Del rosa al amarillo: Toda una vida Spoilers

No somos conscientes de la gran cultura cinematográfica que ha ido cultivándose durante décadas en España. Pese a ser un país el cual se vio sumido entre las tinieblas del franquismo durante cuarenta años, hubo grandes cineastas que fueron forjando una historia increíble y de gran virtuosismo en el mundo del cine. Muchas veces, la gran mayoría de ellas por parte de los propios españoles, se ha tratado al cine español como un cine menor en comparación con el de otros países europeos, o directamente con el norteamericano. No nos damos cuenta, que incluso con las limitaciones y la casi imposible tarea de hacer cine en este país, que de alguna manera sigue siendo incluso más evidente en la actualidad, han surgido algunos de los mejores directores de la historia del cine. Directores que nos han brindado obras maestras, que nada tienen que envidiar a las de otros países como Italia, Alemania e incluso Francia.

Hoy quiero hablar de una de esas tantas obras maestras del cine español, que creo que fuera de España no es muy conocida y que verdaderamente es una auténtica joya a descubrir. Del rosa al amarillo (1963) es una película escrita y dirigida por Manuel Summers; una película enternecedora, que plasma la manera de experimentar el enamoramiento a través de dos historias: Una entre un niño y una niña de entre 12 y 13 años, y la otra entre dos ancianos que se conocen en una especie de residencia dirigida por un grupo de monjas. Está considerada como la gran obra maestra de Summers, que de algún modo se destacó más por hacer comedias disparatadas. En este caso, hizo una película tierna y conmovedora que aún a día de hoy sigue cautivando los corazones de todos aquellos espectadores que se acercan a ella.

Esta película rodada en un blanco y negro arrebatador, fue aclamada por la crítica en su estreno y se alzó con la Concha de Plata del Festival de Cine de San Sebastián de 1963. La película está protagonizada por Cristina Galbó, Pedro Díez del Corral, Antonio Alfonso Vidal o por Pilar Gómez Ferrer, entre muchos otros. Del rosa al amarillo (1963) se puede ver en España a través de la plataforma de streaming de FlixOlé. En Latino América no sé en qué plataforma está disponible para ver. Si alguien lo sabe, por favor que lo deje contar en la caja de los comentarios.

Del rosa…

Summers consigue retratar con suma sencillez una época tanto vital como social, con unos dotes de humanismo y de ingenuidad propias de la primera edad que hacen que sea una película con la que la gente se siga sintiendo conectada, a pesar de que ya han pasado más de cincuenta años desde su estreno. El país ha cambiado, empezando por el hecho más evidente de que ahora vivimos en democracia, pero aun así uno es capaz de vislumbrar una idiosincrasia, una manera de ser muy particular del pueblo español. Salvando las distancias, más que nada porque los enfoques del retrato que hacen de la infancia son bastante diferentes, pero podríamos considerar en cierta forma a Del rosa al amarillo (1963) como Los 400 golpes (1959) del cine español; ya que además fueron estrenadas aproximadamente por la misma época, una haciendo un retrato de la rebeldía propia de la juventud, y la otra más centrada en esa primera experiencia amorosa.

Todo resuena con mucha fuerza en uno, que se le hace inevitable no rememorar sus propias experiencias tempranas en torno al amor. A nivel formal es una película que por momentos recuerda a las películas del “free cinema”, como queriéndonos decir: Así éramos, así nos relacionábamos en aquellos tiempos, en los que un niño pasaba gran parte de su día jugando al aire libre con sus amigos. Hay un gran trabajo en exteriores, siendo muchas de esas escenas las más significativas de la cinta. Del rosa al amarillo (1963) es como una agradable brisa de verano, un momento vital que el director lo dota de mucho corazón, en el que se permite romantizar sin tener el miedo en caer en algo ingenuo, ya que él lo entiendo como cosas análogas. Se desecha de todo dramatismo forzado, dejando que sea la propia película y sus personajes los que marquen los tiempos de lo que acontece.

Al final todo aúna un siempre cálido verano en la ciudad de Madrid, cuando el fin de las clases se ve ya cercano. A nivel de guion está perfectamente bien orquestada en ese sentido, ejemplificando de buena manera lo que era el sistema educativo, los divertimentos y las ambiciones de unos críos con ese poder imaginativo tan de esa edad. El personaje de Guillermo es un soñador total en ese sentido, que ve como su gran ilusión en la vida es el amor que siente hacia una de las chicas de su clase.

Pese a que se permite romantizar y caer en esa ingenuidad a la hora de retratar esa etapa, también la cinta está dotada de un realismo que se hace palpable al final de este primer relato que se nos narra en Del rosa al amarillo (1963). Lo imaginativo, como cuando vemos la escena bélica, se acaba confrontando con la dura realidad. De ahí que la comedia y la ternura, acaben mezclándose con unas lágrimas de desolación. Summers quizás entendía la vida así, y sin duda con esta película consiguió aunar con suma maestría todos estos elementos, en una película memorable del cine español.

Al amarillo…

Y del rosa pasamos al amarillo. Inevitablemente, el inexorable paso del tiempo nos hace aprender más de una lección, y esa inocencia que alguna vez tuvimos siendo unos niños, apenas queda rastro de ella en la persona en la que nos hemos convertido. Esta segunda historia, protagonizada por una pareja de ancianos, pese a ser más escueta que la otra, nos enamora y nos conmueve de la misma manera. Al fin y al cabo, esta necesidad de Summers por contarlo en dos historias de edades tan dispares, tiene que ver con algo que se saca en claro en ello; el amor es la única fuerza en la vida del ser humano, que le hace comportarse a uno de manera irracional.

Un acto de enajenación absoluta, en el que nos dejamos llevar de una manera que no lo haríamos en otra situación. Un estado que nos llena de valentía, ilusión y ganas de vivir, que es lo que pasa con los dos abuelitos que se enamoran perdidamente el uno del otro. Ese juego entre ellos más propio de los dos niños de la primera historia, le hincha el corazón a uno de la hermosura de lo que está vislumbrando.

Pero el amor también implica en cierto grado sacrificarse por la otra persona, dejar el egoísmo a un lado, porque sabes que tu vida es mejor con esa persona que sin ella. El final de Del rosa al amarillo (1963) muestra eso de una manera profundamente conmovedora, en un final feliz, pero a la vez algo amargo, que hace que a nivel personal se me salten las lágrimas cada vez que lo vuelvo a ver. En definitiva, una película que es toda una obra maestra del cine español, y que hace un retrato de lo que es amar y ser amado con una ternura sin igual.

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