Hace un poco más de diez años, se popularizaba una franquicia de comedia negra y subida de tono como es “Ted”, que tenía la particularidad de ser un oso de peluche que tenía vida propia y cuyas características eran las de tener todas las adicciones y malos hábitos posibles. Además, contaba en su elenco con muchos cameos de grandes figuras de Hollywood, sin olvidar a Mark Wahlberg quien era el protagonista humano en dicha trama. Teniendo un total de dos películas para contar esta historia, el propio creador y voz de Ted, Seth MacFarlane, considero que había mucho más para contar acerca de la amistad entre Ted y John, lo cual esto hace que desemboque en esta serie precuela que se ambienta en la década de los 90 y que veremos los días de John y Ted en la secundaria. Con el temor de caer en la larga lista de proyectos innecesarios, esta nueva serie propone muchas cosas muy interesantes que no se abordaron nunca en las películas.
Cuando la fama se desvanece, Ted pasa de ser la novedad del mundo a ser algo cotidiano. Es así, como impulsado por John, Ted ocupara su tiempo yendo a la escuela y que permitirá que pasen más tiempos juntos, lo cual los va a llevar a una serie de situaciones graciosas y desopilantes.
“Ted” es la serie precuela de la duología de películas de este oso de peluche políticamente incorrecto y completamente trazado por las adicciones y malos hábitos, que tanta popularidad y fanáticos creo debido a este concepto tan paradójico de ser una figura tierna pero que de tierno no tiene absolutamente nada. El humor negro como estandarte, es lo que caracterizo a las dos películas que fueron protagonizadas por Mark Wahlberg, y que afortunadamente está de regreso en esta serie precuela. Sin embargo, la serie al tomar la historia en un punto especifico de vida de John y Ted en la cual da lugar un amplio de abanico de diferentes chistes y situaciones que anteriormente no eran posibles.
John es interpretado por Max Burkholder, quien hace un gran trabajo como este tonto niño que se deja guiar por un oso de peluche pero que, a su vez, vemos como muchos los conflictos que su versión adulta tendrá en el futuro con Ted comienzan a gestarse en esta etapa. Principalmente durante la trama del último capítulo donde John busca concretar una cita y posteriormente perder su virginidad con la chica que le gusta, y no tiene mejor idea que pedirle consejos a Ted, lo que por lógica serán consejos terribles y contraproducentes. Mas allá de esto, el trabajo de este joven actor esta impecable y entiende a la perfección lo que debe hacer y cómo debe hacerlo, sumado a que le da más profundidad y contexto al personaje de John.
Por otro lado, tenemos a la familia Bennett: Matty, Susan y Blaire, interpretados por Scott Grimes, Alanna Ubach y Giorgia Whigham respectivamente, creando una dinámica muy interesante por afuera del centro que son Ted y John, pero que lejos de ser algo tedioso o de relleno, termina siendo un gran acierto para la trama, ya que se permite plantear muchos de los problemas y temas que en las películas no se podrían abordar. Pero antes de entrar en esos aspectos hay que decir que cada uno de los personajes cumplen un rol característico y que cumplen ciertos estereotipos de la época. Matty como un hombre completamente machista y con pensamientos racistas, aunque a su vez muestra muchas cosas que quizás por un impedimento social de la época no se hace expresa como quizás el quisiera, lo cual lo hace un personaje bastante complejo y gracioso, siendo esta última característica un acierto gracias al humor negro y políticamente incorrecto que maneja la serie; Susan se nos muestra como una mujer muy pasiva, muy inocente, muy ingenua pero con un corazón enorme y que claramente sirve como una crítica a las mujeres que tuvieron que suprimir ciertos comportamientos, pensamientos o acciones por las dificultades culturales y sociales de ese momento; y finalmente Blaire, quien es la punta de lanza del cambio generacional con pensamientos más actuales y que sirve para señalar todas las injusticias y las acciones que no eran propias de aquel momento, pero que también sirve como personaje complemento para muchas situaciones que Ted y John les toca vivir.
La serie aborda en sus capítulos algunos temas muy interesantes propios de los 90 y de la actualidad hoy en día como la religión, los pensamientos homofóbicos, el abandono, las crisis de parejas, el bullying, el porno, el consumo de drogas en adolescentes, la salud y la educación sexual a la hora de conocer cómo funciona el cuerpo humano. Muchos temas que se abordan con mucha cautela y cuidado, pero a su vez se las ingenia para tener momentos de gracia en ese tipo de situaciones sin perder el status quo del personaje de Ted y el humor característico de la franquicia. Sin dudas el mayor acierto de la serie es poder lograr que todo tipo de público se incline y pueda disfrutar de este producto que se burla de las minorías y mayorías por igual de una forma que sirve para causar una especie de autocrítica y consentimiento sobre las diferentes maneras de actuar que podemos tener. 
“Ted” en esta primera temporada se consagra como una gran serie precuela que se posiciona como mejor que sus películas en muchísimos aspectos y que indefectiblemente traerá con ello que la gente se interese en ver más de Seth MacFarlane y el universo de Ted que podría llegar a darnos una nueva temporada de la serie o en su defecto movilizar lo suficiente para que una tercera entrega pueda ser considerada con certezas. Graciosa, delirante, políticamente incorrecta, grosera, tierna y desinhibida completamente, son los pilares principales para describir el regreso triunfal de Ted, y recordar que a veces se puede retroceder para corregir los errores del futuro.




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