Hace bastante tiempo ya, mientras navegaba en uno de los ya casi extintos departamentos de discos en una tienda departamental, tuve la dicha de encontrar un botadero de películas en Blu Ray, para mí fue una dicha porque casi toda mi colección eran DVDs a los que la calidad de imagen no ayudaba bastante; mi decepción fue que en su mayoría, las piezas encontradas eran un montón de películas de segunda categoría entre las que se abundaban cuestionables filmes de Eugenio Derbez como la infame No se Aceptan Devoluciones.
Para mi sorpresa, entre tanto desperdicio de plástico, estaba una película que había sido dirigida por las hermanas Wachowski, de quienes al igual que muchos, conocía su grandiosa trilogía de Matrix; por si esa credencial no fuera suficiente, en portada se nombraba a un elenco bastante interesante con Tom Hanks, Halle Berry a la cabeza, por lo que pagar los 30 pesos que me costó en su momento, no fue algo que me importara demasiado.

Cuando llegó el momento de introducir el disco a mi reproductor casero, pocos minutos tardó en atraparme este filme, el cual obliga al espectador a poner atención a cada detalle de esta película, ya que se desarrolla en seis líneas temporales distintas, cada una con una historia que en apariencia es totalmente ajena al resto, pero que en conjunto, nos narran una historia de inspiración donde cada acción hecha en el pasado, por más pequeña que pueda parecer, influye a que “algo” más grande pase en el futuro.
Gracias a esta forma de narrar, vemos como algo tan sencillo como la relación entre un abogado y un esclavo en el siglo XIX, o el escape de un grupo de ancianos de un asilo que parece prisión, a pesar de parecer un par de historias personales, llegan a convertirse en una razón de ser para otros personajes cuyas líneas temporales suceden posteriormente, como por ejemplo, una chica clon que por su condición de ser “artificial”, está condenada a la esclavitud en una Seúl futurista, quien sin saberlo, buscará la libertad de la misma forma que otros desconocidos lo hicieron en el pasado.
Dentro de estas líneas temporales, hay que mencionar las dos líneas de 1936 y 1973, las cuales son las únicas directamente relacionadas entre sí, donde sucede una historia de amor entre el músico Robert Frobisher y el físico nuclear Rufus Sixmith, quienes nos muestran el lado más duro de la lucha contra la homofobia en una época donde era totalmente normalizada.
Con una historia coral tan cautivadora y hermosa, Cloud Atlas se ha convertido en una recomendación que hago constantemente a mis amistades, por lo mismo, desde el 2013 que la tengo en mi colección, la habré visto una vez al año, lo que ha provocado que en pleno 2024 me de cuenta de lo bien que ha envejecido esta obra a diferencia de otras películas de la misma época.
El gran trabajo de Lilly y Lana, hace que la ambientación del acto barco nos recuerde a las grandes películas de piratas; que los años 30s y 70s tengan ese ambiente noir propio de la época donde era normal fumar hasta por los codos (algo que vemos en la periodista que interpreta Halle Berry); que la parte de comedia del escape de Timothy Cavendish se termine convirtiendo en una película de golpes con un humor propio, donde las limitaciones de la edad son un motivo de risas; que esa Corea futurista sea un deleite visual al igual que el resto de la filmografía de las directoras; y que ese salvaje futuro postapocalíptico transmita una sensación de paz, algo bastante contradictorio con el cliché de que este tipo de mundo deben ser de caos y yelmos con desiertos interminables y cansinos.
A todo lo anterior, un motivo más para mi admiración hacia Cloud Atlas, es que en todas las líneas temporales, el elenco se repite, por lo que resulta sorprendente ver a un Tom Hanks siendo un superviviente en la selva futurista, mientras que en el pasado fue un charlatán disfrazado de médico que enfermaba a sus pacientes con sus medicinas placebo; aunque quien se lleva los aplausos es Hugo Weaving, quien en casi todas las historias es el villano, menos en la del asilo, porque ahí es la villana, interpretando a una cruel enfermera que nos recordará a la malvada Tronchatorro de Matilda.
Sin miedo a equivocarme, debido a todas las veces que la he visto, puedo afirmar que es injusto que Cloud Atlas sea una de esas películas que en su momento mucha gente pasó por alto gracias a que las críticas no fueron del todo favorables, motivo que provocó que se perdiera en el tiempo y muchas personas no le dieran el lugar que se merece dentro del cine de culto, en el cual podría tener un lugar propio si el público le da una oportunidad.


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