Cómo olvidar el glorioso papel de Heath Ledger como El Joker o El Guasón en la mejor entrega del Batman de Nolan: “El Caballero de la Noche”.
Actualmente Ledger quedó marcado con ese personaje que nunca pudo ver materializado, o recibir su estatuilla a Mejor Actor. Y es probablemente su papel más icónico, inmortalizando al que muchos consideran (o consideramos) como el mejor Joker que alguna vez existió.
Pero realmente, Heath Ledger fue un actor bastante sorpresivo e irregular en la filmografía del director británico. Pues antes de ese emblemático papel, las personas realmente no estaban muy convencidas con el casting, y para ser honestos, no tenían mucha fe en Ledger para encarnar al payaso Príncipe del Crimen de Ciudad Gótica. Ya que el actor australiano estaba muy encasillado en papeles de tinte más romántico como “10 Cosas que Odio de Ti”, “Corazón de Caballero”, y la polémica “Secreto en la Montaña”, por lo que la idea de ver a un “surfista rubio” dando lucha al hombre murciélago estaba bastante lejos del imaginario colectivo.
Y no me malentiendan, personalmente me encantan estas películas y me parece que Ledger lo hace genial en cada uno de sus roles que son por demás cautivadores. Pero a pesar de su participación en obras mucho más bizarras como las de Terry Gilliam: “Los Hermanos Grimm” y “El Imaginarium del Dr. Parnassus” (última que tampoco llegó a ver terminada); en su momento, por desgracia, muchos no podían imaginarlo como el indicado para dar vida a la contraparte más querida y acérrima de Batman.
¡Y vaya que nos sorprendió! Bajo la dirección de Nolan, Ledger nos entregó a un hipnótico y anárquico villano inconforme con la sociedad, sin una historia de origen clara, con fuertes tendencias ultraviolentas, maquillaje barato, ropa de sastre, característicos tics, bastante inteligente y altamente impredecible. Con una perturbadora cicatriz envuelta en diferentes turbias y difusas explicaciones imposibles de esclarecer, que pone una aterradora e involuntaria sonrisa en su rostro. Pero no hay por qué alarmarnos, ya que hasta el propio Guasón aprendió a ver el lado positivo de las cosas, pues en sus propias palabras: “Ahora veo el lado bueno… ¡estoy sonriendo siempre!"
Más allá de la atípica elección de cast, el australiano tuvo muy buena arcilla para moldear su encarnación del payaso criminal, pues contó con un excelente guión (por decir lo menos) y una gran libertad creativa que le permitieron explorar con mayor profundidad la psique de su personaje; llevando un diario con anotaciones e imágenes de referencia e influenciándose en gran medida por otro referente de la ultraviolencia en el cine de culto: el mismísimo Alex de la todavía más polémica adaptación de “La Naranja Mecánica” de Stanley Kubrick en 1971, interpretado por Malcolm McDowell.
Además, Heath también dirigió los perturbadores videos que el Guasón graba en la película y que difunde como estrategia para propagar el miedo y como manipulación para lograr un contacto con el millonario enmascarado. Lo cual demuestra la autonomía creativa que pudo aportar al personaje y a la obra como un todo.
Asimismo, el Joker de Nolan, permite ahondar en la retorcida mente de este villano, su visión de la sociedad y sus objetivos. Pues es un hombre anónimo desencantado con las normas sociales y el control, que propone, por el contrario, un sistema donde rija el caos y la ausencia de poder público; es decir, todo lo que Batman pretende preservar. Sin embargo, es inevitable empatizar con el hartazgo del antagonista y su propuesta, pues como todo buen villano: propone una alternativa al mediocre y miserable “status quo” que los héroes se esfuerzan por proteger impartiendo la obsoleta ley y el orden.
(A continuación spoilers de El caballero de la noche):
Y no podemos olvidar que a pesar de que el Guasón es capturado alrededor del cierre de la película, realmente no perdió, sino que logró ejecutar su objetivo al ser capaz de romper al ciudadano de Ciudad Gótica más incorruptible (tan incorruptible como para haber sucedido al Caballero Oscuro). Pues al corromper a Harvey Dent transformándolo en “Dos-Caras”, el Guasón cumple su cometido de demostrar lo frágil que es la sociedad y sus reglas, ya que muchas veces, como dice su versión del cómic de Alan Moore “La broma asesina”: “Sólo se necesita un mal día para sumir al hombre más cuerdo del mundo a la locura”.
Finalmente, Heath Ledger nos ofreció una magnífica contraparte al Caballero Oscuro, dándonos así, una caracterización magistral, tremenda y magnética, de uno de los villanos más preciados de la ficción y del séptimo arte.




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