Priscilla pero el punto de vista siempre es el de ella. Más allá de un período místico de Elvis, guiado por un raro pastor, hay en su formación un puritanismo a ultranza que lo lleva a no hacer el amor con ella hasta casarse, después de varios años de noviazgo.
El guión de Sofía Coppola se basa en el libro de Priscilla, Elvis and Me, pero pone menos el acento en lo anecdótico, evitando el chusmerio y haciendo foco en seguir el proceso interno que la lleva a convertirse en Priscilla Presley (imagen definitiva que la acompañará incluso luego del divorcio).
A la directora no le hace falta alzar la voz para mostrar el lado B de la historia, esa que, pese a ser conocida, usualmente decide olvidarse. Lo más terrible y doloroso es que Priscilla es, también, una historia de amor La Priscilla de Cailee Spaeny, dueña absoluta del punto de vista, es víctima y heroína a la vez, una joven inocente de familia conservadora (la película arranca en una base militar en la Alemania de 1959 cuando ella tenía apenas 14 años) que se fascina y enamora primero de Elvis, pero luego empieza a ser cada vez más controlada, dominada, manipulada, abandonada, engañada y encerrada por el astro y su entorno . La mansión Graceland surge en ese sentido como una cárcel de lujo.




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