Cine y Memoria (Parte 1) 

Quién sabe Alicia,

este país

no estuvo hecho porque sí

La producción de películas sobre la última dictadura cívico-militar en Argentina ha sido abundante. Todas ellas son relevantes. A 48 años del último golpe militar, un repaso de 48 títulos que reflejaron ese oscuro período de la historia, agrupadas por temática. Es tanto el material a analizar que debo dividirlo en dos artículos. En esta primera parte hablaré del contexto previo y del período que va de 1976 a 1980, en la segunda de Malvinas, la economía y la transición a la democracia.

Vísperas

No se puede pensar en esta época sin analizarla como una continuidad más que como una interrupción, una escalada de situaciones de violencia que ya se vivían previamente. Es importante empezar viendo como el cine argentino abordó el período histórico previo al golpe del ´76. Ese momento clave permaneció invisibilizado por mucho tiempo y sólo fue visitado por el cine con cierta frecuencia en los últimos años.

Como previa de la previa citaré un solo ejemplo de películas que dan cuenta de la lucha armada y la represión de principios de los ´70, y es el documental Trelew (2004) de Mariana Arruti, que aúna los méritos de recuperar una historia necesaria y de saber contarla con altas dosis de suspenso y tensión. Las dictaduras previas a la del ´76 quedaron opacadas por todo lo que sucedió después pero merecen una nota aparte.

Yendo, ahora sí, al período señalado, el del gobierno de Isabel Perón (1974/1976), hay que reconocer que la represión ilegal de la Triple A y el poder ilimitado de José López Rega gestaron una suerte de ensayo de lo que pronto conoceríamos. Quiero mencionar tres títulos de ficción que no se ocupan de ningún hecho histórico puntual pero dan cuenta de un clima de época. El más conocido es, sin dudas, El secreto de sus ojos (2009) de Juan José Campanella que cuenta con una notable factura y numerosos reconocimientos, pero que además mete el dedo en la llaga situando su ficción en ese momento en particular. Es un primer paso. Un poco más lejos llega Rojo (2018) de Benjamín Naishtat (co-director de la reciente Puán), con su retrato de complicidades de pueblo chico, infierno grande, situado en 1975. Por último, Sinfonía para Ana (2017) de Vilma Molina y Ernesto Ardito cuenta con sensibilidad y la mayor delicadeza posible como vivieron esos años unos alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Rojo

La enigmática y muchas veces olvidada figura de Isabel es visitada por el documental Una casa sin cortinas (2021) de Julián Troksberg. Quien quiera tener más claro todo lo que sucedió el 24 de Marzo del ´76 también puede optar por el documental para TV El golpe, crónica de una conspiración (2006) de Matías Gueiburt, de formato más periodístico.

No puede faltar en este repaso el cine realizado en ese mismo período, tras la breve primavera camporista. Algunos pocos buenos títulos gestados en democracia y estrenados en dictadura quedaron en una suerte de limbo, como exponentes de un tiempo perdido. Entre ellos habría que destacar la ironía y el humor de Los muchachos de antes no usaban arsénico (1976) del gran José Martínez Suárez, films como éste y otros de Torre-Nilsson o Favio debían convivir con otros mucho más elementales de propaganda (y perturbadoramente proféticos) como Los chiflados dan el golpe (1975), de Enrique Dawi, en donde puede verse a tres torpes marinos que cantan y bailan en la ESMA. Liviandad pretendida que deviene en accidental pesadilla. El cine de propaganda puede ser torcido e inhumano pero es interesante para el análisis y lo seguiremos explorando.

Algunos de los datos de esta nota están sacados de un libro imprescindible de Fernando Varea llamado El cine argentino durante la dictadura militar (1976/1983). Son pocos los trabajos que se han ocupado del tema.

Resistencia y represión

De las películas que muestran la resistencia y todos los riesgos que había que tomar para afrontarla la más reconocida y consistente es Infancia clandestina (2011) de Benjamín Avila, también responsable del documental Nietos, identidad y memoria (2014). El contexto es la contraofensiva montonera de 1979, pero su punto de vista es el de un niño que tiene que adaptarse como puede a esa realidad, algo que ya había intentado Marcelo Piñeyro en Kamchatka (2002), quizás su mejor trabajo.

La vida de Tulio Valenzuela mereció un libro y dos películas. El libro, escrito por Rafael Bielsa en 2014 es Tucho: La operación México y lo irrevocable de la pasión, llevado al cine un año después por Leonardo Bechini con el título de Operación México, un pacto de amor. La misma historia fue mejor abordada por Francisco Matiozzi en Tres cosas básicas (2022), un documental con buenos testimonios. Valenzuela fue secuestrado junto a su hijo y su mujer embarazada y tentado por el mismísimo Leopoldo Galtieri para que traicione a la conducción de Montoneros a cambio de la vida de su familia. El decidió otra cosa.

La terrible experiencia de los centros clandestinos de detención fue abordada en varias películas de los años '80, la más conocida de ellas es la urgente La noche de los lápices (1986), de Héctor Olivera. Sin embargo los mejores exponentes de esta temática fueron Garage Olimpo (1999) de Marco Bechis y Crónica de una fuga (2006) de Adrián Caetano.

Garage Olimpo

Propaganda y censura

La cita inicial corresponde a Charly García, que con su poesía burló la censura en 1980. Una censura que en el cine estaba encarnada en la figura de Miguel Paulino Tato, cuya vida inspiró la curiosa El censor (1995) de Eduardo Calcagno. Pero la mejor muestra de su “obra” es la enorme lista de películas cercenadas o directamente prohibidas por su labor. Fuera del ámbito cinematográfico, una manera de conocer hasta que punto llegaba la torpeza de los censores es viendo el corto de Sebastián Dietsch Una cabrita sin cuernos (2018). La relación de la dictadura con figuras de la cultura también está presente en El almuerzo (2015), de Javier Torre, aunque el tema merecía un mejor tratamiento.

Había mencionado al principio los films de propaganda, que no solo estaba presente en institucionales explícitos como Ganamos la paz (1977), con su particular forma de reinterpretar la historia. También aparecía en los films de ficción “para toda la familia” que exaltaban la actividad militar y policial, como el ya mencionado de Dawi y varias películas del período dirigidas por Palito Ortega o Emilio Vieyra. Pero la reina de esta categoría siempre será ese engendro tan particular llamado La fiesta de todos (1979) que combina documental deportivo de registro del Mundial ´78 con una acumulación de figuras populares pretendidamente cómica. Una mancha en la carrera de todos ellos pero, sobre todo, en la figura de su director, Sergio Renán.

Quedándote o yendote

Si hubiera que condensar todo lo dicho en una sola película esa sería la inmersiva La larga noche de Francisco Sanctis (2016), de Francisco Márquez y Andrea Testa, que sin acudir a ningún hecho puntual refleja como ninguna otra el opresivo clima de época.

La larga noche de Francisco Sanctis

Dejo para el final de esta primera parte las películas que hablaron de quienes tuvieron que irse del país. La más reconocida sin dudas fue Tangos, el exilio de Gardel (1985) de Pino Solanas. Pero un año después Hugo Santiago completaría la notable Las veredas de Saturno, una continuidad de su primer y extraordinario film Invasión que pudo verse en Argentina recién en 1989.

(Link a la segunda parte)

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 2
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.