Nicola Coughlan en Bridgerton: desafiando la gordofobia y redefiniendo el ideal de belleza Spoilers

Si, por alguna razón, no lo sabías, finalmente se estrenó la tercera temporada de Bridgerton. Voy a ser honesta: esta serie jamás me ha parecido interesante. Vi la primera temporada (y un poco de la segunda) pero no me acuerdo mucho. Es encantadora, seguro, pero lo que me gusta de los romances de la Regencia británica es la tensión sexual, no la liberación; por no decir que en la serie se muestra una versión más diversa y “abierta” que solo resalta las otras formas en que los personajes están reprimidos y limitados.

Así que no planeaba ver la tercera temporada, al menos no hasta que me enteré de la reseña de Zoe Strimpel.

Escribo reseñas aquí en Peliplat, así que no tengo problemas con las opiniones negativas; no me sorprenden las reacciones a lo que escribo. Pero el artículo de Strimpel recibió tanta atención en YouTube y Reddit que supe que algo estaba pasando... y después de leerlo, lo entendí a la perfección.

Si le preguntas a Strimpel, la nueva temporada de Bridgerton tiene un defecto fatal: Nicola Coughlan es gorda.

Si no fuera tan cruel, su reseña hubiera sido divertidísima. Describió a Coughlan con casi todos los sinónimos de “gorda” y explicó por qué era tan surrealista que alguien se sintiera atraído por ella, incluso para un programa tan orientado a la fantasía como Bridgerton. ¿Cómo podría un chico sobresaliente (la descripción que hace Strimpel del inseguro y mujeriego Colin) mirar en su dirección? Es simplemente ridículo.

Equiparar juventud con belleza es problemático, pero aun así me gustaría resaltar el hecho de que Coughlan, a sus 37 años, es capaz de interpretar a una convincente jovencita de 19.

Sé cuáles son las teorías que explican este tipo de críticas: una dice que la propia Strimpel es insegura (¿cómo puede alguien tan “feo” como Coughlan ser amado cuando ella misma es soltera?), otra asegura que guarda rencor personal porque la actriz es una abierta defensora de Palestina. Independientemente de la motivación, su artículo fue lo suficientemente desagradable como para hacerme ver la nueva temporada, y debo decir que me alegro de haberlo hecho, porque Strimpel es una idiota.

Todas mis quejas sobre Bridgerton persisten, pero centrarse en un romance en el que uno de los amantes no es “perfecto” o “deseable” según los estándares de la sociedad resulta encantador para muchas personas, entre las que me incluyo. Aún mejor es que el personaje de Coughlan no es directamente ridiculizado y rechazado por su peso, sino por la reputación de su familia, lo que significa que su apariencia física no es el problema.

A decir verdad, nadie estaría encantado de tener a los Featheringtons como parientes.

Para ser honesta, tengo algunos problemas con el movimiento “body positive”. Aunque creo que la gente debería sentirse feliz, o al menos bien, con su cuerpo, tener bajo peso o sobrepeso rara vez es saludable. Aun así, independientemente de la ideología que rodea a los cuerpos gordos, creo que la mayoría de nosotros nos identificamos con la sensación de ser "feos" de una forma u otra. Solía ​​odiar mi nariz, luego mi mentón e incluso mis cejas. Incluso ahora, odio mi peso, que, si bien es saludable, no es tan bajo como cuando estaba enferma y luchaba contra un trastorno alimentario (no les miento que el mismo día que escribí esto me largué a llorar frente a mi pareja por este mismo motivo).

De verdad, ¿quién puede culparme a mí o a alguien más por esto? Los medios de comunicación que nos rodean siempre nos muestran más o menos a las mismas personas. Todos queremos ser ellos porque son el estándar de belleza y la belleza es la base del amor. El problema es que la mayoría de nosotros nunca nos pareceremos a estas personas, ni siquiera después de una cirugía plástica. ¿Y entonces? ¿Aceptamos simplemente el hecho de que no somos atractivos y, por lo tanto, estamos condenados a no ser dignos de ser amados?

Cuando Penélope le ruega un beso a su crush para no morir sin haber experimentado nunca algún tipo de interacción romántica… me sentí identificada. Y no creo ser la única.

Jamás he tenido el valor de pedir un beso: Penélope es una inspiración.

El poder del personaje de Coughlan nos recuerda que no necesitamos ser considerados “atractivos” o “deseables” para encontrar el amor. Ni siquiera necesitamos amarnos a nosotros mismos para ser amados; la Penélope de Coughlan parece, en el mejor de los casos, avergonzada de ella misma. No, sólo tenemos que aceptarnos a nosotros mismos y ser amables; eso es todo lo que necesitamos para merecer amor.

Hasta ahora sólo vi la primera mitad de la temporada, pero definitivamente planeo terminarla. El tema principal de esta temporada parece ser una discusión sobre ser (o no ser) tu yo auténtico, un gran tema para un mundo donde la gente busca desesperadamente encajar, seguir las tendencias y parecerse a los demás. El personaje de Coughlan es hermoso por su inteligencia y amabilidad, independientemente de su atractivo físico. Puede que esto no cambie la forma en que nos vemos a nosotros mismos o nuestro potencial para el amor de la noche a la mañana, pero si otras películas y series siguen su ejemplo, tal vez algún día podamos ver cuán equivocadas están las Zoe Strimpels de la vida.

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