"El juego de Ender". Nunca volví a ver esta película... 

Recuerdo haber visto en 2013 o quizás 2014 el "El juego de Ender", dirigida por Gavin Hood, una adaptación cinematográfica de la aclamada novela de ciencia ficción de Orson Scott Card.

Pasó una década y nunca más volví a verla y me atrevo a escribir al respecto. (debería revisitarla, por supuesto) pero algo quedó en mi. Y escribo sin haberla visto ahora nuevamente… ¿Somos los mismos que hace una década? Uno evoluciona, quizá, y es bueno siempre la relectura como tambien volver a ver películas que nos “marcaron” en algun momento de nuestras vidas. No digo que sea un “guilty pleasure”.

¿Temo volver a verla? ¿Importará más lo que pienso ahora de lo que pensaba antes? No soy la misma, pero la esencia, si. Y en este caso me focalizo en el argumento, en lo que quedó en mi mente de esa película.

El juego de Ender, está situada en un futuro distópico, nos presenta un mundo devastado por una guerra contra una raza alienígena. En este contexto, un niño prodigio llamado Ender Wiggin es reclutado para asistir a una escuela militar espacial, donde se le entrena para liderar a las fuerzas humanas en una futura invasión alienígena. ¿Qué recuerdo? como lo entrenaban, me fascinaba ver eso, y la interacción con otros niños/as. Que él era “el elegido”…

Una de las fortalezas de la película radica en su exploración de temas profundos y complejos. Se desarrolla en el espacio, entonces en esta oportinidad no vamos a hablar de “Star Wars” , y pienso en películas que suceden en el espacio… ciencia ficción no es solo eso, por supuesto. Así que estoy contenta de haber pensado en este film para escribir y volver a pensarlo.

En lugar de centrarse en batallas épicas y superhéroes , "El juego de Ender" nos presenta un enfoque más reflexivo y psicológico sobre la naturaleza del liderazgo, la violencia y la moral en tiempos de guerra. Un poco se me pone la piel de gallina…

El elenco, encabezado por Harrison Ford, aporta solidez a la película. Ford brilla en su papel como el Coronel Graff, un oficial militar con una visión estratégica implacable. Siempre está bueno ver una peli con Ford.

Asa Butterfield da una notable interpretación como Ender Wiggin, capturando la complejidad emocional del personaje mientras lucha con su propio sentido de identidad.

Incluso pensé en “El señor de las moscas”. Los niños/as, como se relacionan… tantas cosas me vienen a la mente, pero insisto, no volví a verla desde aquella vez.

Una de las reflexiones más impactantes que ofrece la película es su comentario sobre el genocidio. A medida que la trama se desarrolla y Ender asume un papel cada vez más crucial en la guerra contra los alienígenas, el público se ve confrontado con preguntas difíciles sobre la justificación de la violencia extrema en nombre de la supervivencia de la humanidad.

Este tema resuena siempre, no solo en ese momento, no solo en los libros, ahora, en la actualidad, también… Cada vez más, quizás. En un mundo contemporáneo marcado por conflictos y tensiones globales.

A pesar de su recepción mixta en taquilla y crítica, "El juego de Ender" sigue siendo una película que invita a la reflexión y al debate. No solo hablar de CGI, o actuación. La trama, su argumento, su mensaje es lo que me hizo escribir en esta oportunidad.

Su capacidad para abordar temas complejos de manera inteligente y su enfoque con un aire más jovial en el género de la ciencia ficción la convierten en una obra que merece ser revisitada y analizada por igual.

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